En los últimos 15 años se intensificaron las expresiones de resistencia y luchas socio territoriales en todo México, en respuesta al incremento de los proyectos económicos (mineros, turísticos, comerciales, inmobiliarios, de infraestructura, etcétera) que son impulsados por empresas y gobiernos con base en un modelo de despojo para la acumulación. Varias investigaciones recientes analizan de forma amplia este proceso, cuya impronta en las luchas rurales que puede calificarse como una nueva fase del movimiento campesino e indígena en el país. En este sentido, se contabilizan más de 420 conflictos que se distribuyen en todo el territorio nacional, buena parte de éstos son procesos en los que una o varias comunidades se organizan frente a los intentos de despojarles o contaminarles sus territorios.
Muchos estudios han ubicado que la intensificación de los procesos de despojo son continuidad de los mecanismos ya descritos por Marx como acumulación originaria del capital, actualizado con la categoría de acumulación por desposesión propuesta por Harvey. Además, la intensificación de este proceso en los últimos años ha sido descrita como neo-extractivismo en algunos debates latinoamericanos como Acosta y Gudynas. Retomando estos aportes, nosotros queremos incorporar la categoría de despojo para la acumulación. Para enfrentar este agresivo proceso de despojo, comunidades y pueblos campesinos han incremento sus formas de luchas socioterritoriales, que incluyen una amplia gama de alianzas con actores diversos con el uso de repertorios de acción.
El objetivo de este trabajo es hacer mostrar que las luchas socioterritoriales no sólo son una respuesta reactiva frente a procesos agresivos que imponen una modificación de las formas de vida campesina, sino que de estas luchas tienen como sustento la defensa de un proyecto social campesino. Este proyecto compartido es el que permite aglutinar a distintos grupos comunitarios con identidades e formas de vida semejantes, pero además se vincula con actores distintos (organizaciones sociales, civiles, ambientalistas, académicos), pero que coinciden en impedir que se instalen los proyectos económicos en sus territorios. No solo eso, un proyecto compartido con otras agrupaciones y poblaciones de base campesina que también luchan por mantener sus formas de vida.
Retomar el proyecto campesino que subyace en las luchas socioterritoriales implica analizar sus marcos de acción colectiva y de identidad social, que nos ayuda a explicar la capacidad que tiene la lucha social para impulsar propuestas en la sociedad y mostrar formas alternativas de participar en ella, lo que permite procesos de acercamiento entre distintas expresiones de luchas que se relacionan al compartir posibilidades de re-existencia y de expectativas de continuidad y transformación social , expresado en un proyecto campesino, que implica una modalidad colectiva y compartida de concebir a la, sus formas de organizarse, de producir y de relacionarse con la naturaleza.
Una de las expresiones que nos ayudan a ubicar los elementos comunes de son los espacios de organización y articulación de las distintas resistencias comunitarias, que mediante redes y convergencias regionales y temáticas las organizaciones campesinas, indígenas y de la sociedad civil han construido espacios de confluencia y realizado espacios para compartir experiencias y para hacer reflexión de sus luchas. Así, a partir de los diversos foros, reuniones y encuentros se han elaborado documentos, pronunciamientos y programas que permiten ubicar los elementos comunes de un proyecto social frente al modelo hegemónico de despojo.
El abordaje metodológico se basa en un análisis transversal de los posicionamientos y acuerdos colectivos de redes regionales (como la Red Oaxaqueña en Defensa del Territorio y el Consejo Regional Tiyat Tlalli) y convergencias temáticas (como la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales y la Red Mexicana de Afectados por la Minería), bajo dos ejes: 1) Propuestas sobre la relación de las comunidades con empresas y gobiernos en torno a sus territorios y bienes naturales, 2) Formas comunitarias de manejo sustentable del territorio.
Con base en estos ejes se retoman elementos de convergencia producto de las resistencias sociales que confrontan al modelo de despojo territorial y que permiten ubicar propuestas para la construcción de un proyecto campesino.