En esta ponencia se analiza la difusión cultural del trauma a través de Internet. En la literatura existen diferentes perspectivas para el estudio del trauma. Una de ellas se basa en la tradición psicoanalítica que argumenta la existencia de eventos traumáticos que desencadenan el trauma en los individuos afectados. La otra es la tradición de la ilustración que argumenta la existencia de eventos traumáticos pero concibe el trauma más bien como una experiencia individual o colectiva que revela una notable vulnerabilidad del ser humano a nivel físico y psicológico, pero también a nivel social. Manteniendo sus particularidades, ambas perspectivas argumentan la existencia de eventos inherentemente traumáticos que desencadenan el trauma en individuos y/o colectividades. No obstante, estas perspectivas no explican con claridad por qué algunos eventos, que por su magnitud e impacto podrían ser considerados traumáticos, no son codificados como tales por los grupos sociales afectados.
Interesados en profundizar en la comprensión de los traumas colectivos, desde finales de la década de 1990 algunos sociólogos culturales han venido desarrollando una nueva perspectiva que concibe el trauma colectivo como el resultado de un proceso cultural, más conocida como Teoría del Trauma Cultural. Sus autores, entre ellos Jeffrey Alexander, Ronald Eyerman, Bernard Giesen, Neil Smelser y Piotr Sztompka (2004) explican que un proceso de construcción cultural del trauma ocurre cuando los miembros de una comunidad perciben que un acontecimiento pone en peligro su propia cultura, o como diría Edward Shils (1975), el “centro sagrado” de la sociedad donde se reúnen los elementos que definen su identidad colectiva y que sirven como fuente de legitimidad para las motivaciones de los actores, para la naturaleza de sus relaciones y para el accionar de las instituciones que regulan sus relaciones. Estos autores han explicado los efectos de la cultura sobre procesos de trauma colectivo mostrando algunos recursos culturales como símbolos, discursos y narrativas que los actores utilizan para construir las representaciones simbólicas de un evento potencialmente traumático como una amenaza para la identidad colectiva. Sin embargo, no han considerado los efectos que pueden tener las redes sociales sobre la difusión del significado de una crisis estructural en términos traumáticos. Tampoco han considerado el surgimiento de nuevas formas de comunicación a través del uso de dispositivos digitales con acceso a Internet que han ido configurando una nueva esfera pública como dominio de la vida social.
En esta ocasión se analizan los efectos de la cultura y las redes sociales sobre la difusión del significado de una crisis estructural en términos traumáticos en Internet. Para ello se estudia una red de comunicación creada en Twitter sobre una crisis estructural y se analiza un corpus de datos conformado por 46,301 tweets publicados entre los años 2009 y 2015. Para el análisis de los datos se construyeron tres modelos estocásticos basados en el actor que permitieron realizar un análisis dinámico para conocer la estructura de la red de comunicación creada a través de Twitter y sus cambios en el tiempo.
Los resultados muestran que la cultura, manifestada en el uso de tópicos semánticos, contribuye al establecimiento de vínculos recíprocos y, en menor medida, a la creación de nuevos vínculos en las redes de comunicación creadas en Twitter para hacer referencia a la crisis. En relación con las redes sociales, se encontró que la densidad, la reciprocidad, la transitividad, las relaciones indirectas y la popularidad al interior de la red, contribuyen a la creación de nuevos vínculos que favorecen la difusión del significado de la crisis estructural en términos traumáticos. Estos resultados indican que mientras la configuración de las redes sociales promueve la difusión del significado de una crisis estructural en términos traumáticos, las manifestaciones culturales tienen como priodidad el establecimiento de vínculos recíprocos que permiten mantener el círculo de conversación con respecto a la crisis.
Estos resultados son relevantes porque permiten ampliar el poder explicativo de la teoría del trauma cultural con la incorporación del análisis dinámico de redes sociales y abordar el surgimiento de nuevas formas de comunicación a través de Internet como Twitter. Además, las técnicas de análisis utilizadas permiten desarrollar un nuevo frente de trabajo que en los últimos años ha capturado el interés de los investigadores sociales y tiene que ver con el uso de “big data” para medir fenómenos sociales. Finalmente, permiten explorar métodos de análisis con rigor metodológico orientados a respaldar decisiones de política pública relacionadas con la difusión cultural de los traumas colectivos.