Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, desde su incorporación en las últimas décadas del siglo pasado, han transformado al mundo y también al trabajo académico. En particular, la digitalización ha fomentado una más intensa colaboración entre académicos de diversas partes del mundo. El uso de Internet ha promovido crecientemente la interacción entre investigadores de formas variadas. Primero, en la década de 1990, se popularizó el uso del correo electrónico y la navegación en la world wide web para ubicar información. Luego, durante los primeros años del presente siglo, se difundió el uso de la Web of Knowledge y Scopus para acceder a literatura científica y a indicadores de impacto. Simultáneamente, Google Scholar se convirtió en un medio útil y atractivo para localizar literatura académica sin necesidad de tener una suscripción. Uno de los fenómenos más recientes ha sido la emergencia de Redes Sociales Académicas (RSAs), diversos emprendimientos que permiten el intercambio de trabajos académicos y la interacción entre investigadores. Tal vez los más notables son Academia.edu y ResearchGate, ambos originados en 2008. En este tipo de redes, los investigadores pueden tener un perfil propio, subir documentos y datos, seguir diferentes indicadores e interactuar con colegas, entre otras características. Más adelante, en 2012, Google Scholar incorporó la posibilidad de crear un perfil individual que incluye un conteo de citas recibidas y el cálculo de algunos indicadores derivados.
La comunidad académica en el mundo vienen creando sus perfiles en estas RSAs de forma creciente y con diferentes finalidades. La principal razón para crear un perfil en una RSA consiste en estar disponible ante la posibilidad de que un/a colega desee contactarse y las características más valoradas son la posibilidad de subir contenidos, buscar colegas y seguir indicadores (Van Noorden 2014). La participación en estas RSAs no es necesariamente positiva, desde que su uso puede resultar adictivo, y algunas de ellas desarrollan estrategias denominadas “gamification”, esto es, el uso de elementos derivados de los juegos para promover la participación y el involucramiento (Bacelar et al 2017). Pero el uso de las RSAs puede ser particularmente beneficioso en los países de menor desarrollo relativo; por ejemplo, Brasil muestra un número muy alto de miembros de ReserachGate y un RG score relativamente alto que refleja un involucramiento particularmente activo con el sitio (Thelwall and Kousha 2015). En cualquier caso, la creación de un perfil en una RSA y la publicación de documentos en ese ámbito, favorece la visibilidad de la producción del personal académico.
Esta ponencia se propone discutir y evaluar comparativamente el uso de RSAs en América Latina dentro de la comunidad de las ciencias sociales. Para ello, en primer lugar, se revisa la literatura que trata de este nuevo mundo que, a pesar de ser muy reciente, ya es sumamente abundante, aunque prácticamente no se refiere específicamente a la región. En este sentido se busca caracterizar a las RSAs y su utilización; qué busca cada uno de estos emprendimientos, qué posibilidades ofrece a sus usuarios y qué razones existen para utilizarlos. Por otra parte, el trabajo busca desarrollar un primer avance empírico sobre la utilización de RSAs dentro de las ciencias sociales latinoamericanas. Para ello se propone registrar y analizar el uso de RSAs en un conjunto de departamentos de ciencia política de la región. Como muestra se toma el conjunto de departamentos seleccionados por Altman (2011), que constituyen un conjunto razonablemente representativo de la disciplina dentro de la región y permite realizar una comparación intertemporal en términos de publicaciones e impacto. Así se construye una base de datos con el personal académico de esos departamentos y se verifica su presencia en cada una de tres RSAs: Academia.edu (AE), Google Scholar (GS) y ResearchGate (RG). Estas tres redes parecen ser, con gran diferencia, las más populares; RG tiene más de 14 millones de miembros (https://www.researchgate.net/about), AE reporta más 57 millones de personas inscritas (https://www.academia.edu/about) y GS aparece como la red más popular de acuerdo a una encuesta de la revista Nature (Van Noorden 2014). Además de la presencia de los investigadores de los departamentos seleccionados, la base incluye los indicadores que proporciona cada una de las redes, como el número de citas y el H index de GS y RG, el RG score de RG o el número de seguidores en AE o RG.
El análisis de la información permitirá, además de una primera descripción del uso de RSAs en la región, la discusión de sus ventajas e inconvenientes, particularmente las posibilidades que brinda el uso de indicadores de producción e impacto académicos alternativos al número de citas y sus derivados (altmetrics).
Referencias
Altman, David (2011). “Where is Knowledge Generated? On the Productivity and Impact of Political Science Departments in Latin America”. European Political Science (advanced online publication).
Bacelar, Fernando, Lina Morgado y Vitor Rocio (2017). Gamification Badges and Ratings: Impact on an Academic Social Network. https://riull.ull.es/xmlui/bitstream/handle/915/4782/GAMILEARN17_paper_18.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Thelwall, Mike and Kousha, Kayvan (2015)- “ResearchGate: Disseminating, communicating, and measuring Scholarship?”. Journal of the Association for Information Science and Technology 66(5): 876 – 889.
Van Noorden, R. (2014). Scientists and the social network. Nature, 512(7513), 126.