En la presente investigación se analizan las prácticas pedagógicas que fomentan la moral cristiana en niños, niñas y adolescentes internados en la Fundación “Pueblito la Ternura”, ubicada en una zona rural cerca de la ciudad de Quito, capital de Ecuador, llamada San Antonio de Pichincha que acoge a niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo. La labor que se desarrolla procura preservar la integridad del niño y proporcionarle un espacio dónde residir, mientras se tramitan otras medidas de prevención. La Fundación “Pueblito la Ternura” brinda acogimiento residencial de tiempo completo de tipo transitorio a los niños, siendo una institución privada y religiosa. Es pertinente la investigación sobre las prácticas pedagógicas que construyen la moral en niños internados en la fundación “Pueblito la Ternura” ya que están directamente relacionadas a la formación integral del niño; además de ser un estudio aplicable en otras instituciones que trabajan con esta población. El enfoque de la investigación es cualitativo ya que está dirigido a conocer la perspectiva de los tutores, directivos y niños con respecto al desarrollo de dichas prácticas, describiendo detalladamente las interacciones que se suscitan y que promueven la formación moral cristiana en los niños. Es a partir de la educación moral que el hombre se autorregula y auto dirige, por lo tanto, la moralidad promueve la convivencia en sociedad, educación moral que comienza en el individuo desde la niñez.
Se procuró conocer el impacto de las mismas sobre los niños dentro de la institución. Para esto primero se investigó cada una de las actividades que desarrolla la misma y que pueden ser catalogadas como prácticas pedagógicas, que les enseñan a vivir en comunidad, a pensar en los demás de manera respetuosa y construyendo sociedad. Además, se conceptuó el imaginario de moral de los niños entre las edades de 8 a 12 años que se encuentran institucionalizados en la Fundación actualmente. Para ello se utilizó la metodología de dilemas morales, aplicados a la población descrita y adaptados al contexto sociocultural de los niños. El personal de la Fundación que participó en la investigación concuerda en lo difícil que es la enseñanza moral hacia estos niños, que llegan de contextos socioculturales en los que no han recibido guía. Entre los niños y las tutoras se percibe una relación de respeto y de afecto mutuo. En las paredes de la institución se lee: “hacerlo todo por amor y como si fuera para Dios”, es evidente que en todo el personal esto, no es solo letra, cada día es un esfuerzo para que se cumpla en los niños de la Fundación.
Al ingresar a la institución se observa que todo el personal maneja el mismo lenguaje, las educadoras/tutoras, la psicóloga, la trabajadora social, los jardineros, el coordinador y las hermanas, se esfuerzan por brindarles un espacio de respeto y afecto a los niños. La Fundación promueve en todos, un crecimiento cognitivo y espiritual. Esto es evidente en la interacción que existe entre los niños y el personal. Se puede observar coherencia entre lo que se les enseña y lo que se hace. Las oficinas están abiertas y los niños pueden ingresar a todas las instalaciones, sin reproche, es una forma de darles libertad de acercarse a todo el personal sin temor. Se percibe la alegría y la voluntad con la que muchas veces, por ejemplo, ayudan al jardinero. Nace en ellos el deseo de ayudar sin necesidad de ser obligados en las tareas que cada una de estas personas desempeña.
De acuerdo a los resultados y análisis realizados, se concluye que los niños aprenden a través de la formación que les brinda la Fundación “Pueblito la Ternura”, desde los distintos ámbitos: psicológico, teológico y social, que sus actos tienen consecuencias positivas y negativas. Por ejemplo, en la Fundación es muy común enfrentar el problema del robo entre los niños que residen allí. La psicóloga y la trabajadora social de la institución expresaron que desde su experiencia en la Fundación es la familia del niño la que le enseña a robar. El cual es condicionado a obtener sus deseos a través del robo, debido a que su familia lo formó con ese fin, por lo que califica este accionar como bueno.
La formación que presenta la Fundación les permite reconocer a los niños que su accionar no es positivo, aprenden a identificar el robo como un acto que refleja un irrespeto por las cosas de los demás y se les presenta alternativas para obtener sus deseos o alcanzar sus objetivos.
Esto no es fácil, lo expresa una de las entrevistadas, pues muchos de los niños que llegan a la Fundación, no han recibido una educación moral, a veces ni siquiera escolar. La Fundación “Pueblito la Ternura” interviene y a través de los talleres y charlas “descondiciona” la norma para que el niño aprenda a respetar los bienes ajenos.
De acuerdo a los resultados y análisis realizados, se concluye que la modificabilidad se da no solo en el aspecto cognitivo del niño, como lo afirma Feuerstein en su teoría. En la Fundación se evidencia que también es modificable la conducta moral del niño, la Fundación Pueblito la Ternura le presenta una alternativa de vida, sin embargo, la voluntad y decisión del mismo, son parte de los factores que inciden para un cambio en su conducta moral. Fuera de la Fundación que es un espacio donde el niño permanece en constante supervisión, quien podrá continuar con lo aprendido y con su conducta modificada es el niño. La psicóloga expresa que el comportamiento del niño en la institución depende del caso y se ve influenciado por su estado de ánimo. Por ejemplo, cuando son niños maltratados, prefieren quedarse en la institución, no desean retornar a sus hogares y se esfuerzan por portarse bien dentro de la misma. Otro de los factores que inciden en la modificabilidad de la conducta es el medio que les rodea, además de su estado de ánimo en el momento de tomar una decisión que involucre la moral. Un aspecto peculiar que se encontró, es que existe una diferencia entre lo que los niños consideran que está bien hacer, y lo que realmente deciden hacer.
La vida es un proceso de formación moral, no está limitado a un tiempo, o a un espacio, pues convergen todas las experiencias en el individuo. Es un trabajo en conjunto, la escuela, la casa, la sociedad en general. En este caso la institución cumple una doble función, pues hace su parte como sociedad, y además, en cierta manera re direcciona las enseñanzas, si es necesario, de lo que han recibido los niños en sus casas. Aunque se hayan seleccionado estas referencias teóricas cabe recalcar que las comparaciones son un tanto en desventaja, pues no es lo mismo comparar a niños que han sido cubiertos por parte de sus familias de todas sus necesidades, con niños que han salido adelante en sus estudios y en su vida a pesar de que su familia biológica no ha cubierto sus necesidades. Es por ello que se promueve a través del presente trabajo más investigaciones sobre la construcción de la moral en niños institucionalizados.