Resumen
La investigación social no ha quedado exenta de los campos de lucha de la ciencia, un paradigma positivista que no termina de morir y multiplicidad de experiencias que ponen en evidencia su falta de eficacia teórica y metodológica para dar cuenta de las reconfiguraciones de los procesos sociales nos han llevado a pensar en nuevas formas de producción de conocimiento en y con los sectores que hemos denominado poblaciones extinguibles, proponemos abordar el proceso de producción de historias sociales barriales con la visión de los pobladores y de la comunidad en Núcleos Urbanos Segregados desde la perspectiva de la metodología de coproducción investigativa, interrogando sobre la construcción barrial y sus significados/reconfiguraciones, como así sus resistencias colectivas y subjetivas a las dominaciones sociales y las modulaciones gubernamentales. Esta propuesta investigativa implica una reconfiguración del proceso del conocer, en que el objeto investigado se des-objetiviza para convertirse en coproductor de conocimiento. Esto requiere un cambio de perspectiva tanto del investigador académico, como del sujeto investigado, ahora devenido en sujeto investigador, dando forma a una praxis co-investigativa.
El paradigma positivista que permite comprender el contenido hegemónico de la producción científica dominante en la actualidad. La construcción del conocimiento respecto a la realidad que viven y experimentan los pobladores se traduce en prácticas y saberes institucionales y sociales que los alejan del ejercicio integral de su dignidad como personas.
El quehacer científico tradicional, que opera bajo la lógica del positivismo, da por hecho que los pobladores no son considerados interlocutores válidos. Los pensamientos y saberes que de ellos y ellas provienen no son tomados en cuenta por la ciencia. Los pobladores constituyen un claro ejemplo de la noción que acuñó Boaventura de Sousa Santos (2011) cuando afirmaba la noción de “injusticia cognitiva” en tanto aquella idea que considera como únicamente válido el conocimiento proveniente de la ciencia moderna, lo cual invisibiliza y al mismo tiempo niega cualquier tipo de conocimientos-otros.
A continuación algunas reflexiones respecto a las posturas teóricas que destacan al otro como un actor y sujeto activo, poseedor de saberes y capaz de generar conocimiento.
La perspectiva de Mignolo, es recuperada desde la coproducción investigativa, la noción de doble traducción que remite a un reposicionamiento epistemológico que interpela las lógicas de producción de conocimiento. Se sostiene que el modelo de la lógica de la salvación subyace dentro del paradigma hegemónico, ya que la ciencia opera como una estructura productora saber-poder que se supone destinada para un Otro subordinado. Así la simetría colonial garantiza en la producción discursiva de la ciencia un campo donde experimentar y aplicar “su” conocimiento. La posición tomada desde esta perspectiva epistemológica se sostiene en parte “...ya que permite un movimiento bidireccional. Formas de conocimiento desacreditadas desde los inicios de la modernidad/colonialidad se trenzan en un movimiento que se retro-alimenta, posibilitado por el reverso la colonialidad del poder que ha sido abierto por la doble traducción” (Mignolo, 2011).
Esta lógica de subordinación es parte nodal de la organización social de la modernidad/colonialidad incorporando en ella dinámicas internas que confluyen en movimientos estructurantes. Así el conocimiento que produce sub-alternidad queda fuera del campo del conocimiento, están por fuera del marco de lo observable, sólo con una doble traducción pueden emerger en el campo científico.
En este mismo tenor, Aníbal Quijano (2000) propone correrse de la perspectiva epistémica de carácter eurocéntrico, porque éste justifica y legitima la dominación de una raza con supremacía sobre otra y la explotación del hombre y la naturaleza. Planteando un diagnóstico: un cambio de la relación capital-trabajo, reclasificación de la población, la subjetividad como mercancía, masa marginal o desocupación como una variable estructural del “sistema”. Estas cuatro dimensiones que aparecen en los aportes de Quijano son las que llevaron a construir el concepto de continumm de exclusión-extinción (Bialakowsky et al, 2003), un cambio incipiente del modo de producción donde el capital ya no necesita de la fuerza de trabajo para su reproducción, población sobrante no como ejército de reserva o masa marginal, sino como variable que el “sistema” necesita para su supervivencia. Esa población es reclasificada: nuevos pobres, underclass, desechos, extinguibles (Bialakowsky et al,2006).
En este sentido, la propuesta de la coproducción de conocimientos se enmarca en una epistemología que supone la interacción en el espacio de una inteligencia colectiva. La forma, igualitaria o desigual en que se dirima su apropiación –sostenemos al igual que Quijano- dependerá el rumbo de la transición o no hacia un nuevo patrón de poder. Esta propuesta tiene también coincidencias con los planteamientos de Ranciere (2010)
Los saberes cotidianos de los pobladores sobre todo de aquellos en situación de desventaja social, son un ejemplo de la forma en que la estructura del saber-poder invisibiliza y subordina.Walter Mignolo (2011) plantea el rol de la intermediación entre los imaginarios occidentales y las cosmogonías indígenas, reflexionando sobre el encuentro y el diálogo entre la intelectualidad marxista urbana y la sabiduría de los ancianos que conforman el intelecto indígena. Encontrando en él un traductor del discurso indígena dirigido a la sociedad mexicana e internacional y del marxismo dirigido a los intelectuales indígenas. Mostrando este posicionamiento en contraste con la posición de los misioneros del siglo XVI y de los revolucionarios hasta los años 80, quienes establecían una relación unidireccional donde los valores ideológicos no se ponían en diálogo sino en conversión. Estas perspectivas representaban y aún representan la reproducción de una lógica.