Las comunidades de aprendizaje son conjuntos de docentes cuya profesión compartida pasa de ser un referente abstracto a convertirse en un tema de discusión; pertenecer a estos colectivos representa el reto de dialogar sobre la práctica, se trata de un intercambio de saberes vital porque enunciar las dificultades es el primer paso para superarlas. Cada grupo de trabajo busca objetivos de formación, de acuerdo con intereses comunes en la búsqueda de mejores prácticas para transformar desde la subjetividad hasta el hacer dentro del aula.
Una de las maneras de trabajar en Comunidad de Aprendizaje es la formación situada, se entiende como la construcción conjunta entre pares de docentes, las-los formadores entablan diálogos constructivos sobre el quehacer educativo; la estrategia en ocasiones se hace más cercana por la gran cantidad de centros unitarios, esto implica una comunicación directa con los protagonistas de la escuela: los-las docentes. Un trabajo continuado, desde la construcción conjunta, implicará mayores avances respecto a las prácticas cotidianas dentro del aula.
La formación situada representa una posibilidad para hacer investigación educativa a partir de la prevalencia del sujeto como centro de la realidad educativa; en consecuencia, se requiere la comprensión de la cultura escolar, la aproximación a las prácticas de aula, la interpretación de las dinámicas de evaluación, los ejercicios de apropiación del material didáctico y el cuestionamiento sobre las implicaciones del programa en la realidad de la escuela. En conclusión, la formación situada es una estrategia para lograr la transformación de las prácticas pues no hay mejor espejo que la mirada del otro, un par con la certeza de la experiencia para revisar y revisarse como maestros-as.
La mayor parte de los colectivos docentes se comprometió con la consolidación de Comunidades de Aprendizaje pues se encontró gran riqueza en la planeación conjunta de estrategias didácticas; las características de la mayoría de los centros permiten aseverar que estos colectivos de docentes representa una alternativa para la construcción conjunta de Planes de Aula, Proyectos Transversales y Propuestas de mejoramiento.
Las prácticas de aula observadas permiten establecer algunas regularidades respecto a rezagos de la educación tradicional: copiar del tablero, transcribir una fotocopia, resolver problemas planteados en los libros de texto, ilustrar un relato con un dibujo. Sin embargo, se percibe afán por conseguir el mejoramiento del trabajo en el aula: el acercamiento a quienes tienen más dificultad, la explicación reiterativa con el uso de ejemplos, el trabajo con diversos tipos de pregunta y la promoción de la comunicación oral a través de ejercicios de diálogo con los grupos completos de estudiantes.
Las prácticas de aula responden a las particulares características del contexto, el uso de materiales de acuerdo con la facilidad de consecución en el entorno; las salidas de campo, posibilidades para apropiar la realidad y aprender de ella; la interacción con la comunidad como oportunidad para valorar sus aportes; la flexibilidad del Modelo Escuela Nueva; la necesaria identidad de las nuevas generaciones con su territorio hacen parte de las dinámicas usuales para construir espacios pertinentes para los habitantes del departamento.Las Comunidades de Aprendizaje toman como referencia estas particularidades y trabajan para generar secuencias didácticas pertinentes para responder a las necesidades de la comunidad.
La inexistencia de condiciones básicas está ligada a los bajos desempeños; sin embargo, las observaciones permiten asegurar que esta falencia es inversamente proporcional a los niveles de compromiso, parece que la necesidad se convierte en aliciente para el ejercicio magisterial. La respuesta a la carencia es la creatividad porque se presentan esfuerzos inusitados para responder a las necesidades de formación.
Las prácticas incoherentes, heredadas de la educación tradicional, pueden ser transformadas por el compromiso de los colectivos docentes, con apoyo de agentes externos a la escuela como tutores o formadores, esto implica la necesaria reflexión sobre las dinámicas vividas durante los procesos de enseñanza-aprendizaje.
La formación de los docentes está relacionada con la implementación de estrategias innovadoras, hacer esfuerzos por elevar el nivel de perfeccionamiento es una inicio para elevar los resultados de los estudiantes. La escuela rural requiere espacios de trabajo más estructurados para aprovechar la riqueza del modelo Escuela Nueva y establecer estrategias de mejoramiento pertinentes para los procesos de formación de los habitantes del campo.
Ser docente en el sector rural constituye un tenaz trabajo por la precariedad de las condiciones materiales; sin embargo, representa una riqueza del magisterio y promueve la creatividad de maestros y maestras cuando encuentran en la escuela el nicho donde se resguardan de las violencias propias de la vida contemporánea.