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Resumen de ponencia
Tiempo, trabajo y familia. La crítica feminista a la Nueva Economía Doméstica

*Andrea Delfino
*Luisina María Logiodice



La primera conceptualización realizada desde la economía sobre el trabajo doméstico data de la década del 30 y fue plasmada en la tesis doctoral de la investigadora canadiense Margaret Reid. En esa definición la autora rectifica la noción tradicional de la familia considerada como unidad de consumo para considerarla también una unidad de producción.
Reid (2016 1934) considera trabajo doméstico a aquellas actividades no remuneradas realizadas en el hogar llevadas a cabo por y para sus miembros, actividades que podrían ser reemplazadas por bienes del mercado o servicios pagados, si circunstancias tales como los ingresos, las condiciones del mercado y las inclinaciones personales permiten que el servicio fuese delegado en alguien fuera del grupo familiar. En este sentido, el trabajo doméstico no remunerado se define por el denominado criterio de la tercera persona, esto es, por tratarse de un tipo de trabajo que podría ser realizado remuneradamente por una persona externa al hogar.
Esta conceptualización mantiene una visión mercantil y, en este sentido, presenta una serie de limitaciones. La primera de ellas es que se centra, fundamentalmente, en las transformaciones más frecuentes y elementales del entorno físico del hogar y sólo incorpora una definición restringida de cuidados, ciñéndose a la prestación concreta y activa de cuidados personales. La segunda limitación refiere a que muchas de las actividades contenidas en la noción de trabajo doméstico no remunerado tienen difícil o nula sustitución de mercado a la vez que tienen objetivos distintos a los del mercado. Finalmente, estas actividades tienen lugar bajo relaciones no capitalistas (Carrasco, 2016; Durán 2005).
Estos desarrollos conceptuales realizados por Reid se vinculan a una preocupación, existente entre los economistas en Estados Unidos a principios del siglo XX, centrada en integrar la producción doméstica a las cuentas nacionales. Sin embargo, dentro de este debate se considera que el trabajo realizado en el hogar supone una productividad diferente al trabajo realizado bajo relaciones mercantiles. Este postulado terminaría obturando la posibilidad de otorgarle un valor monetario a la producción doméstica (Carrasco, 2016). Asimismo hay evidencias en la literatura (Carrasco, Borderías y Torns, 2011; Folbre, 1991; Gardiner, 1993) que para esa misma época, las mujeres que realizaban trabajos domésticos para sus familias dejan de ser clasificadas en los censos como “trabajadoras domésticas” y pasan a ser consideradas como económicamente “inactivas”.
Hacia la década del 60 la problemática de la producción doméstica es reintroducida dentro de la economía ortodoxa con la intención de poder explicar la paradoja del aumento de la participación femenina en el mercado de trabajo en un contexto de incremento de los ingresos de los hogares. La literatura académica vinculada a esta problemática llega a constituir un desarrollo específico dentro de la escuela neoclásica: la Nueva Economía Doméstica (NED). Dentro de esta vertiente dos obras de Gary Becker son las más relevantes: “A Theory of the Allocation of Time” publicada en 1965 y “A Treatise on the Family” publicada más tardíamente en la década del 80.
Desde este paradigma, los integrantes de las familias asignan tiempos entre el hogar y el mercado a partir de una decisión informada y racional con el objetivo de maximizar las utilidades. Esa asignación/elección se explicaría mediante la “teoría de las ventajas comparativas” al interior del hogar, en virtud de la cual cada miembro de la familia se especializa en aquellas tareas para las cuales está mejor dotado. La eficiencia relativa explicaría, así, la asignación de los roles y tareas en el hogar de forma armónica y englobando las preferencias individuales. De esta manera los elementos que permiten dar cuenta de la división sexual del trabajo estarán dados por la inversión especializada en capital humano a la que se agrega diferencias intrínsecas entre los sexos.
Este esquema presupone la existencia de mecanismos de ajuste espontáneo y automático, merced a los cuales los salarios, las condiciones de vida, las costumbres y las decisiones en materia reproductiva son infinitamente adaptables a las variaciones de los precios de las mercancías o de los factores productivos.
A partir de la década del 70 y con más fuerza desde los 90, estos postulados vienen siendo cuestionados por los desarrollos teóricos producidos en la confluencia -parcial- de los estudios comprometidos en mostrar las históricas desventajas impuestas contra las mujeres con la teoría marxista. Este trabajo revisa la crítica realizada desde la perspectiva de la economía feminista a los postulados centrales de la NED, concentrándonos en los cuestionamientos realizados por la denominada “segunda revolución” (Nelson, 1995) que ha tomado fuerza en las últimas décadas. Consideramos que los argumentos centrales de esa crítica pueden articularse en torno a cuatro ejes centrales: a) la crítica al modelo unitario de familia, b) la crítica al modelo de especialización femenina en el seno del hogar dadas las “ventajas comparativas”, c) la crítica a los mecanismos de ajuste espontáneo y automático del mercado y d) el cuestionamiento a la falta de consideración del Estado como determinante del comportamiento económico de la familia.
De esta manera, si bien se mantiene la noción que el hogar es también un espacio de producción y que allí se produce la vinculación entre las actividades mercantiles y no mercantiles, los cuestionamientos se centran en el individualismo metodológico –propio de la escuela neoclásica- y en la explicación propuesta a la división sexual del trabajo (Wanderley, 2003).

Referencias bibliográficas
Becker, Gary (1965), “A theory of the allocation of time, en Economic Journal, 75: 493-517.
Becker, Gary (1987), Tratado sobre la familia. Madrid; Alianza Editorial. (Edición original 1981).
Carrasco, Cristina (2016), “Margaret Gilpin Reid y las economías no monetarias”, en Revista de Economía Critica, (22), 208-212.
Carrasco, Cristina, Borderías, Cristina y Torns, Teresa (2011), “Introducción. El trabajo de cuidados: antecedentes históricos y debates actuales” en Carrasco, Cristina, Borderías, Cristina y Torns, Teresa (Ed.) “El trabajo de cuidados. Historia, teoría y políticas. Los libros de la Catarata, Madrid.
Durán, María Ángeles (2005), “Sociopsicología del trabajo no remunerado”. In: Consejo Nacional de la Mujer y Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales Decir mujer es decir trabajo. Metodologías para la medición del uso del tiempo con perspectiva de género. Buenos Aires: Presidencia de la Nación, Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Públicas, Consejo Nacional de la Mujer, Embajada de España, AECI.
Folbre, Nancy (1991). “The Unproductive Housewife: Her Evolution in Nineteenth Century Economic Thought”, en Signs 16 (3): 463-484.
Nelson, Julie (1995) “Feminism and Economics”, en Journal of Economic Perspectives. Volume 9 Number 2, Spring.
Reid, Margaret. (2016). “Prefacio a Economics of Household Production”, en Revista de Economía Critica, (22), 208-212. (Edición original: 1934).
Wanderley, Fernanda (2003), Inserción Laboral y trabajo no mercantil. Un abordaje de género desde los hogares. CIDES – UMSA. La Paz, Bolivia.




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* Delfino
Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales y Facultad de Ciencias Económicas - IHUCSO Litoral. Santa Fe, Argentina

* Logiodice
Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales y Facultad de Ciencias Económicas - IHUCSO Litoral. Santa Fe, Argentina