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Resumen de ponencia
Trazos de una Institución Peculiar: aspectos generales de la esclavitud estadounidense durante la primera mitad el siglo XIX

*Carlos Franco



En la primera mitad del siglo XIX el esclavismo llegó a su apogeo como estructura condicionante de la sociedad que habitaba buena parte de los estados sureños de la unión norteamericana, siendo calificada en esta época como una Institución peculiar, un rasgo característico de una colectividad que convivía con otra dentro de una misma nación, los Estados Unidos de América. Las dinámicas que se dieron luego de 1860 (las secesiones estatales, la conformación de los Estados Confederados de América y la Guerra Civil) son producto de una serie de contradicciones, factores y creencias de dos modos de vida diferenciados. Antes de este año de quiebre, la institución peculiar se había convertido en el elemento fundamental de economía de los estados sureños, al punto de ser una región a la vanguardia mundial de la producción algodonera, y uno de los pocos enclaves en donde los negros seguían siendo jurídicamente esclavos. Esta situación estaba amparada bajo una serie de leyes y normativas avaladas por el sistema federal norteamericano, el cual permitió el sostenimiento, expansión y representación política de esta estructura, por lo que el esclavismo fue una institución política, judicial y socialmente consolidada antes de la crisis secesionista del 1860.

El sector esclavista existió de forma paralela a los asalariados, solo que en un nivel inferior a la contraparte mencionada: en 1671 los esclavos apenas eran el 5 % de la población. La necesidad de revitalizar el ingreso de esclavos inició un proceso de importación de grandes contingentes humanos provenientes del África occidental, los cuales fueron sometidos a la fuerza e introducidos en un mercado internacional donde eran un producto con un precio fluctuante. A mediados del siglo XVII aumentó la compra de esclavos por colonias como Virginia a los Países Bajos. Este incremento se debió principalmente a la exigencia de aumentar la producción de azúcar y tabaco ante la competencia que en estos rubros representaba Barbados y Jamaica. En 1672 bajo el patrocinio de la Corona inglesa, se creo la Royal African Company, quienes monopolizaron, junto a los holandeses, el abastecimiento de esclavos a las colonias norteamericanas hasta 1698. El aumento de la población esclava fue evidente y la llegada del siglo XVIII dio pie a la llamada edad de oro del comercio de esclavos. En 1715 la población de esclavos subió a 24% y para 1756 representaban ya el 40% del total de las colonias (en colonias como la de Carolina del Sur la población esclava superaba 2 a 1 la de blancos).

Este crecimiento se concentró principalmente en las colonias sureñas, en donde una pequeña elite de terratenientes gozaba de los mayores beneficios económicos de la explotación de esclavos. Los excedentes de la producción de tabaco, la caña de azúcar, el arroz y el índigo que fueron utilizados para el comercio no reportaron ganancias netas amplias, aunque si suficientes para el sostenimiento de la actividad. La trata y cría de esclavos fue otra actividad que surgió con el establecimiento del sistema esclavista, especialmente en la colonia de Virginia, lo que permitió crear un mercado interno de trafico humano que reportó ganancias sustanciales a sus patrocinadores. El sistema esclavista fue de importancia clave para el desarrollo económico integral del coloniaje ingles en América, sin embargo su presencia no fue hegemónica durante esta etapa.

Mas allá de la reestructuración administrativa y política que representó la revolución iniciada en 1776, dicho proceso no afectó de forma medular a la economía dependiente de esclavos, ni siquiera en el orden moral, ya que los principales lideres de la independencia norteamericana fueron esclavistas.

El carácter agrícola en los estados sureños de los Estados Unidos se motivo a la confluencia de condiciones climáticas, geológicas e hídricas propicias para la siembra de tabaco y caña de azúcar primordialmente, cuestión que junto a un comercio interno de esclavos y la posibilidad de colocar sus productos en diversos mercados nacionales e internacionales, fomentaron un amplio grado de autonomía económica en esta región histórica del país. El sistema esclavista entró en crisis a finales del siglo XVIII y principios del XIX, principalmente por factores productivos y geográficos. Para 1800 los rubros sureños se convirtieron cada vez mas improductivos, la manutención de un esclavo se hizo insostenible y estos eran económicamente menos rentable. La estructura esclavista constantemente era criminalizada por las elites políticas e intelectuales de los estados norteños, las cuales empezaron a abolir la esclavitud desde 1789.






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* Franco
Fundación Centro Nacional de Historia. Ministerio del Poder Popular para la Cultura - CNH. Caracas, Venezuela