La ponencia reúne y comenta algunos nuevos desafíos y riesgos que interpelan al quehacer de los docentes en un contexto social hipermoderno como el actual.
En ella se condensan múltiples investigaciones realizadas a lo largo de varios años. Se apoya en una compulsa bibliográfica teórica y sistemática, e incluso apela a un proceso de reflexión crítica sobre el desempeño actual del profesor en Educación Superior a partir la experiencia docente desarrollada en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) de la Universidad de la República (Udelar) . Es un trabajo centrado en formar docentes desde un área del conocimiento denominada psicosociología institucional. Esta línea de investigación/intervención desarrollada en la facultad desde hace varios años considera que las instituciones son construcciones sociales; un campo de problemas complejo que puede ser analizado a través de la contextualización y la interdisciplinariedad priorizando enfoques diacrónicos y metodologías cualitativas. Es tributaria del institucionalismo crítico francés de los años 60’, la psicología social rioplatense de Enrique Pichon Rivière y la sociología clínica. Considera que las grandes instituciones como el Estado, la Salud, la Familia, la Educación y la Universidad son instituciones de existencia (Enríquez, 2002) porque tienen una finalidad principal: formar y cuidar sujetos. Esto afecta a los sujetos que trabajan en ellas, los interpelan por asuntos éticos y su implicación. Por eso a la carga de sufrimiento siempre presente en cualquier actividad laboral hay que agregarle la que proviene de su propia dimensión existencial implicada. Esto significa que estas grandes instituciones son cualitativamente distintas a otras construcciones humanas como las empresas productivas, orientadas siempre, más allá de los discursos, por el afán de lucro y la lógica del capital.
Para reflexionar sobre algunas situaciones que ocurren actualmente dentro del ámbito universitario afectando el desempeño docente, primero es preciso hacer un brevísimo análisis contextual, centrado en dos conceptos hipermodernidad y cultura neoliberal. Al final, se retomarán esos conceptos para comprender el sentido del título de la ponencia.
Hipermodernidad y cultura neoliberal: el asunto de la gestión
Luego de la segunda mitad del siglo anterior el capitalismo reforzado por las nuevas tecnologías de comunicación y transporte produjo mayor globalización y algunas transformaciones socioeconómicas políticas y culturales como ser, mayor individualismo y fragmentación social, cambios organizacionales en las empresas y disminución de puestos de empleo, aumento de la pobreza en general, fenómenos migratorios mundiales y nuevas formas de fragmentación y exclusión social.
Al caracterizar esta época los expertos dialogan y debaten desde ciertos conceptos, acontecimientos e ideas y por ello si como afirma Castoriadis (1983) las palabras instituyen realidades, podemos suponer que esas ideas influyen en las decisiones que orientan las instituciones.
Las posturas neoliberales sostienen que observan objetivamente “lo que es” y presentan la “realidad” como algo dado, del orden de lo natural, el punto de partida para la acción. Se racionaliza: “Es lo que hay…” evidencia no discutible, que por tanto tampoco sirve cuestionar.
Vincent de Gaulejac (2005) en cambio, caracteriza esta época como hipermoderna. Denuncia que el discurso neoliberal presenta esas ideas como asépticas o neutrales aunque, en realidad, encubren una ideología que incide fuertemente en la sociedad.
Señala algunas paradojas nacidas en la modernidad que hoy se expresan fuertemente tensionando la vida social y afectando las instituciones.
La visión neoliberal se expresa así en el mundo existencial de los sujetos y en la vida de relaciones sociales, a través de la imposición de lo que José Luis Rebellato (1995, 1998) caracterizó como “cultura neoliberal.” Afirma que ésta afecta el mundo de la vida, junto al terror a la exclusión produce violencias autodestructivas o de competitividad exageradas. El otro es un “otro amenazante” genera aislamiento, soledad, desesperanza, conductas pasivas frente a una sociedad del espectáculo y superficialidad en los afectos y el compromiso, algunos de los signos del presente también señalados por otros autores, como Bauman. Hay cambios en las subjetividades, que sintetiza: “…la eficacia competitiva desemboca en subjetividades constituidas sobre la base de la compulsión a actuar y de la angustia por triunfar” (1998).
Afirmamos que esa “cultura neoliberal” se ha insertado en el ámbito universitario a través de diferentes modos.
Uno de ellos tiene que ver con la introducción de las formas de gestión aplicadas primero en “grandes empresas exitosas” por medio de nuevas prácticas directivas, organización reticular y el involucramiento de todos los empleados en su filosofía.
Esas formas gestionarias orientadas por la calidad total, buscan la excelencia continua y tienen sus efectos, no siempre positivos, en los seres humanos que deben implementarlas y vivenciarlas Así, algunas patologías como la depresión, el síndrome de burn out, el mobbing, el bullyng o el suicidio han sido relacionados por algunos investigadores a estas prácticas.
En Uruguay desde fines del siglo XX, esas modalidades de gestión se manifiestan con fuerza no sólo en las empresas productivas sino en la salud y educación, incluso en la Universidad de la República.
Las reformas introducidas en la educación primaria, media y técnica-tecnológica que fueron financiadas, sugeridas y asesoradas por los organismos internaciones como el BID, CEPAL o CINTERFOR se centraron en formar a los profesores y a los directivos de la educación en estas nuevas prácticas gestionarias prometiendo mejorar su eficacia. Los centros educativos definieron su misión, visión y valores, orientando el trabajo conjunto; así como el establecimiento de un plan estratégico de acción, sugerido a partir de una matriz FODA que fue el centro de los cambios y la garantía ofrecida para mejorar los resultados educativos; el epicentro no era ya el aula. También se introdujo la evaluación por resultados. Estas ideas que también se plasmaron en la universidad pública generaron un nuevo escenario desde el que quisiera señalar algunos aspectos relevantes relacionados al ejercicio de la docencia universitaria.
Como se sabe la universidad es una institución también empleadora, por ello las formas de gestión ya señaladas, dinamizadas por las nuevas tecnologías tienen efectos sobre los docentes incidiendo en los tres componentes de la educación integral que supone enseñanza, investigación y extensión.
Para reflexionar sobre los cambios en la profesión docente en la ponencia se abordarán 5 grandes aspectos que pueden ser sintetizados como
‘ La enseñanza, los cambios en el dispositivo áulico clásico y sus efectos
‘Ventajas y desafíos del dispositivo áulico ampliado en diferentes modalidades
‘Las tareas de extensión en una nueva sociedad
‘La investigación y la lucha de lugares, los proyectos a término y la desregulación, la incidencia de los sponsors y otros saberes.
‘El asunto de las nuevas formas del poder en la academia. La difusión del conocimiento, publicaciones en un mundo digital, ventajas y problemas. Participación en eventos académicos y el asunto de los recursos. Revistas arbitradas y el asunto del idioma. Agencias de acreditación y las áreas del conocimiento. El avance y la naturalización de los formatos instituidos.
Las reflexiones previas sobre los cambios en la profesión llevan a interrogarse por el vínculo profesor-estudiante que puede marcar la diferencia.
La lógica del mercado parece obturar el carácter transformador declarado de las instituciones educativas porque para que la función pedagógica se cumpla es necesaria una articulación positiva del vínculo entre docentes y estudiantes. Sin embargo, la prioridad asignada a la búsqueda de la excelencia, la calidad total, la eficiencia y la eficacia de la gestión institucional en las que se juega el empleo y el salario de los docentes relegan la relación con los estudiantes y explican creciente malestar y conflictos.
En una sociedad fragmentada, competitiva, con instituciones de existencia disfuncionales, entre otras transformaciones socioculturales actuales, produce cambios en los procesos de subjetivación, en las subjetividades y en las relaciones. Sabemos que la soledad, el aislamiento, la discriminación, son fenómenos actuales presentes también en nuestras clases. Por eso quizás, una pregunta estratégica que todo profesor debiera hacerse al iniciar un curso es ¿Qué vienen hoy a buscar nuestros estudiantes en el aula?
Esto supone tratar de indagar sus necesidades, sus demandas no siempre explícitas. Algunas investigaciones realizadas con egresados de la facultad o con estudiantes de cursos regulares de grado o seminarios en la unidad de posgrado sugieren un sufrimiento existencial presente en el aula que se manifiesta en fuertes críticas a la institución, cuestionamientos a la tarea de los profesores, dificultando tanto los vínculos interpersonales como el desarrollo de un sentido de pertenencia, de compromiso con la universidad y sus fines; esto es, la incapacidad para apropiarse subjetivamente de los fines institucionales orientados al servicio de la sociedad, lo que justifica su existencia.Es tarea prioritaria del profesorado propiciar vínculos saludables en el aula: desarrollar el reconocimiento y el respeto del otro en su diversidad, otorgar valor a la palabra y a la escucha mutua, prestar atención a los procesos transferenciales que se atraviesan en el aula. En el marco de los cambios del contexto actual, pensando en los desafíos de la profesión, aunque pueda parecer una utopía, en un mundo mediado por la tecnología es necesario reclamar, recuperar y apostar más que nunca al aspecto humano de la tarea; reflexionar y trabajar fuertemente el
vínculo que ninguna tecnología puede sustituir