El presente proyecto de investigación parte del propósito de analizar cuáles son los dispositivos y mecanismos de control y vigilancia que, en el marco de una modernidad cuya caracterización está asida por una importante influencia de la filosofía de Michel Foucault, operan en torno a las instituciones escolares y educativas contemporáneas, configurando directrices de poder sobre los procesos educativos de subjetivación, esto es, sobre los procesos de fabricación de los sujetos mediante la producción de subjetividades. Desde la perspectiva de Foucault, expositor del funcionamiento de lo que él mismo define como sociedad disciplinar, el control resulta aparecer como nuestro futuro próximo. Para Gilles Deleuze, heredero e interlocutor del pensamiento de Foucault, ya estamos viviendo dicho futuro, en el marco de una modernidad que se ha sabido perfeccionar a sí misma. En esta nueva expresión de la modernidad, los aparatos que configuran la estructura estatal ya no operan como partes aisladas de una cadena de producción de individuos, sino que se establece un sistema modular, que articula de forma armónica la actividad y el ejercicio de dichos aparatos en función de procesos que, más que moldear, modulan la conducta de los sujetos, relegando rápidamente el encerramiento como maniobra para hacer efectiva la voluntad de control, pues para un proyecto incorpóreo, como el de la posmodernidad, el confinamiento por sí solo, además de innecesario, deviene ser insuficiente. Es decir, no se trata ya de disciplinar los cuerpos o las mentes, sino de controlar las subjetividades. La sociedad del control opera bajo la lógica de un sistema modular, que más que una estructura cristalizada es una trama rizomática de redes y conexiones, capaces de filtrarse en la cotidianidad y contraatacarla como escenario de resistencias, desbordando los lineamientos entre lo público y lo privado.
En ese sentido, desde la comunicación como el principal campo de estudio, y en función del diálogo con la crítica del historicismo posmoderno de nuestro filósofo esloveno de moda, Slavoj Žižek, se pretende rastrear una drástica reconfiguración y resignificación de la que han sido objeto dichos dispositivos y mecanismos.
Sociedad del control, modernidad líquida, posmodernidad o nueva modernidad son algunos de los intentos más distinguidos por domesticar la escurridiza conceptualización y representación de este nuevo escenario histórico que ya no es la modernidad, pero que, sin embargo, tampoco ha dejado de serlo. La empresa de la reflexión sostiene que este confuso escenario es el resultado de un ejercicio dialéctico donde la modernidad ha sido negada gracias al sujeto, pero no por el sujeto, pues lo que nos señalan estos intentos por definir nuestra actual condición histórica es que la imagen del actual panorama social es una en la que la modernidad está engullendo al sujeto, no la del sujeto engullendo a la modernidad.
La presente propuesta conceptual pretende reflexionar alrededor de los siguientes ejes -entre otros-: la problematización del concepto de poder propuesto por Foucault y su influencia en materia académica, conceptual y política; el establecimiento de un relato “posmoderno” construido entorno a la educación; el rol de la comunicación, como competencia social, en la construcción de las identidades, ideologías y realidades de los sujetos; las transformaciones del orden capitalista y sus implicaciones en el desarrollo de las prácticas de la institución escolar contemporánea; el análisis de los brotes de resistencia al poder y la dominación en los centros educativos institucionalizados. Todo ello sobre la base de una premisa que ya ha sido advertida por gran parte de las corrientes de pensamiento: el antiguo modelo de dominación, enmarcado en la solidez del capitalismo industrial de la modernidad, ha sido reemplazado por un nuevo modelo, modulado por la fluidez del capitalismo cultural posmoderno. Un paradigma que es considerablemente más flexible, permisivo, amigable y democrático que su antecesor. Y que, allende lo que su caracterización empática nos podría sugerir, resulta ser un orden mucho más competente y eficaz para producir y reproducir las voluntades del poder -entre ellas, las voluntades de controlar y vigilar-.