Esta ponencia forma parte de las discusiones dentro del grupo de trabajo sobre actores colectivos y procesos políticos en América Latina, en el marco del Centro de Estudios y Gestión en Redes Académicas (CEGRA) y el Centro de Investigaciones Históricas (CIH) de la Universidad Nacional de Río Cuarto (Argentina). En el marco de este espacio hemos coincidido en la pertinencia de reintroducir el debate sobre las derechas en la región, en este caso a partir de las políticas vinculadas al sector agroindustrial.
El neoextractivismo se presenta como un sistema estructuralmente anclado en los territorios latinoamericanos. Se trata de un mecanismo de acumulación por desposesión (Harvey, 2004) que posee una larga trayectoria de explotación de cuerpos y territorios, es decir se inscribe como un fenómeno de larga duración (el extractivismo como hecho colonial), siempre en detrimento de las amplias mayorías sociales y la de los bienes naturales. En este sentido, cuando hablamos de neoextractivismo nos referimos a un sistema de producción caracterizado por la utilización de técnicas de exploración y explotación del medio ambiente que han ido transformando de manera progresiva los bienes naturales renovables básicos para la vida en bienes potencialmente no renovables, al mismo tiempo que los convierte en commodities (Composto y Navarro, 2014).
En el marco del neoextractivismo, el agronegocio se inscribe como lógica que caracteriza la producción agraria de países latinoamericanos, entre los que se encuentran Argentina y Brasil, y que puede ser analizada en función de cinco aspectos centrales: la transectorialidad; la priorización de las necesidades del consumidor global; la generalización e intensificación del papel del capital en los procesos productivos; la estandarización de las tecnologías utilizadas y la generación de tecnologías basadas en la transgénesis; y el acaparamiento de tierras para la producción en gran escala (Gras y Hernández, 2013).
Pensar el neoextractivismo y, en particular, el agronegocio en clave política requiere partir de una interpretación respecto a las fuerzas de conducción gubernamental de ambos países. Una oleada neoliberal parece signar la actual coyuntura latinoamericana arrastrada por el triunfo electoral o la imposición vía golpes de estado de fuerzas políticas ubicadas a la derecha del espectro político.
La referencia en tal sentido a la noción de “derecha” como clave descriptiva, clasificatoria e interpretativa de varios de los gobiernos latinoamericanos, no está exenta de debates en la academia en torno a si estamos ante fuerzas de derecha cuyas formas y contenidos presuntamente novedosos, o si más bien asistimos a experiencias políticas que, más allá del aggiornamiento estético/discursivo, no se diferencian en lo esencial del auténtico pensamiento de derecha.
Derecha e izquierda refieren, desde luego, a posiciones políticas que pueden distinguirse per se en función de las perspectivas que adopten los actores políticos en referencia a los pares poder/autoridad e igualdad/desigualdad (Robert Nisbet 1995, citado por Ansaldi 2017). Asimismo existe un núcleo duro del pensamiento, concepción y prácticas políticas de la derecha que permanece invariable: “la opción por el mantenimiento de la desigualdad” (Ansaldi, 2017:31).
En este marco, el presente trabajo busca caracterizar estas fuerzas que hoy gobiernan en países como Argentina y Brasil prestando principal atención a sus políticas vinculadas al neoextractivismo, centrándonos especialmente en la matriz del agronegocio. Para ello en primer lugar nos encargaremos de realizar una revisión pormenorizada sobre las variaciones de las políticas impositivas sobre el sector agropecuario y los cambios presupuestarios en relación con las partidas destinadas a la profundización de la lógica del agronegocio en contraste con las producciones alternativas.
Este sistema productivo trae aparejados procesos de acaparamiento de tierras, expansión de fronteras agropecuarias, cambios en el uso del suelo impulsados por los llamados “commodity booms”, y en los sistemas productivos y tecnológicos (Gras y Hernández, 2013). Al mismo tiempo, en muchos casos, genera resistencias colectivas por parte de las poblaciones que se oponen al modelo. En estos actores centraremos la segunda parte del trabajo con el objetivo de indagar acerca del posicionamiento de los movimientos socioterritoriales críticos a la hegemonía del agronegocio, ello en vistas a divisar la emergencia o no de una conflictividad derivada de las políticas de Estado.
Para la realización de este trabajo acudiremos a una metodología de tipo cualitativa en donde analizaremos, de manera interpretativa, información proveniente de diferentes fuentes como documentos oficiales, notas periodísticas y materiales escritos y audiovisuales que nos permitan abordar el objeto de interés desde una mirada amplia.