A partir del año 2012 un grupo de colectivas feministas dentro de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito decidió articularse alrededor de una temática concreta: el acompañamiento a mujeres que deciden abortar con medicación.
De modo simultáneo al reclamo por la despenalización y legalización del aborto, Socorristas en Red (feministas que abortamos) se configura como una articulación de feministas que brindan información sobre usos seguros de medicación para abortar y acompañan a las mujeres en sus decisiones bajo ciertas premisas organizativas. Acá cabe una aclaración: aunque hay otros cuerpos con capacidad de gestar, en este trabajo haré referencia a mujeres debido a que, hasta el momento, las socorristas sólo han acompañado a mujeres.
Si bien cada una de las colectivas tiene su autonomía en las modalidades de hacer acompañamientos, existe una serie de puntos consensuados en reuniones plenarias y que funcionan como acuerdos políticos básicos del activismo socorrista. Estos son: la existencia de líneas telefónicas cuyos números difunden en diferentes actividades y por diferentes medios (redes sociales, cartelería y folletería), y que es el modo que tienen las mujeres para comunicarse con ellas; los encuentros cara a cara preferentemente grupales y en espacios públicos (bares, sindicatos, centros culturales, plazas, etcétera); el seguimiento del uso de la medicación por medio de guardias telefónicas activas; y los controles médicos post-aborto con profesionales de la salud, denominados por ellas mismas, “amigables”.
El seguimiento del proceso de aborto medicamentoso se registra en unas planillas denominadas “protocolas” que se cargan en una plataforma virtual. A partir de ese trabajo se obtienen datos cuantitativos correspondientes a las mujeres que buscan información segura y que son acompañadas por Socorristas en Red. A partir del año 2014 la sistematización también forma parte de los acuerdos políticos de la red. Los datos que allí se obtienen apuestan a la creación de un conocimiento situado, feminista y cuidado sobre los abortos con medicación que le disputa la última palabra a los saberes consolidados como hegemónicos y que pretenden interpelar a diferentes personas intervinientes en el debate sobre aborto (sistema de salud, otros activismos, la academia y, a lo largo de este año, a las y los diputados de la Nación).
A partir de esta sistematización se obtiene una especie de radiografía de una porción de las mujeres que abortan clandestinamente, pero de manera segura, acompañada y cuidada: su condición laboral, niveles de ingreso, trayectorias educativas, si han sufrido violencias machistas, sus edades, si son madres, si creen o no en alguna religión, cuáles son los motivos por los que deciden interrumpir una gestación en curso, entre otros datos. Esta información, además de saber quiénes son esas mujeres, coadyuva a desandar algunos mitos que circulan en el sentido común hegemónico, fundamentalmente vinculados a las edades (“que las que más abortan son las adolescentes”), la maternidad (“que abortan porque no son madres y son egoístas”) y la religión (“las mujeres religiosas no abortan”).
La información que recopilan las socorristas puede diferenciarse en dos grandes grupos. Uno que remite a datos sociodemográficos de las mujeres mencionados en el párrafo anterior (“mujeres entrevistadas”) y otro grupo que brinda información sobre el proceso de aborto con medicación (“mujeres acompañadas”).
Entre 2014 y 2017 (última información disponible) las colectivas socorristas dieron información segura sobre el uso de medicación para abortar a 14.752 mujeres, de las cuales el 81,9% fue acompañada en sus procesos de aborto con medicación (12.081 mujeres). Asimismo, algunas de las mujeres que asistieron a los encuentros presenciales fueron derivadas al sistema de salud –en general del subsistema público– para que se les practique una Interrupción Legal del Embarazo (ILE) según las causales de no punibilidad vigentes. Si bien a veces se presentan obstáculos para la realización de ILEs, en general este derecho pudo ser garantizado por la presencia de profesionales de la salud que se comprometen con la salud de las mujeres y respetan las decisiones reproductivas y no reproductivas. En el período señalado, Socorristas en Red derivó a 405 mujeres para que se les realice una ILE; esto representa casi al 3% de las mujeres entrevistadas.
Dicho esto, en este trabajo analizo algunos de los datos que emergen de la sistematización del año 2017. Pretendo con ello mostrar dos cosas: en primer lugar, el registro en sí mismo como dato contundente, información que –valga la pena destacar– solo tienen las socorristas. En segundo lugar, reflexionar sobre la potencialidad política que tiene la recolección de estos datos como parte del activismo feminista.
El trabajo se organizará de la siguiente manera: un apartado que introduzca el socorrismo como acción colectiva feminista, un segundo apartado que analice los datos disponibles y un tercer apartado que vincule este trabajo de sistematización y activismo con la creación de conocimiento desde una perspectiva situada.