El presente resumen de ponencia aborda las trayectorias sociales, laborales de sectores urbano-populares de la ciudad de El Alto (La Paz, Bolivia). Es capital de la cuarta sección municipal de la provincia Murillo del departamento de La Paz, forma parte de la conurbación con la sede de gobierno (La Paz). La formación urbana de El Alto data de 1945, cuando era una planicie altiplánica ocupada por haciendas que tenían como base económica la agricultura y crianza de ganados. Desde entonces, la urbanización fue en ascenso hasta convertirse en metrópoli, alcanzando el mayor índice de crecimiento demográfico en las últimas dos décadas. Lo cual se demuestra con los censos de 1950, 1976, 1992, 2001 y 2012. Por ejemplo, en 1950 tenía mil habitantes, mientras en el censo de 1976 alcanza a 95.455, siendo hasta ese momento un barrio marginal de la ciudad de La Paz. En el censo de 1992 tiene 405.492 habitantes, alcanzando a la ciudad de Cochabamba. Mientras en el censo 2001 cuenta con 647.350 habitantes y finalmente en el censo del 2012 alcanza a 848.452 habitantes (Garfias & Mazurek: 2005).
La evolución demográfica se constituye por la migración del área rural al área urbana y por la migración interurbana. Lo cual, desemboca en la demanda social por un acceso a los servicios básicos (agua potable, luz y alcantarillado), empleo/trabajo, educación y salud. En este contexto emerge las condiciones laborales precarias para la población de origen rural y del mismo contexto urbano que no encuentra un empleo digno; es decir, el desempleo ha motivado a los sectores populares establecer actividades económicas por cuenta propia, autónomas, independiente y sin mantener una relación obrero-patronal. Por ello, las familias alteñas ante la necesidad de contar con ingresos para sostener el núcleo familiar fueron creando sus propias fuentes de trabajo; por ejemplo, los talleres de confección de ropa, cuero, carpintería, alimentos, etc. En estos establecimientos productivos la diferencia de roles y funciones entre el empleador-empleado es ambigua, porque los trabajadores pueden desempeñar el mismo rol del empleador, una persona ejerce al mismo tiempo varias funciones.
Parte de los empleos por cuenta propia es el comercio informal. Se trata de actividades autónomas, donde un vendedor comercializa una diversidad de mercancías y servicios a precios de unidad. Los mismos operan en vías públicas, plazas, calles, avenidas de áreas urbanas, donde, la presencia de comerciantes convierte a las ciudades en un bazar público. En los cuales se identifican dos modalidades de venta; primero, están los comerciantes de puestos fijos, segundo, están los comerciantes ambulantes, si bien esta diferencia no es tan precisa, pero los comerciantes en su mayoría operan en dos formas, desde un puesto fijo y desde un carro móvil ofertando productos al por menor. Se trata de actividades realizadas por la población urbana popular que encuentra en ella una forma de empleo. Sin embargo, la expansión del comercio fue cerrando oportunidades a una industria nacional por la abrumadora oferta de productos importados de China, Estados Unidos, Brasil, Argentina y Chile. En otros términos, la oferta laboral del sector moderno de la economía impulsa a la población de bajos ingresos insertarse al comercio informal, por los beneficios económicos que representa; por ejemplo, estos comercios no están registrados por las entidades estatales, lo que le permite desplegarse en un ámbito de libre competencia. Por ello, se puede interpretar como parte de una racionalidad pragmática de los sectores populares, para contrarrestar las desventajas de acceso a una sociedad moderna y globalizante.
Por otro, en empleos por cuenta propia no se advierte la diferencia de funciones entre empleados de una misma microempresa que produce mercancías, donde, la participación de los integrantes de la familia nuclear, las relaciones laborales se basan en grados de confianza. En otros términos, son emprendimientos que desarrolla la población que no tiene condiciones de acceso a una fuente de empleo en el sector formal de la economía. Esta situación obliga a los sectores urbano-populares a crear emprendimientos productivos para autogenerarse empleos y una mejor calidad de vida. En ese sentido las redes de parentesco, de amigos, paisanos son importantes porque articula una red social para garantizar clientes, trabajadores, proveedores.
Se trata actividades económicas que explica las trayectorias laborales de personas jóvenes, adultos, adultos mayores, ya sea en mujeres y varones, quienes transitan por empleos temporales, eventuales donde no se garantizan los derechos laborales reconocidos por el Estado; sino más bien, predominan los acuerdos verbales entre los empleadores – empleados, ya que en los mismos la confianza determinan la estabilidad de un trabajador en una actividad por cuenta propia. En el comercio se constituye básicamente a través de inversiones que realiza una persona motivado por el mismo entorno familiar, entonces, la actividad comercial no es un hecho casuístico, sino como resultado de una trayectoria laboral de fracaso o asenso; por ejemplo, una persona después de haber transitado por empleos de bajo ingreso decide convertirse en comerciante porque esta actividad le provee mejores ingresos. En otro caso, una persona que cuenta con un empleo formal no se le escapa la necesidad de incrementar sus ingresos a través del comercio. En otros casos, en los jóvenes que provienen del área rural, el comercio es el medio que permite incursionar en la vida social urbana y asimismo se desvinculan de la dependencia familiar en la relación padre-hijo.
Por otra parte, el incremento del comercio informal y de empleos por cuenta propia es resultado de un desequilibrio social, económico y político, que se traduce en la diferencia de una modelo de organización del Estado formal versus el Estado real. En el ámbito laboral el propio Estado en América Latina enfrenta el problema de legitimidad respecto a la capacidad coercitiva y estructurante de la sociedad. Por ejemplo, es responsabilidad del Estado generar políticas de empleo, aunque esto es un discurso literal que en la práctica sucede lo contrario, si no, es el libre mercado generador de formas ocupacionales para los sectores pobres y de origen rural, este hecho no es casual, si no, consecuencia de las políticas de liberalización del mercado, desregulación, libre contratación, donde los trabajadores fueron segmentadas de acuerdo a la relación contractual y se reduce la fuerza colectiva como poder de negociación. En ese contexto el comercio informal emplea a ex – trabajadores del sector público, privado, o de aquellos que provienen de empleos temporales, eventuales y por cuenta propia. A este sector no le interesa la defensa de empleos, sino prefiere resguardar sus intereses económicos en un sentido individualista, con tal de que sus establecimientos comerciales sigan vigentes.
El cierre de las empresas públicas fue un hecho histórico de los años ochenta y noventa, por consecuencia se incrementa la importación de productos extranjeros a partir de la implementación de las políticas neoliberales, donde la producción nacional se sustituye por los productos importados. Este fenómeno puede explicarse como una causa de crecimiento de la informalidad. Aunque algunos trabajos sobre el tema, señalan que estos sectores son creativos, aplican su ingenuidad para crear fuentes de trabajo que les permite sobresalir sin la necesidad de recurrir a la asistencia del Estado, aquello que Hernando de Soto (1986) denomina el otro sendero, en esa línea, Nico Tasi (2013) menciona a estos sectores como la economía popular.
Sobre el tema existe una amplia bibliografía (Raczynski, 1977; PREALC, 1978; Tokman, 2010; De Soto, 1986; Tassi, 2013; Coletto, 2009) que explica la diferencia entre formal-informal de la economía, aunque el presente documento no es un trabajo realizado desde la economía como disciplina. Se trata de una lectura sociológica sobre las formas ocupacionales de los sectores urbanos populares considerando dos ámbitos, el comercio informal y los emprendimientos por cuenta propia. Actividades que provocan cambios sociales, donde el estatus de origen se modifica con el estatus de destino, se trata de comprender la trayectoria laboral a partir de la relación sujeto-trabajo, sujeto – actividad ocupacional.