El trabajo propone reflexionar sobre las producciones estatales en torno a la cuestión juvenil en los municipios de la provincia de Buenos Aires en el transcurso de las actuales gestiones gubernamentales. En primer lugar, presentamos un mapeo de las políticas públicas que son implementadas y/o promocionadas por los Estados municipales de aquellas localidades con mayor cantidad de población en la provincia de Buenos Aires. Nos preguntamos cuáles son los principales modos de intervención y categorizaciones que operan produciendo a las juventudes como sujetos. Identificamos cuáles son las principales figuras que son utilizadas para legitimar o deslegitimar atributos asignados estatalmente a las juventudes. En segundo lugar, nos detenemos en la reconstrucción de aquellas políticas públicas que se enfocan en la promoción de la participación juvenil, para abordar a través de qué dispositivos, metodologías de intervención y caracterizaciones se constituye la cuestión participativa y la enunciación de las juventudes como sujetos “participantes”.
Hallamos que las políticas públicas relevadas construyen la cuestión juvenil en torno a una serie de ejes dominantes, configuradas en torno a actividades, a saber: la terminalidad educativa, la inserción en el mercado laboral, el incentivo a emprendimientos, la prevención de conductas de “riesgo”, la promoción de actividades recreativas y la apelación a la participación en colaboración con agentes estatales. La mayoría de éstas son directamente originadas en los mismos Estados municipales, aunque en algunos casos, se trata de políticas originadas en el nivel provincial o nacional de gobierno, promocionadas por las municipalidades por aplicarse en los distritos. Notamos que se trata en de período, de fines de 2015 a la actualidad, en el cual subsisten algunas políticas promovidas por gestiones de gobierno nacionales y provinciales previas al recambio gubernamental de 2015, aunque a menudo la subsistencia se ve amenazada por cierres en los programas, reducciones presupuestarias o cambios en las denominaciones y formas de aplicación. Otras de ellas se han originado con posterioridad a 2015 y son promocionadas mayormente por gobiernos con signo político-partidario afín.
En este contexto es que emergen con fuerza una serie de discursos puestos en juego al hacer referencia a las juventudes, que no formaban parte del vocabulario socioestatal hegemónico en la década previa. En particular en aquellos municipios alineados con el oficialismo, se moviliza la figura del joven como “emprendedor” para simbolizar a aquel cuyos “esfuerzos” individuales lo hacen “merecedor” de una serie de recursos habilitados por el Estado, tales como asistir a un taller (en donde se aprendan, por ejemplo, estrategias para presentarse en una entrevista laboral) o recibir un premio (por ejemplo, los premios anuales al “joven empresario” o los programas de becas para estudiantes con mejor promedio académico). En estos casos, el joven “emprendedor” es valorizado por el hecho de diferenciarse de otros jóvenes y se responsabiliza a cada joven por individual por sus trayectorias “fracasadas” o “exitosas”.
Otra figura a la que se recurre es a la del joven “vulnerable”, categoría utilizada mayormente para designar a jóvenes de sectores populares, asociada a conductas consideradas de “riesgo” como el consumo de alcohol, drogas, el ejercicio de su sexualidad o la simple presencia en el espacio público (las “calles”). Por ejemplo, el programa “Operadores de Calle”, en el cual trabajadores recorren los territorios para identificar jóvenes que atraviesen “situaciones de riesgo”. Con respecto a estas situaciones las políticas públicas varían desde respuestas preventivas a otras de carácter represivo.
En lo que respecta a las políticas públicas que promueven la “participación” de las juventudes podemos decir que éstas comenzaron a expandirse con diversos formatos hace diez años. Éstas convocan a las juventudes a colaborar con el Estado en la formulación de políticas públicas y/o también a conformar o fortalecer procesos de organización juvenil. Se destacan las que promueven la organización de Centros de Estudiantes en escuelas secundarias, y también aquellas que apelan al trabajo con organizaciones socioterritoriales, en gestiones municipales que no son oficialistas. Transversales al signo político-partidario de la gestión se multiplican los programas que convocan a las juventudes a participar elaborando proyectos de políticas públicas en espacios de debate asamblearios. Se destacan dos tipos de programas en este sentido: aquellos organizados en el marco de los Concejos Deliberantes (“Parlamento de la Juventud”, “Concejo Joven”, o “Banca 25”) y aquellos que se denominan “Presupuesto Participativo Joven”. En la mayoría de los casos se convoca a los y las jóvenes en tanto “estudiantes” secundarios y como representantes de su comunidad escolar, aunque en algunos municipios estar escolarizado no es un requisito para participar. Por último, una figura que ha tomado mayor relevancia para referirse a los y las jóvenes es la de “voluntario”. Ésta es utilizada para convocar a un tipo de participación que no se tematiza en términos políticos ni de reivindicación de derechos sino como una colaboración no remunerada en actividades promocionadas como “solidarias”, como recolectar juguetes para donar o ayudar a pintar un establecimiento educativo.
Para el relevamiento se utiliza como fuente páginas web oficiales de los Estados municipales, legislaciones, documentos programáticos y cuentas oficiales de las intendencias en redes sociales, tomando en cuenta el período desde la asunción de las gestiones municipales en diciembre de 2015 hasta la actualidad. Los municipios relevados son en total treinta y cinco y se corresponden con aquellos que poseen mayor cantidad de habitantes, pertenezcan o no al Gran Buenos Aires.