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Resumen de ponencia
"Ayllu y Gesellschaft. La experiencia de la Escuela-Ayllu de Warisata, más acá de la utopía"

*César Altamirano



Resumen
En un contexto de constante efervescencia social producto de “efectos no deseados” de un sistema económico que muestra actualmente su peor cara generando un escenario de profunda exclusión, pobreza, marginación y conflicto; en conjunto con una crisis política que pone en evidencia las debilidades de las formas actuales (moderno/occidentales) de participación y representación política (Dussel, 2011), se torna imperioso y urgente reflexionar y avizorar alternativas teórico-políticas en cuanto a las formas de agrupación, organización y movilización sociales y comunitarias se refiere. Sobre estas formas desplegadas en el universo de lo empírico y la experiencia real se montan, encauzan y salen a la luz los reclamos, el sufrimiento y las desigualdades expresadas en diversos ámbitos de la vida, además de sugerencias y posibles soluciones o, mejor dicho, superaciones de dichas realidades.
Este escenario se torna, paradójicamente, suelo fértil para revivir viejos debates o problemáticas de índole sociológica que cobran vuelo a partir del análisis de los procesos de desfragmentación social e individuación de los sujetos como expresión clara y verosímil de los cambios que trajo consigo la llamada “modernidad”, que también promueven y hacen necesarios los movimientos de búsqueda y generación de nuevas identidades y construcción de ámbitos comunes/comunitarios (De Marinis, 2010).
En otras palabras, ese retorno a los clásicos del pensamiento sociológico (Alexander, 1987) se vuelve menester y más que un mero ejercicio intelectual en la medida que nos permite construir o, en este caso, desempantanar un conjunto de ambigüedades que giran en torno a los usos que se hacen de forma en ocasiones poco cuidada de conceptos centrales tales como “comunidad”, “sociedad” y sus posibles derivaciones políticas (“movimientos sociales”, “multitud”, “muchedumbre”, “vecindad”, entre los más resonantes).
Durante el desarrollo se realizarán una serie de reflexiones en torno a las posibilidades analíticas y críticas que nos dejan las palabras (quizás enseñanzas) de Ferdinand Tönnies, a partir de sus conceptualizaciones de dos términos fundamentales y estructurantes del pensamiento sociológico como lo son “comunidad” y “sociedad”. En otras palabras, trataremos de “tomar el guante” que nos deja De Marinis cuando enuncia una pregunta fundamental para su trabajo y el presente y que versa “¿cómo poner en relación el extenso desarrollo que se ha realizado aquí del pensamiento tönniesiano con la explosión de (permítaseme llamarlos así) «motivos comunitarios» actualmente en curso, presentes en cualquier acción colectiva, política pública o discurso identitario?” (De Marinis, 2010, p.374).
La pertinencia de dicha pregunta dispara y nos deposita inmediatamente en ejes centrales sobre los cuales se apoya, discute y nuclea críticamente el pensamiento amplio y diverso que denominamos “Filosofía de la Liberación”. En particular, nos referimos a la cuestión política y la problemática sobre las formas de identidad/alteridad y de cultura. Supondremos, quizás de forma acertada, que De Marinis no es ajeno a algunas de estas cuestiones que trataremos desde el horizonte de la filosofía latinoamericana en la medida que alude a cuestiones tales como “ese costado mesiánico de la «comunidad utópica»” (De Marinis, 2010, p.377). En cualquier caso, si en el pensamiento tönniesiano hay una mirada de superación utópica desde una lectura crítica de los problemas vinculados a la llamada modernidad, intentaremos dar un paso más y trataremos de pensar/generar alguna propuesta superadora de dichas miradas poniéndolas en diálogo con algunos de los elementos ético-políticos que nos entrega Dussel y su filosofía de la liberación.
Una complementación ético-política construida sobre el pensamiento tönniesiano y basada en esta recuperación de la filosofía de la liberación, es a nuestro juicio necesaria y pertinente ya que nos permitirá (sin olvidar el posicionamiento político-ideológico que acarrea de forma inherente todo pensamiento científico como constructor de conocimiento y aporte social); hacer una lectura crítica tanto de los aportes dusselianos como de algunas acepciones y significados sobre los movimientos sociales y formas comunitarias que efectúa Álvaro García Linera; para luego poner en entredicho su potencialidad analítica con una revisión de la experiencia de la Escuela-Ayllu de Warisata.
La selección de los autores no es de forma alguna una consideración arbitraria. La pertinencia de cada uno responde al despliegue de una interpretación desde el universo de la sociología y de las capacidades críticas propias del pensamiento que surge en y como alteridad del sistema hegemónico y fetichizado (entendido este último como europeo y norteamericano fundamentalmente). En otros términos, el pensamiento crítico que es propio y característico de la periferia encuentra en Ferdinand Tönnies una figura que encarna de forma coherente (tanto por historia como por producción intelectual), lo que podemos llamar un “sociólogo de la periferia”.
La recuperación del pensamiento dusseliano es más clara y evidente en cuanto a la referencia de la filosofía de la liberación. En todo caso podemos especificar que el uso de elementos de la ética y la política de Dussel nos permitirá profundizar y mejorar la propuesta del horizonte comunitario como proyecto político subyacente en la obra de Tönnies, ya que partimos de la premisa y la evidencia de que su análisis enfocado en la teoría y la sociología, le impidió generar una propuesta política concreta basada en las posibilidades prácticas y analíticas de los conceptos de comunidad y sociedad (cuyo acercamiento al horizonte de lo político se da de manera lateral cuando reflexiona sobre las formas de voluntad).
La utilización crítica de la batería conceptual-sociológica de A. G. Linera refiere a varios aspectos. Fundamentalmente los podemos enmarcar en su historia biográfica; influencia político-institucional, prácticas militantes y tradición intelectual, entre los más relevantes.
Por último, admitiremos que este trabajo si bien estuvo pensado inicialmente como una propuesta fundamentalmente teórica, fue grato encontrar que las enseñanzas más profundas y valiosas surgieron en el universo de la experiencia histórica (de lo empírico). Nos referimos a que la recuperación de la experiencia de la Escuela-Ayllu de Warisata no puede ser entendido como un mero ejemplo de puesta en práctica de las capacidades analíticas de la teoría, sino más bien que es un claro ejemplo de la relación dialéctica que existe entre acción-experiencia-reflexión; en el proceso de construcción, existencia o emergencia de alternativas políticas e institucionales nuevas e inéditas.




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* Altamirano
Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Sociales (Sociología) UBA- FSOC. Buenos Aires (CABA), Argentina