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Resumen de ponencia
Importancia del Polo Democrático Alternativo como partido de izquierda en Colombia

*Rosa Chamorro



La izquierda colombiana, fraccionada en diversos grupos y movimientos por sus relaciones con el movimiento revolucionario mundial y por sus discordantes interpretaciones acerca de la realidad nacional, ha realizado, sin embargo, diversos intentos de unificación a lo largo de su historia. Esos intentos, que se produjeron durante la segunda mitad del siglo XX, y que agruparon, unos, parcialmente a la izquierda o que abarcaron, otros, un espectro más amplio de grupos y movimientos, tuvieron corta duración, entre otras cosas porque generalmente se fraguaron para tratar de enfrentar con algún grado de éxito a las agrupaciones de derecha en los procesos electorales que se realizaban para integrar las corporaciones públicas de carácter legislativo en el orden nacional, regional o local, o para designar al presidente de la república, y más recientemente a los alcaldes municipales y gobernadores de los departamentos existentes en la nación colombiana. Con la consecución de escasas, o muy pequeñas, victorias electorales, los frentes de unidad, creados con fines electorales, se diluían tan rápido como se creaban.

Entre los frentes de unidad que tuvieron alguna notoriedad en el siglo XX cabe destacar a la Unión Nacional de Oposición -UNO-, que existió entre 1972 y 1975. La coalición se formó en septiembre de 1972 por el Partido Comunista, el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario -MOIR- y el Movimiento Amplio Colombiano (MAC), un grupo de izquierda dentro de la Alianza Nacional Popular -ANAPO- (movimiento fundado por el general Gustavo Rojas Pinilla, exdictador populista que ganó las elecciones presidenciales en 1970 pero fue objeto de un monumental fraude por el gobierno liberal de Carlos Lleras Restrepo). La UNO presentó listas de candidatos al Congreso en las elecciones de 1974 y ganó dos curules en el Senado y cinco escaños en la Cámara de Representantes. El acercamiento del Partido Comunista al gobierno liberal de Alfonso López Michelsen, elegido en 1974, precipitó el rompimiento de la UNO en 1975, pues ni el MOIR ni el MAC aceptaron que este frente se entregara al gobierno liberal.

Un fenómeno que impidió a los movimientos de izquierda democrática avanzar en el panorama político colombiano fue la persistencia de los movimientos armados que surgieron, en su mayoría, en la década del sesenta, a partir de la influencia que sobre el movimiento revolucionario ejerció la revolución cubana triunfante en 1959. La actividad guerrillera se centró en los ataques contra la infraestructura económica y no pocas veces afectó seriamente a los productores medianos y pequeños -especialmente en el sector rural-, la práctica indiscriminada del secuestro y la extorsión, los ataques y masacres a poblaciones enteras con civiles desarmados e inermes, los vínculos con el narcotráfico y bandas de criminales comunes; un movimiento armado que no surgió de grandes levantamientos populares de carácter insurreccional, sino de la decisión y voluntad de unos grupos que definieron la lucha armada guerrillera como su táctica para acceder al poder del Estado, nunca constituyó una amenaza real para el poder de las clases dominantes, ni para su control del gobierno y el Estado, ni para sus fuerzas militares. Pero con su accionar desestabilizador y con los efectos desastrosos que causó entre las actividades de la población, se generaron en el país grandes corrientes de opinión contra todo lo que significara oposición al sistema, pues la prensa, en manos de las clases dominantes, y todo el aparato propagandístico del estado se volcó a tildar de guerrilleros a todos los inconformes con la situación económica, social y política predominante; dicho en términos ideológicos, el país se conservatizó profundamente como respuesta defensiva frente a los movimientos armados. Ese garrafal error de adoptar la guerra de guerrillas como método para acceder al poder ha venido siendo corregido a través de los años por sus protagonistas; sin embargo, ninguno ha aceptado que fue un error histórico, a lo sumo han dicho que las circunstancias sociales y económicas del país los llevaron a tomar esa decisión, pero sin hacerse el mea culpa respectivo.

De los movimientos armados que se iniciaron en la década del sesenta (FARC, ELN y EPL) se han desmovilizado dos, el EPL en 1991 y las FARC en 2017, tras firmar acuerdos de paz con el gobierno. El ELN desarrolla conversaciones con el gobierno actual hacia la realización de un acuerdo de paz, que de concretarse marcaría la desaparición total de la insurgencia armada en Colombia. Y todas estas agrupaciones guerrilleras habrán terminado su existencia sin haber logrado su máximo objetivo: la toma del poder por la vía armada.

En términos de participación electoral, el mejor resultado histórico de la izquierda lo ha logrado la Alianza Democrática-M-19, el movimiento político surgido del acuerdo de paz firmado por la guerrilla M-19, que tuvo su origen en 1974 como disidencia armada de la Alianza Nacional Popular -ANAPO-, el partido fundado por el general Gustavo Rojas Pinilla, a quien el gobierno de Carlos Lleras Restrepo le arrebató el triunfo en las elecciones de 1970 mediante fraude electoral, como lo reseñamos anteriormente. Como grupo político, la AD-M19 logró diecinueve de los setenta y dos escaños de la Asamblea Nacional Constituyente que se convocó en 1991 y uno de sus líderes formó parte, junto con un jefe liberal y uno conservador, de la presidencia tripartita que se eligió para dirigir el proceso de reforma de la Constitución Política Nacional en ese año. Esta reforma introdujo, al lado de un conjunto de derechos y garantías democráticas para los colombianos, las principales normas de contenido económico que permitieron instaurar en el país, desde los inicios de la década del noventa, el modelo neoliberal que desde entonces nos rige y se profundiza cada día más. Para el Congreso reestructurado que surgió de ese proceso constituyente, la AD-M19 eligió nueve senadores y quince representantes a la Cámara, el 9,3% del cuerpo legislativo. Ese movimiento político tuvo también representación en el gobierno de César Gaviria. Pero su vida política fue relativamente corta: después de ese 10% en el Congreso en 1991, no obtuvo ninguna curul en 1994, después de dispersarse en varias listas, y en 1998 sólo alcanzó 30.000 votos y no eligió ningún congresista. Sus líderes y militantes se dispersaron en todo el espectro político nacional, pasando a formar parte de los partidos tanto de izquierda como de derecha, lo que da cuenta de la escasa solidez de principios ideológicos que siempre los caracterizó.

Para comienzos del presente siglo, la izquierda colombiana realizó nuevos intentos de unidad. El primer ensayo, fraguado a finales de 1999, fue la creación del Frente Social y Político, donde participaron el Partido Comunista, Presentes por el Socialismo, el Colectivo Sindical Guillermo Marín, Participación y Unidad Popular, Movimiento por los Derechos del Pueblo, entre otros; el Frente Social y Político logró una curul en el Senado para el exmagistrado Carlos Gaviria Díaz en las elecciones de 2002. En ese mismo año, con fracciones sobrevivientes de la ANAPO y de la AD-M19 y pequeños grupos independientes que habían obtenido curules en las elecciones parlamentarias de ese año se creó el Polo Democrático Independiente -PDI-, que avaló la candidatura presidencial de Luis Eduardo Garzón, exdirigente sindical, en las elecciones presidenciales de 2002, a las cuales se presentó acompañado de Vera Grabe -quien había formado parte de la dirección central en la reinsertada guerrilla del M19- como fórmula vicepresidencial, y con el 6% de los votos ocupó el tercer lugar, en una campaña en la que Alvaro Uribe Vélez se alzó con el triunfo en la primera vuelta, con el 53% de los votos. Ese mismo PDI presentó a Luis Eduardo Garzón como candidato a la Alcaldía Mayor de Bogotá y obtuvo el triunfo con más de 700 mil votos. Entretanto, varios congresistas que habían obtenido curul en 2002 con movimientos independientes de los tradicionales partidos liberal y conservador, se agruparon en Alternativa Democrática, que declaró la oposición total al primer gobierno de Álvaro Uribe Vélez. En diciembre de 2005, los movimientos Polo Democrático Independiente y Alternativa Democrática decidieron fusionarse, constituyendo así el nuevo frente de izquierda Polo Democrático Alternativo, que inició su vida política conquistando diez curules en el Senado y ocho curules en la Cámara de Representantes en las elecciones parlamentarias y con Carlos Gaviria Díaz como candidato presidencial logró la votación más alta en la historia de Colombia para un candidato izquierda, dos millones seiscientos mil votos. Este nuevo frente logró agrupar, por primera vez, a la casi totalidad de los partidos, movimientos y grupos de la izquierda colombiana.




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* Chamorro
Faculdade Latinoamericana de Ciências Sociais, Brasil - FLACSO. Rio de Janeiro, Brasil