La propuesta para ponencia se basa en la necesidad de una hermenéutica decolonial, que no se presente con los vicios eurocéntricos en los que ha caído este campo disciplinar. Con “vicios eurocéntricos” me refiero al relativismo posmoderno que toma todo mensaje en la equivocidad. Por otro lado, la univocidad de interpretación es inconcebible, por sostenerse como estatuto de imposición, es decir, ser sustancia colonial. Pero no es una hermenéutica analógica como propone Beuchot, ya que el componente político no se puede dejar o relegar en la interpretación de lo que influye en la sociedad. La hermenéutica decolonial no sólo busca proporción para interpretar, ni deja todo a la especulación política como propone Habermas, sino que dispone su propio análisis discursivo desde un lenguaje que toma en cuenta el poder/saber/ser/alteridad, pero estos elementos no son suficientes, sino que toma conceptos del psicoanálisis (reinventado en la decolonialidad), para poder configurar la reproducción y la interiorización de los discursos dominantes, asimismo los conflictos que acontecen en la sociedad son vistos desde una posición de síntoma y no en una lógica de guerra, es decir se establece el cómo la posición de los sujetos, como autoridad simbólica, puede llegar a contribuir en pensar más en los contrarios que en una síntesis para mejorar la humanidad.
La hermenéutica decolonial trata de superar las imposibilidades de “saberes otros” o “subalternos”, así como el reconocimiento de los posiciones políticas (ideologías, papel del estado, economías y saberes del sistema mundo) como prenociones del proceso de aclaración de los mensajes, asimismo se desprenderá de la idea de 1)“consenso impositivo” y 2)“consenso dialógico”, pues el primero no permite el diálogo, sino la subordinación de todo lo que pase por su camino, mientras que el segundo permite el diálogo pero establece las reglas del debate, impidiendo que se cambie de fondo cualquier situación social, entonces se hace necesaria una hermenéutica donde las relaciones de poder se interpelen a sí mismas para considerar su posición y los condicionamientos con los que permea al otro.
Para ello se pretenden superar las otras hermenéuticas que no pudieron entender que su univocidad se tornó colonial, la equivocidad desapareció la lucha política dándole la verdad a todos (la violencia es igual de válida que la paz -porque cada cual tiene su verdad-). También tengamos en cuenta que la idea de proporción, estructura y armonía entre univocidad y equivocidad sin el sustrato político se vuelve funcional, pues al ser indiferente en posicionamientos políticos, refuerza lo establecido, pues un poder siempre será más que el otro si es hegemónico.
La superación entonces está en el círculo hermenéutico que abarca una serie de pasos para subordinar el contenido a un método (Gadamer, Heidegger), prescindir de la metáfora que toma dos complementarios o contrarios (Ricoeur), amplificar el código de los actantes que reciben el mensaje dejando todo al autor-texto-lector (Eco, Jauss, Iser), sin ver la idea del transductor: aquel que interpreta para los demás -el poder de los medios comunicativos y su fundamentación política-. Y escapar a la idea de armonizar (Beuchot), pues ya se mencionó que hay incapacidades de mediar dos unívocos o dos equívocos, por ejemplo, tratar de mediar socialismo o capitalismo, y en el segundo caso dos culturas que son equívocas en su cosmovisión del mundo.
Para escapar a las fallas, no se toma la analogía, sino la alegoría como fondo para lograr lo propuesto, pues la alegoría toma las partes para permitir un trazó más grande, un universal o un particular, o en su caso, lo indefinible, pero retomando concepciones de un psicoanálisis descolonizado, con términos como: sobrederminación, desplazamiento, condensación y dramatización. Conceptos que nos ayudan a no caer en la trampa de que un elemento acapare a otro, cuando debe erradicarlo, por ejemplo una lucha contra el racismo no se trata de aceptación -porque sería suponer que se perdona al otro desde su posición, como perdonándolo por ser como es- marcando la inferioridad, en realidad es una lucha de erradicación del sentir superioridad de la raza, no es cuestión de víctimas y victimarios, es de todas las partes dejar la inferioridad y la superioridad por la raza, es ver la sociedad desde el síntoma como propone Rita Sagato.
Además, la hermenéutica decolonial tomará en cuenta algo que no se ha considerado como parte de un mensaje: la incapacidad de aceptación de un mensaje en el diálogo. Esta “incapacidad receptiva” no está ubicada en las condiciones intelectuales, ni en el posicionamiento del poderoso que no quiere escuchar, esto es tomado desde una postura psicoanalítica de la psicopatía, este fundamento se establece cuando la empatía queda incapacitada por el establecimiento de las situaciones sociales que condicionan a los sujetos en una sociedad que tiene por emblema el egocentrismo que impide la consumación del otro. Presenta similitudes con la “Crítica de la Razón Indolente” de Boaventura de Sousa, concibiendo la incapacidad del otro para recibir un mensaje de reestructuración, donde los mismos relegados de los saberes han contribuido a creer ese fenómeno, como en el caso de los fundamentos curriculares de las universidades que desechan conocimientos que han nacido desde la misma cultura desde la que están hablando. Este ejemplo se presenta para desentrañar el por qué ni siquiera se ha permitido un cambio más amplio en la mayoría de los campos de las teorías sociales, siguiendo el ejemplo de las universidades de américa latina, tendríamos que preguntarnos ¿Por qué las ciencias sociales son fundamento eurocéntrico? y ¿Por qué no se ha concebido el conocimiento como un dialogo norte-sur, y no solamente norte-norte o sur-sur?
Se reitera que la hermenéutica decolonial rompe la lógica de guerra, para tratarla como síntoma donde todos contribuimos, pero la pregunta central es ¿cómo contribuimos todos a la reproducción de lógicas que desgastan el sentido de lo humano? La respuesta está en conocer qué es eso que nos impide entender la dignidad humana. Y también saber que lo necesario no son las respuestas si las preguntas son simples, necesitamos preguntas bien formuladas y sólidas para un avance social, si no tenemos las respuestas a las preguntas fuertes, al menos que seamos conscientes de nuestras carencias e incapacidades para poder potenciar el beneficio social, estas palabras propuestas desde las epistemologías del sur.
Puntos relevantes:
*El establecimiento de límites en la interpretación, es una relación de poder vivida.
*El reconocimiento del proceso de interpretación, es el mismo devenir social.
*Exponer cómo la alegoría es una base de fondo para interpretar aspectos sociales
*Considerar el elemento de la sobredeterminación freudiana como parte de los síntomas sociales.
*La interpretación es mediación del inconsciente, el preconsciente y el yo diurno.
*La interpretación como proporción entre univocidad y equivocidad no es posible en el campo político donde se deben destronar absolutos o relativismos perjudiciales para un avance social.
*La hermenéutica no es un método riguroso sino contextual desde sus mismos procesos, no subordina el método al mensaje, ni el mensaje al método.