Se describe y analiza la sistematización de experiencias de investigadores del sector agropecuario colombiano desde las experiencias de vida, integrando con la investigación, la extension, la transferencia de tecnologia y el fomento agropecuario a nivel local en los territorios. De este modo, lo que se quiere contar y/o evidenciar, son los recorridos de vida de los investigadores de la Corporación, a partir de los cuales se forja la innovación y el cambio técnico del campo colombiano.
Esta iniciativa se fundamenta en la puesta en marcha de acciones de sistematización que permitan generar memorias del accionar corporativo, entendiendo que el proceso en sí mismo es una herramienta asociada a la investigación cualitativa, que en este caso se combina con la metodología de historias de vida y técnicas como la cartografía social; para generar relatos que permitan la reconstrucción del quehacer corporativo desde las narrativas resultantes de reorientar la mirada que comúnmente está sobre los sistemas productivos y sus procesos, hacia los investigadores, que se han forjado a sí mismos a partir de la práctica propia de su quehacer derivado de los temas de su interés en algunos casos, en otros derivados de la oportunidad o de las fluctuaciones producidas por los momentos históricos, las coyunturas políticas, entre otros factores derivados de la vida personal y familiar.
De este modo, poner rostro a los procesos investigativos y al liderazgo del agro colombiano, se justifica bajo el supuesto de que la I+D+i, también conocida como investigación, desarrollo e innovación, es un acto humano y social por excelencia al punto que los avances en el conocimiento, el flujo de información, el aprendizaje y la capacidad de innovación se reconocen cada vez más como el resultado de los atributos intelectuales y culturales de los actores que participan en el proceso y de su capacidad de interacción y colaboración entre ellos y con los demás actores del sistema incluyendo a los productores (Lundvall y Johnson (1994) y Cooke Morgan (1998) citado por Méndez R. (2002); Lucendo, A.(2007)).
Palabras claves: innovación, historia de vida, sistematización
MATERIALES Y MÉTODOS:
La sistematización de experiencias hace referencia a una metodología que permite registrar el modo como se llevó a cabo un proceso desde la experiencia subjetiva de sus participantes, para dar lugar a nuevos conocimientos que puedan ser compartidos y difundidos. De este modo, el producto final de la sistematización, sus contenidos o resultados reflejan las principales reflexiones críticas, debates y descubrimientos de los y las participantes en el proceso.
Este planteamiento, se sustenta desde la Investigación Acción Participativa (IAP), desde la cual se plantean escenarios de generación de conocimiento a partir de un problema identificado por los afectados directos, que se refiere al bien común, es decir al colectivo. Para resolverlo, se busca establecer un dialogo entre el saber académico y el saber popular, que posibilite aumentar el reconocimiento del entorno, para este caso el científico y tecnológico vinculado al sector agropecuario; desde una mirada crítica que además de generar reflexiones, conlleve a plantear elementos relevantes para fortalecer escenarios de Investigación, Desarrollo e innovación, también conocido como I+D+i. Desde esta perspectiva, en la IAP las gentes mismas investigan la realidad con el fin de poder transformarla como sus activos participantes (Park, 2005).
Por eso, en el caso específico de las experiencias de vida de investigadores del sector agropecuario, la sistematización de experencias se orienta a la identificación de resultados o escenarios de relevancia desde la construcción de identidades en el perfil de investigador del sector agropecuario y su aporte a los procesos de innovación, en escenarios cientificos y tecnologicos que privilegien aprendizajes que superen el enfoque desde el punto de vista de la investigación científica que privilegia los resultados de orden técnico y científico, para dar lugar a escenarios del amibito cualitativo que enriquezcan procesos de memoria y circulación de aprendizajes.
De este modo, es una metodología que permite enfocar una mirada retrospectiva sobre la manera en la que se configura el saber formal en los investigadores del sector agropecuario, para leer y retroalimentar la manera en la que se entienden las acciones de generación de concimiento y la comprensión de los resultados de investigación, a la luz de proyectos de vida de investigadores que superan los procesos de investigación y trascienden a la configuración de la persona, así como de escenarios de aprendizaje en la práctica, relevantes de ser contados y difundidos por su aporte a la innovación en el sector agropecuario.
Para ello, la metodología se estructura desde la composición de historias de vida desde ejercicios de cartografía social, que proponen la definición de trayectorias asociadas a la ubicación geográfica, a la temporalidad de los espacios de formación y a los hitos vitales que ponen de contorno los procesos formativos, la orientación vocacional y el desarrollo profesional vinculado a la investigación en el sector agropecuario como un escenario para identificar procesos de innovación, asi como para dar lugar a la justificación del proceso y a la definición del eje de sistematización como los aspectos centrales, a partir de los cuales se estructura la comprensión de la experiencia.
Con estas claridades, se lleva a a cabo un plan de sistematización, que comprende la reconstrucción histórica de los hechos más relevantes en torno al eje de sistematización y a la temporalidad previamente identificada. Asimismo, se lleva a cabo el ordenamiento de la información para el correspondiente análisis e interpretación para que se hagan evidentes aprendizajes y relaciones, que finalmente conduzcan a conclusiones y recomendaciones (Bickel, 2005).
RESULTADOS Y CONCLUSIONES:
La metodología planteada, ha permitido la identificación preliminar de una población susceptible de iniciar el proceso de sistematización de la experiencia de aproximadamente 34 investigadores de un universo de 335 que componen la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria Corpoica, de los cuales, 10 de ellos concluyeron el proceso de recolección de información primaria, 4 de ellos aún se encuentran en esta fase y 20 investigadores están en espera para ser incluidos en el proceso (figura 1).
Producto de los procesos de recolección de información primaria y el proceso de revisión de información secundaria asociada a la producción intelectual del investigador de referencia; la conjugación de ambos escenarios, han posibilitado importantes reflexiones de momentos socio históricos como los referidos al Programa Nacional de Transferencia de Tecnología Agropecuaria (Pronatta), liderado por el Gobierno Nacional en los años noventa, a partir del cual, se facilitaba el acceso por parte de los pequeños agricultores a tecnologías ambientalmente sostenibles, competitivas y equitativas, desde un enfoque de investigación aplicada, orientada a la búsqueda de alternativas tecnológicas de sistemas productivos que permitieran el desarrollo agrícola del país.
Así mismo, han surgido referencias respecto a metodologías y a la configuración de experiencias asociadas a escenarios de transferencia tecnológica, entre los que se encuentran los Centros Regionales de Extensión, Capacitación y Difusión de Tecnología (CRECED), que a finales de los años ochenta y principios de los noventa, fueron los encargados de integrar la investigacion, la difusion de tecnologia y la prestacion de servicios agropecuarios asociadas a las unidades operativas del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) a nivel local.
Es relevante mencionar que al definir los perfiles de los investigadores que se han sistematizado, se ha enfatizado en el rol de investigador-transferidor, es decir, que, de acuerdo a su quehacer, involucra acciones de diseño metodológico para la generación de espacios participativos con grupos poblacionales, principalmente productores, para identificar sus necesidades, y apartir de allì, generar nuevas tecnologias adaptadas a sus condiciones en territorio. Así mismo, el perfil de investigador científico ha sido relevante para fortalecer el desarrollo de la experiencia, debido a que los aprendizajes se producen en la práctica, para denotar interacciones significativas que otorgan sentido al quehacer cotidiano en procesos de investigación científica para el desarrollo de habilidades y procesos, validos de ser analizados para ayudar en adelante a desarrollar su perfil profesional.
Por último, cabe concluir, que de los resultados producidos por la investigación científica, el quehacer cotidiano de los investigadores en torno a la manera en que se relacionan con sus temas de investigación desde el diseño de la misma hasta la transferencia, configuran aprendizajes que es necesario documentar, con miras de construir la memoria de las organizaciones y de los procesos, así como para llevar la trazabilidad en los temas y productos de investigación forjados a lo largo de su experiencia vital.
Figura 1. Red de investigadores activos en el proceso de sistematización.