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Resumen de ponencia
Políticas de género en México: ¿Prevención de violencia para la igualdad?

*Beatriz Elba Schmukler



Este artículo basa sus reflexiones en gran parte de las conclusiones a las que arribó el Informe Nacional Alterno Beijing+20, que elaboraron las académicas y políticas feministas, haciendo un análisis crítico y numerosas sugerencias en México, para transformar las políticas de igualdad de género después de 20 años de la Conferencia de Beijing de 1995 y de 40 años de la primera Conferencia de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Mujeres, realizada en México en 1975.
Nos basamos también en procesos de capacitación e investigación desarrollados en México, Argentina y España desde el año 2000, por el equipo de Democratización Familiar del Instituto Mora, coordinado por la doctora Beatriz Elba Schmukler.
El Informe Nacional Alterno Beijing + 20, que presentan organizaciones ciudadanas, feministas y académicas, fue escrito en el 2015 y se le denomina “Informe Sombra” porque traza propuestas para replantear la política de género desde la sociedad civil, respondiendo a las maneras en que se han abordado los mandatos internacionales en México. Otro componente que aborda el Informe es el contenido mismo de la política internacional de igualdad de género. Nos queremos referir, particularmente, a la dificultad de encarar en la política pública, la transformación de las representaciones sociales de género de los gobernantes y de los agentes encargados de diseñar y aplicar la política de género. (Schmukler, Morales y Murguía, 2011).
Proponemos desarrollar programas de educación emocional para transformar los estereotipos de género en las poblaciones. Se cuenta ya con experiencia en México, Argentina y España. Sin embargo, no existe en ninguno de estos países una política pública que integre a hombres y mujeres en una propuesta educativa para la redefinición de los mandatos de género. No se ha desarrollado un pensamiento y una práctica pedagógica que integre la complejidad y la diversidad de los sujetos en propuestas prácticas de igualdad de género, teniendo en consideración la diversidad cultural, étnica y las características específicas de las diferentes regiones de cada país. El rechazo a la violencia hacia las mujeres y la lucha por su integración y sus derechos humanos tendrá que integrar una concepción de conexión humana entre mujeres y hombres. Conexión que reconozca la diversidad de las identidades genéricas y que ponga en práctica las múltiples dimensiones de la corresponsabilidad entre géneros.
Para desmontar la cultura patriarcal no puede ser sólo un trabajo con mujeres, tenemos que construir conjuntamente mujeres y hombres. Hemos estado viviendo etapas históricas donde la propuesta de igualdad se vio frenada también por las políticas de ajuste que acentuaron la pobreza, las desigualdades y la reproducción dentro de las políticas públicas de los lugares tradicionales de la mujer. Ha sido complejo para las mujeres de sectores medios y altos resolver su carga personal, la violencia, la discriminación y la doble o triple carga de trabajo al incorporarse más plenamente en la vida laboral y política. Y aún mas, las mujeres más marginalizadas, especialmente las indígenas, han agregado a su falta de integración y pobreza, la imposibilidad de acceder a la justicia y a encontrar modalidades de reparación y acogida en situaciones de violencia en sus vidas cotidianas. Sin embargo la posibilidad de sobreponernos a las diferentes violencias que genera la desigualdad de poder entre mujeres y hombres es, paradójicamente encontrando vías de reconocimiento de las violencias. Pero no sólo rechazando la violencia a través de las diferentes formas de movimientos sociales de denuncia sino también construyendo conjuntamente formas corresponsables y cooperativas de convivir entre hombres y mujeres, en armonía con un Estado que se haga cargo de las tareas del cuidado y de la seguridad social. Hay varias tareas que tenemos por delante en el proceso de co-construcción. Los colectivos de hombres antipatriarcales que puedan ir desmontando los aspectos de la masculinidad que pone en riesgo la vida de los otros y otras y sus propias vidas. Las mujeres que podamos desmontar los aspectos de nuestra subjetividad que nos impone el silenciamiento de sus deseos y la afirmación de su poder y sus recursos. Pero conjuntamente tendrán que ir construyendo formas de vinculación que impliquen reciprocidad, corresponsabilidad y derechos iguales. En una sociedad signada por políticas de ajuste destructivas del bienestar, es fundamental desarrollar formas de vinculación de género que colaboren en la restructuración del tejido social, a través de una apertura de las políticas públicas a la experiencia histórica de las pedagogías constructivistas de movimientos ciudadanos.




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* Schmukler
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Autónoma de Querétaro, . Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.. Universidad Autónoma de Querétaro, - UAQ. Querétaro, México