El acercamiento de Estados Unidos y Cuba se puso en escena con gran simbolismo, el 17 de diciembre de 2014, cuando el presidente estadounidense Barack Obama anuncio en su discurso, la reanudación de las relaciones diplomáticas con la Isla de Cuba. Esto significo el fin de una relación de hostilidad, llevada a cabo por más de medio siglo, y de la eliminación de uno de los últimos vestigios de la Guerra Fría, veintiocho años después de la caída del Muro de Berlín. En ambas partes, existen claros intereses políticos y económicos que llevaron a que este acontecimiento se hiciera realidad luego de tantos años.
Siglos atrás, la conquista de Cuba, en particular, y de América, en general, arrasó sistemas de explotación nefastos y aniquiló las poblaciones lugareñas con el objetivo de satisfacer las necesidades de las colonias. Es así que, desde principios del siglo XX, Estados Unidos abatió con la población cubana a través de múltiples políticas de hostigamiento que fueron implementadas por todos los gobiernos estadounidenses, siendo algunas más severas que otras, con el objetivo final de lograr la desaparición de la Cuba solidaria, digna y de resistencia. Así, en términos generales, y tal como lo expresa Eduardo Galeano, en su libro Las Venas Abiertas de América Latina, la región latinoamericana enfrenta desde el descubrimiento hasta nuestros días, la transmutación del capital primero a Europa, y desde el siglo pasado, hacia Estados Unidos.
Lo cierto es que, desde la llegada de Raúl Castro al poder, en 2006, se lleva a cabo una paulatina política de transformación del modelo partiendo del reconocimiento de la disfuncionalidad del sistema preexistente. Esto apunto a promover cambios importantes, hacia el interior del país y hacia su relacionamiento internacional. Tal es así que, en el discurso estadounidense del 17 de diciembre de 2014, Obama se aprovechó de esta situación y pronuncio en español la frase “todos somos americanos”, dirigida a toda la región. Esto expresó el preludio de un reordenamiento de las relaciones con el continente americano. De esta manera, el segundo gobierno de Obama representa una oportunidad histórica para la política de distensión entre ambos países. Cabe aclarar que, un año antes, en noviembre de 2013, en la sede la Organización de Estados Americanos (OEA), el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry expreso:
“La era de la Doctrina Monroe se terminó. La relación que buscamos y que hemos trabajado duro para instaurar no consiste en una declaración de Estados Unidos diciendo cómo y cuándo intervendrá en los asuntos de otros países de las Américas. Se trata de que nuestros países se vean los unos a los otros como iguales, compartiendo responsabilidades, cooperando en asuntos de seguridad y adhiriéndose no a una doctrina, sino a las decisiones que tomemos como socios para defender los valores e intereses que compartimos.”
Así, considerar la temática planteada resulta sumamente interesante, atractiva y enriquecedora ya que, se reconoce la importancia trascendental que tiene el conocer la posición de Cuba en el escenario mundial en una dialéctica en donde ese contexto influye de sobremanera en el trazado y la dinámica latinoamericana.
Ahora bien, para indagar sobre la cuestión cubana es primordial realizar una reconstrucción de su historia en el siglo XX, convertida en un símbolo de resistencia contra el capitalismo y, como consecuencia, su aislamiento del Sistema Internacional por disposición de Estados Unidos y el embargo económico y comercial a la Isla desde la Guerra Fría, provocando un retraso económico, comercial y financiero.
Una vez reconstruida la historia cubana, es apropiado explorar sobre el término de Ostracismo Internacional. En este caso en particular, tomando como referencia al concepto desarrollado por Facundo Zavaleta donde lo define como “el estado o proceso mediante el cual un actor del sistema internacional que habiendo ejecutado un comportamiento contrario a las leyes y/o costumbres vigentes en el sistema, se ve obligado a modificar el desarrollo normal de sus actividades a causa de medidas restrictivas por parte de sus pares”.
A posteriori, examinar los diversos discursos emitidos por los presidentes de ambos países, en el periodo a estudiar, como punto de inflexión para su relacionamiento bilateral, condicionados por el contexto latinoamericano e internacional que los rodea.
Tal es así que, surgen los siguientes interrogantes: ¿Por qué se produce este viraje en la política de Estados Unidos hacia la Isla? ¿Cuáles serán los cambios y desafíos que deberá afrontar Cuba luego del ostracismo internacional sufrido por parte de Estados Unidos?