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Resumen de ponencia
Juan de la cruz varela, un fraile (jon) en medio del napalm.

*Moises Cubillos Rodriguez



La región del Sumapaz se ha caracterizado por poseer tradiciones históricas de lucha y resistencia. Muestra de ello es la localidad de Sumapaz, un territorio que ha sido escenario del conflicto armado interno del país, nodo de movilidad para los actores armados del Colombia. Producto de esto se ha generado una estigmatización hacia el campesinado de esas gélidas montañas.
En ese sentido, como habitante de una de las localidades rurales limítrofes, Usme, considero pertinente iniciar un diálogo con la historia local, que nos permita vislumbrar la forma como nuestra peculiar estructura agraria fue dando paso a sucesivas resistencias en la región, que desembocaron, algunas veces, en la creación de facciones armadas que han alimentado el imaginario nacional de una “zona roja” en continua zozobra.
Por ende, pensamos que es una labor vital, reconstruir las luchas de movimientos campesinos de viejo cuño, como el sindicato de trabajadores agrícolas del Sumapaz (SINTRAPAZ), además de líderes agrarios como Juan de la Cruz Varela, para representar luchas específicas que recurrieron a herramientas diferentes a las armas.

La historiografía colombiana recientemente se ha interesado por insertar la naturaleza o el ambiente a sus construcciones narrativas, aunque esto todavía constituye una tendencia incipiente como lo reconoce el historiador ambiental Germán Palacios en la extraordinaria compilación Naturaleza en disputa. Ciertamente, apenas se comienza a reconocer el papel activo de la naturaleza en la transformación de la sociedad colombiana del siglo XX así como su legítimo derecho de poseer “carta de ciudadanía” en las historias sectoriales y locales.
En la deriva elegida, encontramos de forma temprana, a inicios de siglo, una pequeña figura (en estatura), un campesino singular que hizo de la defensa de la tierra y los bosques primarios la punta de lanza de un movimiento agrario que con el trascurrir de los años habría de cosechar algunos de los triunfos más significativos del campesinado colombiano. En tal sentido, las luchas de Juan de la Cruz Varela en la región de Sumapaz pueden servir de derrotero para comprender no solo la vida de este líder agrario, sino también el contexto en el que se inscriben las disputas campesinas por la defensa de la tierra tanto en Cundinamarca como oriente del Tolima.
En el primer apartado de reformas y reformismos, de López Pumarejo y las protestas campesinas (1930 – 1955) se ilustra como las tentativas de reforma agraria de la “revolución en marcha” manifestadas, principalmente, en la ley 200 de 1936 tuvieron un efecto contrario al esperado. En lugar de dirimirse las confrontaciones entre latifundistas y campesinos, estas se acrecentaron y agudizaron por la indefinición de los linderos privados, los baldíos del Estado y las zonas de bosque primario, aducidas por latifundistas como límites fronterizos.
Las exacerbaciones de tales contradicciones darán paso a la declaración de una guerra abierta entre el régimen conservador y las bases campesinas liberales y comunistas, conocida en la historiografía nacional como “la guerra de Villarica”, con profundas repercusiones en el movimiento agrario de Sumapaz. En esta instancia del trabajo, abordaremos la resistencia campesina no desde la clásica mirada militarista de defensa guerrillera, sino a través de estrategias discursivas legales que pudiesen amainar la confrontación y asegurar la preminencia de la palabra sobre el fuego.
En última instancia y vinculado con el lenguaje cortés y las buenas maneras de Don Juan de la Cruz Varela, queremos indicar una faceta menos explorada del líder como fue la defensa, siempre prudente, de los bosques primarios andinos y de la fauna propia de este orobioma. Tomaremos un eje narrativo anclado en las memorias del propio líder, cartas y testimonios de sus pupilos para comprender la forma como el campesinado también se ha convertido en agente de la deforestación, algo que a Juan de la Cruz le molestaba inmensamente. Por eso, en este capítulo abordaremos “la era del deshielo” inaugurada en la segunda del siglo XX a través de la vida de un hombre que pudo ser testigo del derretimiento de los glaciares en las otrora sierras nevadas del Sumapaz.




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* Cubillos Rodriguez
Departamento de Ciencias Sociales. Facultad de Humanidades. Universidad Pedagógica Nacional - DCS/UPN. Bogotá, Colombia