Introducción
Los adultos mayores de 65 años y más, en México viven en condiciones adversas, porque 41.1% están en pobreza y 6.6% en pobreza extrema (CONEVAL, 2017). Si bien, 47.8% de este grupo es beneficiario de pensiones no contributivas federales, estatales o municipales, el 17.2% no tienen pensión de ningún tipo, estás son razones que los lleva a seguir trabajando, y enfrentarse a condiciones desventajosas, pues alrededor de ocho de cada diez empleos a los que tienen acceso son informales (CONEVAL, 2017a).
En el caso de la Ciudad de México, el porcentaje de adultos mayores sin pensión contributiva o no contributiva, ha disminuido, pasando del 16.2% en 2010 a 10.4% en 2015 (CONEVAL, 2017b), la reducción podría explicarse por el programa Pensión Alimentaria para Adultos Mayores (PAAM) de 68 años que residan en la Ciudad de México, que es la única pensión no contributiva en México que se otorga de forma universal, siempre y cuando se cumplan los criterios de edad y residencia en la Ciudad de México e independientemente si tienen pensión contributiva.
El PAAM tiene como objetivo, disminuir la inseguridad alimentaria entre las personas adultas mayores (ROP, 2016) para ello, otorga un depósito mensual en una tarjeta electrónica para la compra de alimentos o productos disponibles en supermercados o tiendas, el monto mensual es de $57.53 dls mensuales (SEDESO, 2016) por adulto mayor; dicha cantidad desde sus inicios ha sido menor al costo mensual de una canasta alimentaria por persona para zonas urbanas , por lo cual el recurso es más un complemento al ingreso de los hogares con adultos mayores.
El PAAM centra sus acciones en la disminución de la inseguridad alimentaria, porque es una carencia social que los adultos mayores son más vulnerables a padecerla debido a los problemas de funcionalidad (Kelleret. al, 2007) y comorbilidades (Quine, & Morrell, 2005) propios de la edad, y que sumados a aspectos como el ambiente construido (Chung et al., 2011) así como la falta de capital social (Dean, Sharkey & Johnson, 2011) la agudizan, generando diversos efectos negativos en los adultos mayores, como la disminución de la salud (Holben, Barnett & Holcomb, 2007; Lee & Frongillo, 2001), decremento en los niveles cognitivos (Gao et al., 2009), desnutrición (Simsek et al., 2013), depresión y, mayor prevalencia de obesidad y sobrepeso (Kim & Frongillo, 2007).
Por esa razón, el PAAM cobra una relevancia para este grupo etario, sin embargo, los resultados obtenidos de su evaluación son moderados, por una parte, reportan que 12.44% de los que reciben el programa tienen menos probabilidad de estar en inseguridad alimentaria leve en comparación con los adultos mayores de la lista de espera pero no encontraron impactos significativos en la inseguridad alimentaria severa y moderada (Evalua, 2016) que es la población con los mayores niveles de pobreza y marginación. Incluso los resultados son conservadores en comparación con otros estudios que se han realizado a pensiones no contributivas de tipo semi universales (Duflo, 2000) así como en focalizadas (Salinas-Rodríguez et al. 2014; Galiani, Gertler, Bandon, 2013).
Si bien, al otorgar el PAAM de forma universal se están cumpliendo los principios de justicia y equidad que emana de la Ley de desarrollo Social de la Ciudad de México (2010), generando que se beneficien tanto a los adultos mayores más pobres, así como los pertenecen a los deciles más altos de ingreso, también pudiera estar aminorando el efecto del programa y explicar en cierta medida los resultados obtenidos en su evaluación, por esa razón, nuestra investigación tuvo como objetivo determinar el efecto del PAAM en la inseguridad alimentaria por grupos homogéneos de adultos mayores (características socioeconómicas y de salud), y con ello determinar si la universalidad del programa puede estar generando que en un grupo específico debido a sus condiciones socioeconómicas y de salud, no tenga efectos el programa, al mismo tiempo de conocer en qué grupo si lo tiene y las características sociales de sus integrantes.
Para ello utilizamos los datos de la encuesta EVPAAM (2016) que contiene a beneficiarios y no beneficiados del programa, realizamos un análisis de subgrupos en tres etapas, en la primera utilizamos clustering para identificar subgrupos homogéneos; en la segunda, se empleó el parejamiento por puntaje de propensión y; en la tercera, estimación del impacto del programa en cada uno del clúster. Los resultados muestran que el bajo impacto del PAMM en los clústeres no podría atribuirse a la universalidad del programa sino a la profunda inseguridad alimentaria en que viven, así como a los problemas de funcionalidad y comorbilidades propios de la edad