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Resumen de ponencia
Honduras: pugnas y acumulación de poder en la historia política reciente

*Galel Briceño



La pretensión de este análisis es hacer un recorrido reflexivo sobre las contiendas políticas durante los últimos cuatro gobiernos y la instrumentalización, monopolización y construcción de los recursos de poder que han utilizado para legitimarse. Desde el Golpe de Estado del 2009 hasta el actual gobierno presidido por Juan Orlando Hernández, los procesos políticos en Honduras, han acarreado complejas relaciones políticas entre sectores con intereses contrapuestos. Las élites políticas se han servido del control del Estado para podarle sus funciones, llevando consigo una crisis de representación y de descontento en la ciudadanía. En este sentido y siempre en el marco del sistema presidencialista, el monopolio de los recursos de poder ha creado las condiciones de permanencia no sólo de los liderazgos presidenciales posteriores al Golpe de Estado, sino también de un régimen autoritario. Este régimen ha tenido como expectativas su prolongación por medio de la reelección, utilizando como el fraude electoral; estos procesos se han visto signados por el constante desencanto manifestado en las calles por parte de la ciudadanía.
Los liderazgos políticos de Honduras en el escenario del sistema presidencialista, han acarreado una densidad política en los últimos cinco períodos presidenciales. Dicha compleja densidad está marcada por cúmulos históricos de tendencias a la concentración y construcción de recursos de poder político. Esto implica el mantenimiento del presidencialismo como instrumentalización para la gestión administrativa del Estado en escenarios de baja institucionalidad democrática y crisis de representatividad. El líder en ese sentido, encauza su gestión no sólo en el mantenimiento de su mandato, sino en el sostenimiento de un régimen que pretende controlar las dimensiones ideológicas, económicas, políticas y sociales. Los procesos de contradicciones y crisis de representación desde los regímenes posteriores al Golpe de Estado y la creciente precarización de la mayoría de los sectores de la sociedad, han ido formando procesos de resistencia desde las organizaciones populares y los movimientos sociales como una respuesta contrapuesta a las imposiciones autoritarias de estos regímenes.
Dichos regímenes políticos se han caracterizado por la agresividad de su represión en contra de la ciudadanía; por los latrocinios a las instituciones públicas para la financiación de sus campañas políticas; por sus vínculos a los poderes fácticos y por el control de los recursos de poder construidos y acumulados en la historia política reciente. En el transcurso de la reflexión se ha de denominar democracia de baja institucionalidad a los procesos sobre los cuales, siempre en el marco del sistema presidencialista, toman juego las pugnas políticas de sectores contrapuestos. Así mismo, son llamadas así porque son las secuelas de las disfuncionalidades institucionales, y estas, también consecuencia de las arbitrariedades políticas a partir del Golpe de Estado, atravesando y recrudeciéndose en el transcurso de los últimos años.
En el transcurso de la reflexión también se irán denotando las relaciones intrínsecas y explícitas entre las fuerzas exógenas que implican fuertes condicionantes geopolíticos y las fuerzas locales, quienes desarrollan la toma de decisiones en función de esos intereses. Si bien, los intereses geopolíticos no son necesariamente determinantes, han presupuesto riesgos e intereses ideológicos y hegemónicos que en el fondo han tenido como función el mantenimiento del poder y con ello el mantenimiento de condiciones económicas cada vez más favorables a los sectores con mayores recursos en Honduras.
Enfoque teórico de las contiendas políticas y la concentración de los recursos de poder en Honduras: entre condicionantes y condicionados.
El Estado de Honduras en los últimos ocho años ha sido una arena de contiendas políticas, atravesadas por intereses opuestos. La concentración de recursos de poder y el monopolio coyuntural de los mismos, ha sido los condicionantes de inestabilidad o permanencia de los liderazgos presidenciales, sin embargo, el presidencialismo se mantiene. Estas contiendas han limitado los procesos de participación ciudadana y de democratización de la sociedad hondureña. En los últimos siete años también se han recrudecido los procesos de gestión gubernamental a favor de las élites y la desestructuración sistemática de las funciones del Estado para garantizar el bienestar de la población. Pareciera que el presidencialismo no es compatible con los procesos de democratización. La pretensión de este análisis es denotar cómo en las vicisitudes de las contiendas políticas en los últimos gobiernos, están condicionadas por la concentración de recursos que los distintos grupos han manejado para asegurar su estabilidad dentro de las relaciones institucionales.
Para Fabrinni “el líder democrático, es por lo general, un líder con responsabilidades de gobierno o bien un líder político comprometido en alcanzar una posición en el gobierno” (2009). La afirmación indica que para efectos de análisis la contextualización en la que se ha de enmarcar un liderazgo presidencial, implica la relación permanente con su rol como actor político. Este rol estaría condicionado por sus funciones de institucionales. Según Serrafero (2011), citando a Moe y Willson , dentro de la perspectiva organizacional institucional, señala que todos los presidentes comparten ciertos objetivos y sus incentivos están estructurados básicamente en la misma forma. “Cualesquiera sean sus personalidades y sus ideologías “son presidentes que se comportan presidencialmente”. los presidentes buscan fortalecer su liderazgo, controlar la burocracia y prevalecer en su tensión con el Congreso”. En Honduras estas funciones además de institucionales, están atravesadas por intereses exógenos de grupos de poder fácticos al ámbito público y por lo tanto son arbitrarios. Estos grupos tienen recursos de poder que han condicionado la inestabilidad del líder o su estabilidad.




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* Briceño
Estudiante de la Maestría en Gobierno de la Facultad de Ciencias Sociales UBA-FCCSS. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina