En un contexto de proliferación masiva y direccionada de discursos, especialmente visuales y audiovisuales, se hace necesaria la re-significación y re-habilitación de las formas de producir conocimiento sensible de los pueblos. El re-encuentro con formas antiguas de registro, de operación y de praxis, permiten un cambio de densidad, ajeno e invisible en el contexto de la producción mediática, e inclusive de la mayor parte de la producción académica en el campo. Esa salida de los discursos dominantes permite lecturas y propuestas de comprensión de los fenomenos estéticos, artísticos y de producción cultural que, desde otras vivencias del saber, formas de producción, tecnologías de transformación, propiciendo el reencuentro con la cotidianidad de la vida y sus cuidados, en otros lugares que las plataformas de la industria cultural.
Hubo la creencia de que esos espacios comunitarios no eran aquellos de la producción artística, que tenía sus lugares reservados en museos y teatros, sus circulos restritos. La presente investigación aborda el tema de la recuperación plena de las tecnologias de producción artística y cultural a manos de las comunidades con fines y sobre soportes mas pertinentes al cuidado de la vida. Entender la experiencia estética vinculada al canto, a la imagen plástica, a cuerpo en movimiento como potentes formas de saber sensible colectivo y que en los haceres populares pervive como cultura popular, tantas veces desestimada, folklorizada y museificada.
Las políticas de formación de la Misión Alma Mater en la Universidad Bolivarana de Venezuela abren una brecha propicia para este reencuentro, de todas las tecnologias artísticas y el hacer popular sensible, con potencialidades que pueden perderse de vista, toda vez que la sensibilidad y la subjetividad colectiva están en el centro de las disputas politicas de estos tiempos. A través del eje currricular de Proyecto Artístico Comunitario se produce en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, una experiencia de gran polémica y tensión entre algunos docentes, que introduce en la formación de nuestros jóvenes artístas la responsabildiad acompañada por la universidad, de poner en juego su quehacer, y su formación junto, en y para comunidades populares, vinculandolas a asuntos sociocomunitarios problematicos: Violencia, machismo, enfermedad, deterioro de espacios, falta de atención de niños, niñas y adolescentes, personas en situación de calle, madres jóvenes, entre otras muchas situaciones que tocan el ambito sensible del ser humano, o cuando menos, desde alli puede ser abordado. Estas actividades que ya se han venido realizando como forma de militancia, no estaba asociada a la actividad artística propiamente dicha, sino al trabajo social, a la promoción sociocultural, vistas como complementares. De lo que estamos hablando es que justamente allí que las artes pueden mostrar su plenitud, en la transformación, a través de la reversibilidad de contenidos simbólicos en materiales y viceversa, de transformación de la realidad.
Allí ahí abundantes referencias en torno a la potencia que tienen las tecnologias sensibles de los campos artísticos en los campos de la terapéutica, de la educación, de la experiencia de integración y organización social, de las experiencias de espiritualidad y sacralidad, de la apertura a formas de comprensión y producción de pensamiento no positivista, todas las cuales, son poco indagadas, sistematizadas, utilizadas, generando aun, en marcos de construcción de políticas de formación y producción de saberes, escepticismo.
Trabajos como el de Suely Rolnik y Elio Oiticica en Brasil, Aurelia Chillemi en Argentina, El colectivo Situaciones en Venezuela constituyen antecedentes claros.
En UNEARTE construimos lugar, espacio propicio para el fortalecimiento de estas estructuras, para encontrarnos y compartir en esa praxis, reencuentro y creación de saber, de habitación y de metódica en las artes, que constituyen aportes para una sinergia social con soberanía epistémica.
En esa praxis de re-habitación de formas de conocer, se revelan algunos aspectos sobre los cuales me quiero detener.
En primer lugar vemos aparecer la sed de las formas raizales, usando la expresión de Fals Borda. La certeza de que hubo más de lo que hay hoy disponible, de que bajo nuestros pies hay respuestas, miradas reveladoras sobre asuntos urgentes, no como una nostalgia de lo perdido, si no como conocimiento en estado latente, con fuerza y complejidad necesarias para la comprensión y transformación de nudos críticos el pensamiento actual.
Luego en la potencialidad de los aportes de los lenguajes artísticos en estos contextos, desde la música electrónica, hasta la animación digital, como los aportes de las neurociencias a todo el problema de la danza, o el cine con la trnasfiguración de la actuación. Insistiremos en lo obvio: nunca hubo producción de conocimiento, sin aprendizaje, o aprendizaje sin descubrimiento, y nunca esto ocurrió, sin que en ello quedaran comprometidos, transfigurados, el cuerpo, la sensibilidad y el imaginario.
Lo que parece que nos demandan los cuerpos colegiados de legitimación del saber en este campo de la investigación para las artes, es el problema clave del registro, que al mismo tiempo sería soporte, forma, cuerpo de creación. Aparece como uno de los retos mas interesantes a la hora de entregar producción, que en este campo es saber, es obra y es mediación estética en el campo de las realidades sociales. Solo posible en la Universidad Latinoamericana del Siglo XXI, fuertemente comprometida en devolver el espacio del saber a la vida cotidiana de los pueblos y en ponerse a su servicio.
Esto implica la necesidad de explorar el discurso no verbal, en su legitimidad como saber, para lo cual, es necesario que podamos hacer cuerpo colectivo del lenguaje en cuestión, del movimiento, de la imagen o del sonido. Si podemos intercambiar, si la mediación estética ocurre, si circula aquello producido, y permite que en él se puedan encontrar los diferentes, habrá creación de saber común, de un saber, opera entre aquellos a quienes atraviesa.
Nos detendremos en esta ponencia en indagar en algunos ejemplos que muestran formas contrahegemónicas, liberadoras, sanadoras a través de la experiencia sensible en Danza Comunitaria, integración social de niños, nilñas y adolescentes, restauración de dialogos en entornos penitenciarios, organización femenina en comunidades populares.
En general, se presentan aquí caminos diversos para la indagación en las formas propias de nuestra sensibilidad, en caminos singulares de responder, en la referencia permanente a los lugares, en las peculiaridades que permiten la producción determinadas poéticas que consiguen hacernos un mundo. Porque es ese ejercicio permanente en la tarea humana incansable de hacerse territorios de sentido, en sonoridades, colores, sabores, texturas que aliementen la vida.