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Resumen de ponencia
CLACSO 2018 y LA DECLARICIÓN DE TBLISI, 1977

*Jack Frazier



CLACSO 2018 y LA DECLARACIÓN DE TBILISI DE 1977

Hace más de 40 años que la UNESCO, en colaboración con el PNUMA, organizó una Conferencia Intergubernamental. El lugar del encuentro fue el capitolio de un antiguo satélite soviético, Georgía. El tema oficial fue la “Educación Ambiental”, y la declaración al final de dicha reunión fue aprobada por una unanimidad: hecho que, lamentablemente, es raro para muchas reuniones de la ONU.
Es notable que al fondo la Declaración de Tbilisi de 1977 se manifiesta la necesidad de luchar por la igualdad, la justicia social, la democracia, el desarrollo humano y la paz, así como para el cuidado del ambiente: todo eso durante plena Guerra Fría, en un mundo turbulento. La visión, la propuesta, fue promover, nutrir y mantener el pensamiento crítico, en todos los sectores sociales de todo el mundo.
En los años después, la “educación ambiental” ha crecido en popularidad, y hoy en día es difícil encontrar departamentos de distintos niveles de los diferentes gobiernos, así como ONGs y otras organizaciones, que evitan declarar su compromiso con la Educación Ambiental. Pero, esa popularidad no elimina los malentendidos básicos sobre lo que en realidad es una disciplina auténtica, con sus propios cuerpos teóricos, metodologías, literatura y cultura académica. En otras palabras, la Educación Ambiental va mucho más allá que un evento de niños haciendo dibujos del oso panda, o tampoco despliegues apasionados para salvar una ballena o un árbol anciano.
La Declaración de Tbilisi de 1977 hace más que patente que es imprescindible fomentar diversas actitudes, capacidades y acciones para alcanzar la justicia social, promover y sostener procesos democráticos y luchar por la igualdad de la gente en todos niveles de las sociedades. Aunque no fueron explícitamente declarados, estos conceptos fundamentales, fueron descritos y explicados, en diversas, y repetidas, partes del documento.
En el mismo sentido hay que entender que este documente de la ONU resalta – ampliamente – que el término “ambiente” contempla mucho más que los bosques prístinos, los arrecifes coralinos, y la “naturaleza”. Pues, incluye también conceptos como el ambiente “creado por el hombre…económico, tecnológico, social, legislativo, cultural y estético. “
Por ejemplo, en la sección de “Metas Ambientales” señala: “Mejorar todas las relaciones ecológicas, incluyendo la relación de la humanidad con la naturaleza y de las personas entre sí”.
En cuanto a los “Objetivos Preliminares” resalta: “Para cada nación, de acuerdo con su propia cultura, esclarecer por sí misma el significado de conceptos básicos, tales como la "calidad de vida" y la "felicidad humana", en el contexto del ambiente global, esforzándose también para precisar y comprender estas nociones como son entendidas por otras culturas más allá de las propias fronteras nacionales” y “Identificar las acciones que garanticen la preservación y el mejoramiento de las potencialidades humanas y que favorezcan el bienestar social e individual, en harmonía con el ambiente biofísico y con el ambiente creado por el hombre.”
En la sección de “Objetivos de la Educación Ambiental” incluye diversas áreas, tales como: “Conocimientos. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir una comprensión básica del medio ambiente en su totalidad, de los problemas conexos y de la presencia y función de la humanidad en él, lo que entraña una responsabilidad crítica” así como “Actitudes. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir valores sociales y un profundo interés por el medio ambiente que los impulse a participar activamente en su protección y mejoramiento” y “Capacidad de evaluación. Ayudar a las personas y a los grupos sociales a evaluar las medidas y los programas de educación ambiental en función de los factores ecológicos, políticos, sociales, estéticos y educativos.”
En cuanto a “Destinatarios” apunta: “El sector de la educación formal: alumnos de preescolar, elemental, media y superior, lo mismo que a los profesores y a los profesionales durante su formación y actualización” y “El sector de la educación no formal: jóvenes y adultos, tanto individual como colectivamente, de todos los segmentos de la población, tales como familias, trabajadores, administradores y todos aquellos que disponen de poder en las áreas ambientales o no.”
La sección “Directrices Básicas” aclara que “La Educación Ambiental debe considerar al ambiente en su totalidad - natural y creado por el hombre, ecológico, económico, tecnológico, social, legislativo, cultural y estético.”
En resumen, en lugar de escoger el camino fácil, y salpicar palabras que son de moda sobre el documento (como es la costumbre para muchos eventos internacionales), los autores de la Declaración de Tbilisi optaron por definir, explicar y desglosar los conceptos claves. Así mismo, aunque el término “ética” se resalta por su ausencia en dicha Declaración, abundan las descripciones en el texto que sólo pueden ser apreciadas dentro del concepto de la ética.
De manera burdo, bruto, hasta asqueroso, el mejor ambiente para apreciar, enseñar y discutir los fundamentos de la Educación Ambiental no es un bosque prístino u otro “área natural” bello y tranquilo, sino un baño de camioneros. ¿Dónde mejor experimentar, de primera mano, problemas impactantes, y complejos, sobre no sólo el ambiente físico, sino también asuntos sociales y económicos, con ramificaciones políticos y éticos? ¿Dónde mejor se puede provocar el pensamiento crítico?
Más recientemente, la Conferencia Mundial sobre Ciencia: “Ciencia para el Siglo Veintiuno, Un nuevo compromiso”, organizada por la UNESCO, y con la activa participación de científicos de los países de esta región, destacó la importancia de la educación ambiental para alcanzar sus objetivos.
Enfocándonos en la región, es importante destacar que muchos (si no todos) de los países de Latinoamérica y el Caribe han aprobado leyes y reglamentos involucrando, si no exigiendo, acercamientos y metodologías de la Educación Ambiental. En gran medida la República Federativa do Brasil y los Estados Unidos de México son líderes, tanto al nivel regional como al nivel mundial.

Por ejemplo, Brasil cuenta con políticas públicas como:
Lei no 9.795, de 27 de Abril de 1999: Dispõe sobre a educação ambiental, institui a Política Nacional de Educação Ambiental e dá outras providências.
Lei no 9.985, de 18 de Julho de 2000: Sistema Nacional de Unidades de Conservação, SNUC;
y Programa Nacional de Educacão Ambiental (ProNEA).

Por su parte, México tiene la Ley de Educación Ambiental, así como otras leyes, normas y políticas públicas directamente relacionadas con esta ley. Ambas naciones, tanto Brasil como México, cuentan con destacados programas universitarios y también de la sociedad civil, sobre la Educación Ambiental, en el verdadero entendimiento de esa disciplina.

De igual manera, hay que reconocer el avance de varias iniciativas nacionales y regionales sobre la Educación Ambiental, tales como El Programa Latinoamericano y Caribeño de Educación Ambiental (PLACEA) y el Congreso Iberoamericano de la Educación Ambiental. Estos hacen mucho énfasis explícito sobre asuntos netamente políticos. Por ejemplo, los objetivos incluyen:
“Estimular la participación y el protagonismo de todos los actores sociales involucrados en la planificación e implementación de programas de educación ambiental en cada uno de los países.”
“Facilitar la construcción de nuevas orientaciones conceptuales y metodológicas para la educación ambiental en la región, de tal manera que la educación ambiental se convierta en un factor de apoyo para la construcción de sociedades democráticas, inclusivas, prósperas y responsables de su ambiente.”
“Enlazar a la educación ambiental con los temas prioritarios de la región definidos en la Iniciativa Latinoamericana y del Caribe (ILAC) en particular con los relacionados con la preparación contra Desastres Naturales, mejoramiento de la salud humana, lucha contra la pobreza y la discriminación racial y de género, así como con la protección de la diversidad biológica, conservación y uso sostenible del agua, los bosques y el consumo y producción sostenibles.”

Sin duda alguna, estos conceptos fundamentales, iniciativas y avances para el desarrollo de la Educación Ambiental muestran una hermandad muy cercana con los objetivos y temas de la Conferencia 2018 de CLACSO.
En conclusión, El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y sus diversas iniciativas y funciones, tales como su Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales y el Foro Mundial del Pensamiento Crítico, así como su compromiso para las Luchas por la Igualdad, la Justicia Social y la Democracia. Por lo anterior, apremia fortalecer los enlaces entre la CLACSO y los diversos programas e iniciativas en la región sobre la Educación Ambiental.




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* Frazier
Smithsonian Institution SI. Washington DC, Estados Unidos