El espacio público es una cuestión central en la construcción del vivir en la ciudad dado que se constituye como el escenario propicio para generar relaciones sociales en la urbe, en donde se establece el “arte de vivir juntos en general” a partir de diversas prácticas económicas, sociales, culturales, entre otras. Es aquel también se encuentra el lugar en donde se libra la batalla del dualismo moderno individualidad-colectividad, puesto que existe ocupación de escenarios colectivos primando el interés individual, sin embargo, la ciudadanía reclama espacios para la vida, más en una ciudad pluriétnica y cultural como Santiago de Cali, de clima caluroso y brisas frescas, caracterizada por ser el epicentro del pacífico colombiano, en donde se conjugan las raíces de la cultura andina y afrocolombiana en consonancia con diversos matices.
De acuerdo con Ospina las ciudades pierden su rumbo cuando se convierten en tierra de nadie, cuando su diseño se enfoca en la funcionalidad vehicular y no en merced de las personas, más para el poder que para el disfrute, más para la competencia que para la convivencia, las ciudades se han convertido en ese lugar donde el tener se traga el ser. En este sentido, surgen diferentes colectivos ciudadanos que vindican estos escenarios públicos para la construcción de vida común en urbanidad, se presentan aquí los casos de los colectivos La Ciudad Verde y El Ovillo, los cuales desde actividades como el urbanismo táctico, talleres y el tejido procuran empoderar a las comunidades para la recuperación del espacio público desde el sentido esencial para el cual ha sido concebido.
Desde la esfera interna que compone la construcción de ciudad se encuentran: el goce consciente de la ciudad, el principio de construcción colectiva y participativa encaminada al crecimiento de la misma, y el reconocimiento de derechos humanos por parte de la comunidad y las instituciones estatales que lo componen. Los anteriores puntos son de especial relevancia para lograr afianzar las estructuras sociales que se requieren para iniciar movimientos o actividades sociales en beneficio de la ciudad, matizándose en la comunidad -entiéndase grupos, colectivos, asociaciones, etc.- un activismo social estratégico que se expresa concretamente en el cumplimiento de una función que beneficie un objetivo común, pasando la persona de ser un factor que se relaciona con la ciudad a usar elementos como la participación para lograr cambio a través de la comunidad.
La participación de la ciudadanía en la creación de concepto de ciudad ha trascendido en la última década. Puntualmente en la ciudad de Cali se ha manifestado un crecimiento en el espectro contextual, en el entendido que las personas pertenecientes a una comunidad han salido de la esfera privada o cerrada, ejemplo: barrios, universidades, colegios, etc., y han pasado a tomarse escenarios públicos y de visibilidad, en donde se fijan posturas en pro de la ciudades como bien común general y no para el goce de particulares o unos pocos, teniendo como focos principales crear consciencia ciudadana, la reivindicación de los principios de ciudad y la concepción y sentido de pertenencia por la comunidad y la ciudad.
La Ciudad Verde (LCV) es un colectivo construido como centro de pensamiento-acción que, por medio de eventos y talleres, campañas creativas, diferentes convocatorias, además de realizar control político, tiene como objetivo contribuir al proceso de creación y consolidación de ciudades sostenibles, en el marco de ello se integran personas y organizaciones concentradas en relación con iniciativas de sostenibilidad urbana creativa alrededor del trabajo en red. Lo anterior de manera independiente y sin pertenencia a ningún partido político.
En tal sentido, LCV desarrolla activismo estratégico promoviendo el goce de la ciudad y el bienestar en ella haciendo de manera visible y proponiendo ideas que empoderen a la ciudadanía de su territorio; por otro lado, se busca realizar actos que rompan con el esquema del pensamiento cotidiano, y generen contenido crítico en los ciudadanos. Uno de los proyectos que lidera este colectivo se denomina Lunes de Ciudad, el cual actualmente se realiza en diferentes ciudades como: Medellín, Rionegro, Cali, Quibdó, Cartagena, Cúcuta, Bogotá, Villavicencio, Envigado, Santa Fe de Antioquia y Pereira, en Colombia; Ciudad de México y Villahermosa en México; Quito e Ibarra en Ecuador y París, Grenoble y Lyon en Francia. Mediante tertulias organizadas en torno a temas de ciudad y sostenibilidad urbana, se tiene la pretensión de servir de puente entre la ciudadanía, organizaciones sociales, la academia y los entes públicos y privados competentes en relación con la garantía de diferentes asuntos cruciales en la ciudad. En este orden de ideas, LCV a través del diálogo con la ciudadanía busca activar pensamientos que cuestionen y participen en la búsqueda de soluciones creativas y llamativas, para consecuentemente despertar interés en la comunidad, y a su vez en las autoridades o actores competentes para que tomen una postura y hagan frente a las problemáticas resaltadas (de ser la solución en ellos).
Por su parte, El Ovillo es un colectivo social en Cali-Colombia que busca a través de la reivindicación de la labor del tejido como una expresión creativa de identidad, fomentar la integración y prácticas de consumo responsable en relación con los compromisos que tiene el mundo respecto a la sostenibilidad. Se parte aquí desde una perspectiva que pretende ampliar y fomentar la transformación de los usos tradicionales de la confección para llevarlos a la vida cotidiana, mediante estrategias creativas de intervención urbana, de uso y apropiación de espacio público, sobre todo integración y convivencia en él.
El resultado que se busca con la creación y crecimiento de estos colectivos - LCV y El Ovillo- no es otra que crear intervenciones y actividades de impacto para nuestra ciudad, ejemplo de ello, son: i) actividad “Teje que teje el hueco”, creada en el marco del conjunto de acciones positivas por la ciudad “100 en 1 día – Cali”, en donde, a través de diferentes tejidos por parte de los transeúntes de la Plaza de Cayzedo, tejieron un hueco en colores llamativos en denuncia al mal estado de la plaza y rescatar el aprovechamiento del uso del espacio por las personas que diariamente pasan por allí; el llamado fue a cambiar el sentir del espacio como un lugar para la interacción social urbana; ii) el taller “Hazlo tú Mismo”, en donde se enmarca el taller de Parklets, donde se busca a través de la construcción de mobiliario urbano a base de materiales amigables con el medio ambiente tender puentes entre los miembros de la comunidad para recuperar, poco a poco, el espacio público que le fue arrebatado
Finalmente, el interés de la presente ponencia es resaltar la importancia de realizar cambios significativos a diferentes esferas de la sociedad a través de colectivos independientes que, además de beneficiar a la comunidad, crean en el individuo una consciencia de cambio, participación y respeto por el espacio público. Cali ha sido por muchos años epicentro y casa para diferentes “migrantes” de otras ciudades en Colombia, por lo cual se ha convertido en una ciudad de diversas manifestaciones culturales; este tipo de acciones permiten crear y unir vínculos entre los miembros de la ciudadanía, de plasmando en la comunidad la necesidad del cuidado del bien público. Asimismo, el objeto del derecho a la ciudad y el derecho al paisaje, desde su proyección deontológica debería ser protegido y garantizado por las entidades estatales, pero que, al no ser así, el reconocimiento y progresividad de este derecho depende de los ciudadanos, aquellos que diariamente viven la realidad de la ciudad y entienden las complejidades y las oportunidades de mejora que deben hacerse en el espacio.