El cambio climático que estamos padeciendo globalmente se debe en gran parte a la forma en como habitamos hoy día el territorio; en los últimos treinta años, el crecimiento de la población en las ciudades de México se ha duplicado, en tanto las manchas urbanas se han multiplicado un promedio de 10 veces; un país donde más del 70% de su población es urbana. (SEDESOL, 2012).
Si la recomendación de ONU Hábitat es cambiar el paradigma y generar ciudades compactas, más densas, con usos mixtos, más equitativas y principalmente más humanas; incluso en un momento histórico en el que México ha ratificado el Acuerdo de París, comprometiéndose a mitigar sus emisiones de compuestos efecto invernadero (CEI), se requieren acciones prácticas e inmediatas.
La tesis es una alternativa al crecimiento de la mancha urbana y una herramienta práctica para las nuevas políticas de redensificación pero que no cuentan con los instrumentos para definir sus características. Se revisó la ciudad de Morelia como caso de estudio, en donde se caracteriza el espacio habitado en las zonas consolidadas y revela la disponibilidad real para su redensificación; su saturación y ocupación real, dentro de la normativa aplicable vigente.
Para ello se diseñó una herramienta que cuantifica lo denominado “vacío urbano” compuesto por la diferencia de la cantidad y características del espacio construido, densidad de viviendas y habitantes y los límites marcados por el reglamento de construcción y programas aplicables a cada zona disponible para re-habitar.
Después de un análisis territorial en la localidad, donde se seleccionaron tres zonas contrastantes a escala de sector y a escala barrio, generados con datos estadísticos y planimetría catastral, muestran que la ciudad tiene una capacidad potencial promedio del 40% en espacio construido y habitantes, adicionales a los actuales, sin incrementar las densidades por arriba de las referencias en esas mismas zonas tres décadas atrás.
Por último se generaron tres proyectos arquitectónicos conceptuales, en los vacíos urbanos intraurbanos, en tres diferentes escalas y con tres diferentes escenarios para su ocupación bajo las condiciones actuales de normativa y financiamiento. En ellos se ratifica la viabilidad espacial, económica y social para rehabitarlos con las premisas urbanas marcadas por la activista y teórica del urbanismo Jane Jacobs: usos mixtos, vivienda asequible y diversa, generando barrios densos y condiciones más equitativas para sus habitantes.
Redefiniendo el Vacío Urbano es una crítica a los planes actuales de desarrollo urbano y de política de vivienda que han respondido más a intereses particulares, en lugar del bien común. Pone en evidencia la alta capacidad actual de la ciudad para generar nuevas alternativas en redensificación y reducir sus altos índices de contaminación atmosférica, consecuencia del uso indiscrimado de los automotores para el desplazamiento de sus habitantes.
Es necesario que las ciudades y más las emergentes,1 cuenten con una alternativa a la dispersión, ya que son evidentes los espacios deshabitados, inacabados o vacíos que se deben aprovechar; además de encontrarnos en un contexto con recursos limitados, pero con una riqueza cultural urbana creativa que ha construido y ocupado la ciudad sin importar limitantes, mismos que no han sido reconocidos como tal y se han desaprovechado sus experiencias.
Se debe redefinir el papel de planeadores, diseñadores y administradores de la ciudad; empezando por reconocer las realidades urbanas, sin pretender cambiar formas de vida, más bien aceptarlas y adaptarse a los espacios disponibles desde una perspectiva que no pretenda concluirlas, ni desde planteamientos absolutos, por el contrario, como parte de un sistema en constante evolución e incluyente en su proceso cambio y regeneración; lo inacabado como el nuevo activo de la ciudad.
Se requiere una herramienta de contraste urbana, que ayude a reconocer cuáles son, dónde se encuentran, cuáles son sus características y posibilidades en los vacíos urbanos, como alternativa para la redensificación; estos pueden ser desde un lote baldío, un terreno con excedente, un taller mecánico o estacionamiento, un edificio en ruinas, una azotea disponible hasta las vialidades con excedente de carriles y de uso casi exclusivo para automotores.
Es urgente, sin perder la escala de la ciudad, se diagnostique y planifique desde visiones y escalas de barrio; esto es tomar en cuenta las particularidades de los territorios y su engranaje con el resto de la ciudad. Escala que permite probar estrategias en pequeña escala para con ello experimentar y aprender para después con esto llevar a escalas mayores o replicarlas en contextos similares.