Según Nulk Anand (1950: 9-14), la historia de la representación dramática de India puede retrotraerse a la Antigüedad. Cuando los primeros indoarios se asentaron en India y comenzaron a realizar los primeros rituales religiosos, bailando o simulando escenas del Vedanta, se iniciaron las primeras representaciones dramáticas indias. Según Anand, la actuación y las artes escénicas se inician dentro de los rituales vedánticos; su objeto era brindar protección y bienaventuranza a las comunidades (para favorecer las cosechas, para celebrar la vida, etc.). Luego se transformaría en un ideal estético.
Esta base religiosa nunca se abandonó por completo. De hecho, aun hoy muchos de los dramaturgos indios siguen escribiendo sobre temáticas o personajes del Vedanta e incluyen en sus obras secciones cantadas y bailadas, tal como aparecían en los rituales religiosos antiguos. Los rasgos centrales del drama sánscrito son:
a) Inspiración religiosa en los textos Védicos.
b) Representación en festivales religiosos, ceremonias de casamiento o nacimiento, o por pedido de los reyes.
c) Improvisación como método de actuación.
d) Selección de actores en base a sus características físicas, que reproducen el sistema de castas propuesto por la religión Vedántica.
e) Canto y baile como partes necesarias e inseparables del drama.
f) Los personajes principales son dioses, semidioses, reyes o príncipes.
g) Los personajes subalternos, como sirvientes o esclavos, no son primordiales en el drama, solo aparecen en escena como un acompañamiento o, en el caso de la Prahasana mixta, como elemento cómico.
h) El prólogo de la obra es casi tan importante como la obra en sí.
i) La obra tiene que seguir algún motivo en particular o reflejar un “sentimiento” primordial.
Sobre esta base se produce en la época de la colonia inglesa un nuevo teatro notablemente influenciado por la cultura inglesa respecto al lenguaje, estructura textual y puesta en escena. Este nuevo drama resultó en una forma de respuesta y lucha en contra de la violencia del estado inglés. El malestar en India por la ocupación británica no solo se manifestó en revueltas populares. La prensa y la literatura también incursionaron en nuevas formas de protesta. Y en la literatura, el drama se hizo presente para denunciar la violencia del gobierno inglés. Para demostrar su punto de vista, los dramaturgos indios utilizaron como inspiración y como personaje principal de sus obras a los subalternos, especialmente a los agricultores. De esta manera surge el denominado “Teatro Moderno” de India, el cual inició con la primera fecha resonante de la resistencia india: en 1857 con la Rebelión de los Cipayos. La obra que abrió este nuevo panorama y que generó una gran controversia fue Nil Darpan (1859) de Dinabandhu Mitra.
La obra fue escrita en 1859 por el dramaturgo bengalí Dinabhandu Mitra (1829–1873). Su inspiración fue la primera huelga de trabajadores en India, el denominado Blue Mutiny (Motín del Índigo) (1859-1860). Según Chandra (1989), la huelga de los campesinos del índigo fue la más militante y extendida (Chandra 1989: 22).
El cultivo del índigo perjudicó a los campesinos por ser un tipo de cultivo intensivo que necesitaba grandes extensiones de tierra para producirse. Por ende, el terreno apto para cultivar arroz (la base de la alimentación en India) era limitado. Hacia el año 1859, los terratenientes europeos exigieron un incremento en la producción de índigo, lo cual dejaba aún menos tierra cultivable para la producción de arroz y otros productos comestibles. Además, el favoritismo de los magistrados ingleses hacia algunos terratenientes perjudicó aún más la situación de los campesinos indios.
La obra Nil Darpan cuenta la historia de un grupo de agricultores de un poblado que se ven sometidos a las exigencias del gobierno británico. A lo largo de cinco actos, Dinabandhu Mitra expone las duras condiciones a las que eran sometidas los agricultores de la zona de Bengal. La obra comienza con una introducción del primer editor inglés, el reverendo James, y con un prólogo de Mitra. Estructuralmente responde a una forma occidental de cinco actos (similar a muchas de las tragedias de Shakespeare), pero la temática es india. Nil Darpan se estrenó en el año 1875 en Calcuta. La exposición de esta obra de teatro en particular provocó un malestar general entre la población inglesa ya que criticaba de manera muy dura y explícita la crueldad del gobierno y sus terratenientes. Mitra tomó los acontecimientos históricos y reflejó en su obra de manera detallada lo que estaban sufriendo los agricultores del índigo. Los ingleses, en consecuencia, decidieron tomar medidas para censurar a esta y otras obras que, según ellos, injuriasen al gobierno inglés. Por ello, en 1876 se sancionó la Dramatic Performances Control Act, la cual fue publicada por primera vez en Gazette of India, el 23 de diciembre.
Aunque el teatro sánscrito y su influencia cultural están presentes en la dramaturgia india postcolonial, sin duda alguna la obra que abre el nuevo panorama dramatúrgico de India es Nil Darpan. Esta obra propone una nueva forma de hacer teatro en cuanto a temáticas y personajes. Nil Darpan introdujo el cambio en las obras de teatro. Ya no habría exclusivamente historias relacionadas con los textos vedánticos (como en el teatro sánscrito o algunas expresiones folclóricas), sino obras realistas que contaran la historia de la violencia del gobierno colonial inglés. Por este motivo, los orígenes de los personajes también cambiaron. En el teatro sánscrito sus protagonistas eran príncipes o deidades; en el nuevo teatro fundado por Nil Darpan a partir de 1861, los protagonistas son los grupos subalternos: mendigos, prostitutas, campesinos, mujeres, niños, los Intocables, entre otros.
El teatro postcolonial aparece como la vía para la denuncia y el empoderamiento de la mujer india. Denuncia la sociedad patriarcal, machista y violenta de India. Conforma personajes femeninos fuertes, decididos y que se enfrentan a la violencia hegemónica de los sectores poderosos y a la violencia machista impuesta por los hombres. Resulta notable cómo en el teatro indio postcolonial se le da voz a los grupos subalternos para expresar, a modo de denuncia, las injusticias estatales, sociales, étnicas y religiosas que han ocurrido a través del tiempo. Además, constituyen una novedad en tanto al tratamiento de la mujer y cómo configuran sus características y desarrollo.
Luego de la sanción de la Ley y la posterior censura de la dramaturgia india pasarían muchos años hasta que una nueva oleada de escritores intentara oponerse al gobierno inglés. Incitados por el contexto socio-político (Gandhi y su movimiento político de 1942, Quit India) de la década de 1940, los artistas indios empezaron a retomar la labor interrumpida por la censura de 1876. De esta manera, hacia 1943 se funda el IPTA (Indian People’s Theatre Association), el primer movimiento teatral nacional de India.
El IPTA surge de la mano, en un primer momento, del Partido Comunista de India en el momento más álgido de la hambruna de Bengal. Por ende, en sus comienzos el IPTA tuvo una clara ideología antifascista y antiimperialista. Por ello, planteó que su primer desafío era deshacerse de lo que definieron como “glamour comercial barato” de las representaciones y desarrolló, consecuentemente, el primer programa para revitalizar las artes como forma de lucha popular por la justicia política, cultural y económica. Una de las obras que más se destacó y que surgió del trabajo de este grupo fue Nabanna (New Harvest) de Bijon Bhattacharya (1915-1978), escrita en 1944. Dicha obra pretendía reflejar la miseria, caos y desolación producido por la hambruna de Bengal de 1943.
Estas obras abrieron el panorama dramatúrgico en India e instaurarían una nueva temática para los dramaturgos postcoloniales: el subalterno. Los escenarios que debieron enfrentar los intelectuales y dramaturgos indios luego de la independencia fueron amplios y complejos. Debían atenderse no solo cuestiones referentes a la nueva reestructuración política del país, sino también tomar en consideración la complejidad del momento coyuntural histórico de India, con sus características preexistentes. Hay que entender que en India el teatro como forma de expresión cultural, social y política ha sido muy importante para la conformación de identidades culturales.
Sin duda, los Estudios Subalternos y, particularmente, el estudio del teatro indio postcolonial, abre nuevos campos de investigación para Occidente. La riqueza y diversidad de la cultura y literatura india constituyen un campo prácticamente inexplorado en Argentina y conduce a futuros análisis e investigaciones que puedan expandir nuestro canon literario actual.