América Latina le ha apostado desde finales del siglo XX a una nueva estrategia de desarrollo económico conocido como modelo de apertura económica, el cual se enmarca dentro del proceso de globalización económica y el desarrollo de los modelos de producción flexible (toyotismo). Los países que se han decantado por esta nueva estrategia de desarrollo, han realizado importantes cambios, los cuales se sustentan en el consenso de Washington que establece un decálogo de transformaciones a nivel económico y político.
Los países de América Latina, durante la década de 1980, afrontaban crisis profundas y prolongadas que evidenciaban un agotamiento del modelo de sustitución de importaciones o industrialización dirigida por el Estado. Como respuesta los países de la región decidieron apostarle a un nuevo modelo de desarrollo. En el plano productivo, el nuevo modelo sería el de producción flexible, sustentado en la cuarta revolución tecnológica y la globalización.
El nuevo modelo de producción flexible (toyotismo) implicó la reestructuración productiva y por ende la transformación de los diferentes sectores económicos, especialmente los de la industria manufactura. Esto se aprecia con más claridad en aquellos países de Latinoamérica que lograron un mayor desarrollo industrial durante la época de sustitución de importaciones. Entre estos se destacan Brasil y México que entre 1950 y 1974 presentaron una tasa de crecimiento anual de la industria manufacturera de 8,7% y 8% respectivamente y una participación en el valor agregado de la industria de América Latina de 41,6% y 21,6% respectivamente, siendo los países de mayor industrialización en América Latina. Colombia a pesar de no disponer de una clara política de industrialización y de mantener una alta dependencia por las exportaciones de café, logró durante el periodo de industrialización una tasa de crecimiento de 6,7% promedio anual y una participación en el valor agregado de la industria de América Latina de 3,6% que ubica al país como la quinta economía en industrialización de la región. (Bértola & Ocampo, 2013).
Ahora bien, la industria textil fue la primera en desarrollarse en este conjunto de países, convirtiéndose en una industria tradicional e importante, no solo por ser la pionera sino también por su participación en el producto nacional y en el empleo total, situación que fue modificándose en el nuevo modelo productivo, siendo este sector uno de los que experimentó las mayores transformaciones.
De análoga manera la implementación del toyotismo en la industria puede considerarse como un cambio tecnológico, puesto que no se concibe como la simple introducción nuevos artefactos o técnicas, sino que implica una transformación tecnológica, es decir, de los instrumentos, procedimientos y métodos que rigen la industria, pero que fundamentalmente determinan el cómo se produce, esto quiere decir, que el cambio tecnológico altera fundamentalmente el proceso de trabajo, la manera y el grado de intensidad en que el trabajo se despliega sobre los medios de producción.
En coherencia con lo anterior, la presente investigación tiene como objetivo principal analizar el cambio tecnológico que se presentó en las décadas de 1980 y 1990 en el sector textil en México, Colombia y Brasil y su impacto en el trabajo. Se proponen cuatro objetivos específicos: 1. Elaborar un marco teórico para el análisis del impacto del cambio tecnológico sobre el trabajo. 2. Analizar la situación de la industria textil en México, Colombia y Brasil previo a la implementación del cambio tecnológico. 3. Analizar las principales tecnologías que fueron implementadas en la industria textil en México, Colombia y Brasil; y 4. Explicar el impacto del cambio tecnológico sobre el trabajo en la industria textil para México, Colombia y Brasil, con base en el marco teórico elaborado.
La hipótesis que guía la investigación es que el cambio tecnológico implementado por los capitalistas de la industria textil en México, Colombia y Brasil implicó un incremento de la tasa de ganancia, no obstante, altera el proceso de trabajo e incrementa los niveles de explotación de la fuerza de trabajo.
La metodología empleada para el análisis del cambio tecnológico y su impacto en el trabajo, es el estudio de las variables económicas de la industria textil obtenidas del censo económico para el caso de México y de las encuestas industriales para los casos de Colombia y Brasil, con las cuales se estimarán los indicadores que propone Marx para el análisis del ciclo productivo, los cuales se calculan con base en la metodología contable elaborada por Kato (2010).
En consideración a lo expuesto, se presentan los principales resultados:
Los ciclos del capital son una herramienta teórica que permite analizar y entender el cambio tecnológico en el proceso productivo y su impacto sobre el trabajo. Esto porque las modificaciones en las inversiones de capital constante fijo, también modifican el proceso productivo y el nivel de inversión en capital variable, por lo que afecta al proceso de trabajo. El capitalista esperará que estas modificaciones impliquen en el proceso de valorización un aumento del valor generado. Los ciclos permiten analizar tanto el comportamiento de un capitalista individual, como de un conjunto de capitalista por lo que allí reside su potencial.
En términos de modelo productivo, las reformas neoliberales que se adoptaron en los tres países implicaron para el caso de la industria textil, la sustitución del modelo fordista/taylorista por un modelo de producción flexible tipo toyotista, en donde priman los procesos de subcontratación y tercerización del trabajo que les permite a las empresas del sector reducir los costos laborales, producir bajo demanda y para el sector externo, bajo el esquema de las cadenas globales de valor. Para el Caso de México y Colombia, Estados Unidos y Venezuela se convirtieron en los principales destinos de las exportaciones de textiles, mientras que para Brasil lo fue la región del Mercosur.
El impacto del cambio tecnológico sobre el trabajo ha sido evaluado a través de la estimación de las variables marxistas en el marco del ciclo del capital, esto es, que los capitalistas al introducir nuevas tecnologías para generar un cambio tecnológico, en su proceso productivo incrementan las inversiones en capital constante, esto se expresa en un aumento de la Composición orgánica de capital, COC. Ahora bien, la motivación por lo cual los capitalistas incrementan las inversiones en capital constante, es interés por mayores la tasa de explotación, que es posible si el aumento de la productividad del trabajo no se traduce en un incremento de las remuneraciones en la misma proporción, es decir, que aumente la productividad y los adelantos de capital variable no crezcan o si lo hacen crezcan en menor proporción. Finalmente, el resultado esperado del aumento de la tasa de explotación para el capitalista es el aumento de la tasa de ganancia que le permitirá evaluar en términos de rentabilidad, el cambio tecnológico y mejorar sus niveles de competencia frente al resto de capitalistas tanto internos como externos.
Dado el ciclo anterior, las estimaciones realizadas para México, Colombia y Brasil, corroboran el efecto del cambio tecnológico, en el sentido que durante el periodo de cambio tecnológico (década de 1990) se evidencia para los tres países un incremento de la COC que estimula la productividad del trabajo, que con un nivel de remuneraciones decreciente, permite incrementar la tasa de plusvalía (relativa) y logra impactar positivamente en la tasa de ganancia de la industria textil durante este periodo. Para la década del 2000 la COC crece para México hasta el 2008, impactando de manera tenue, pero positiva, en la productividad y dado los niveles decrecientes de las remuneraciones, se incrementa la tasa de plusvalía y la tasa de ganancia. Para Colombia, la COC se sitúa en la década del 2000, en el nivel más alto en comparación con México y Brasil, pero con poco crecimiento. Los niveles de productividad de la fuerza de trabajo crecen a una mayor velocidad, posiblemente impulsados por la alta COC, que dado un menor crecimiento de las remuneraciones permiten que la tasa de plusvalía aumente y por consecuencia que se incremente la tasa de ganancia, aunque en menor proporción que en la década anterior. Finalmente, el caso de Brasil muestra una COC decreciente en la década del 2000 que contrasta con un crecimiento de la productividad del trabajo acompañado de un aumento significativo de las remuneraciones, lo que implica un efecto desfavorable en la tasa de plusvalía que reduce la tasa de ganancia de la industria.
En términos concretos, el impacto expansivo del cambio tecnológico en el ciclo del capital de la industria textil, se mantiene para México y Colombia durante la década del 2000; mientras que para Brasil los capitalistas de la industria textil han reducido sus inversiones de capital constante como respuesta al incremento de las remuneraciones impuestas por la política salarial del gobierno de Brasil en este periodo; podría decirse que los capitalistas detuvieron sus inversiones para contrarrestar el efecto de la caída de la tasa de ganancia.