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Resumen de ponencia
“Agua muerta”. Ontoepistemología y política en torno a un conflicto socioambiental por el agua del río Cuautla, Morelos.

*Lilian González Chevez



En años recientes los conflictos socio-ambientales se presentan no solamente como conflictos en torno al acceso, distribución y uso de los recursos, sino como choques entre perspectivas discrepantes sobre el mundo y las relaciones que lo constituyen, es decir, como conflictos ontoepistemológicos y por qué no? Ontopolíticos que desafían la separación entre humanidad y naturaleza instituida por la modernidad occidental, arrojando luz también sobre las distintas nociones y prácticas que la interrelación y la sociabilidad de estos modos de existencia alternos implican. Lo que ofrece elementos para ampliar el horizonte de las posibilidades disponibles o imaginables de resistencia frente a la depredación causada por las políticas neoliberales (Micarelli, 2017).
Según Descola, las rutas ontológicas resultan de vital importancia para examinar la manera en que distintas sociedades se relacionan con el mundo natural, y se han mostrado útiles para analizar histórica y estéticamente ciertas actitudes y sensibilidades en torno a la naturaleza (Ruiz-Serna y Del Cairo, 2016) que hoy son fuente de conflictividad y de resistencia contra la imposición de megaproyectos neoliberales en comunidades indígenas y campesinas, lo que Blaser (2009: 877) denomina ontopolítica. Es decir, “un campo de estudio que se centra en los conflictos que se producen cuando diferentes mundos u ontologías se esfuerzan por mantener su propia existencia, interactúan y se mezclan entre sí”.
“Agua muerta” es una de esas rutas ontopolíticas que desde la racionalidad ambiental de los campesinos en lucha contra un proyecto de infraestructura eléctrica denominado Proyecto Integral Morelos (PIM) en el municipio de Ayala, Morelos, México, expresa el potencial de destrucción ambiental que la expansión de las industrias extractivas tienen al trastocar los principios de sustentabilidad de la vida. De manera que, ante los imperativos de la globalización, los campesinos echan mano de sus saberes e imaginarios socioambientales para legitimar sus formas de vida y resignificar sus luchas de resistencia frente al modelo neoliberal.
Reconstruir esta ruta ontopolítica y el imaginario social de sustentabilidad (Leff, 2010:89) en torno a este constructo es el propósito de esta ponencia. Se trata de retrotraer las lógicas de los saberes campesinos ahí donde sus premisas implícitas de valoración desde la racionalidad científico-moderna vigente, generadora de los megaproyectos extractivistas actualmente en boga, no previeron, ningunearon u omitieron como parte de esa ausencia programada de saberes y de actores sociales (Santos, 2005). Siendo que es precisamente esta racionalidad campesina, el mayor obstáculo para arrancar un megaproyecto que no puede iniciar sus operaciones a causa de que un grupo de campesinos se mantienen en resistencia, desde 2015 a la fecha, para impedir que la paraestatal Comisión Federal de Electricidad realice la conexión del ducto de agua de la termoeléctrica con el afluente de agua del río Cuautla.
Cabe preguntarse entonces: ¿Qué error de cálculo tuvieron los desarrolladores de este emprendimiento que después de años no han logrado echar a andar un proyecto que contó con una inversión extranjera directa millonaria y ha tenido ya un elevado costo social, económico y político?, ¿Qué significa que los campesinos consideren el agua de retorno desde la termoeléctrica como el mayor factor de riesgo ecológico al producir “agua muerta”?, ¿Qué implicaciones tiene la imposición del Proyecto Integral Morelos para sus modos de existencia?
El presente ensayo es un ejercicio de traducción intercultural e interpolítica (Santos, 2016) de un conflicto socioambiental cuyo significante estratégico: “agua muerta”, traduce el choque de valores e intereses que enfrenta a los campesinos de la región oriente de Morelos con el Estado a través de una dependencia del servicio público, la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Ambos actores, se disputan el poder de acción sobre el recurso hídrico local sobre la base de dos racionalidades y perspectivas del desarrollo distintas. El objetivo de este trabajo es reconstruir el campo de sentidos y significados en disputa y su papel en esta gramática de resistencia.
Se trata entonces, como señala Santos (2002:246), de “crear inteligibilidad recíproca entre las experiencias del mundo”, de “transformar objetos imposibles en objetos posibles”, “lo activamente producido como no existente” (Santos, 2010:42) mediante una ecología de saberes (Santos:2010:50) que “reconozca formas alternativas de conocimiento y de interconexión entre ellas en términos de igualdad” y en la que el saber ambiental (Leff,2002:180) de los campesinos de Morelos no sólo sea un argumento poderoso de su resistencia al PIM, sino que les sitúe también como actantes de una producción de conocimiento indispensable ante la incertidumbre del riesgo ambiental actual.





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* González Chevez
Universidad Autónoma del Estado de Morelos UAEM. Cuernavaca, México