El siguiente trabajo surge de experiencias iniciadas con la articulación entre docentes, el movimiento estudiantil de la Universidad Nacional del Comahue y el Movimiento del Trabajadores Desocupados que comenzó a gestarse a principios de la primera década del 2000, a través de proyectos de extensión, investigación e intercambio con docentes y estudiantes de la Universidad Nacional de la Plata, a lo que contribuyó también mi inserción en el espacio socioocupacional del Ministerio de Desarrollo Social de Río Negro y como ayudante de Docente en la FaDECS Unco.
Se da, por un lado, a partir de la recuperación de esas experiencias que han quedado plasmados en textos y debates que sintetizan avances y retrocesos en los análisis de la relación entre Estado-Políticas Sociales- Movimientos Sociales en el ámbito del Trabajo Social. En ese recorrido, sin duda, emergieron preguntas, interrogantes, respuestas y caminos que pertenecen a aquellas experiencias.
La pregunta-problema de la ponencia que conduce la presentación “¿cuál es la dinámica entre los Movimientos Sociales, el Estado y el Territorio y qué lugar ocupa el trabajo social en la misma?”
La propuesta pretende dar a conocer cómo se han llevado adelante las políticas sociales en los territorios durante el periodo kirchnerista en el Alto Valle de Río Negro desde el año 2003 hasta el año 2015. En esta etapa, se desarrolló un conjunto de políticas sociales elaboradas desde el gobierno nacional y de la provincia de Río Negro, que se diferenció de las políticas focalizadas de corte neoliberal de los años noventa. Sin embargo, su implementación produjo constantes disputas de poder por el control territorial entre el Estado y los movimientos sociales, que ya habían hecho su aparición en el escenario político a fines de la década del noventa, particularmente el Movimiento Piquetero enfrentándose a las políticas de exclusión de los gobiernos de Menem y La Alianza.
La aplicación de la estrategia de acumulación neoliberal produjo el proceso de desindustrialización y la informalización de las condiciones laborales, que operó en la fragmentación de las clases subalternas y exclusión de trabajadores y trabajadoras del mundo del trabajo. Así, grandes segmentos de las clases subalternas fueron expulsados hacia la pobreza, empujados contra el límite de lo humano y privados de sus derechos fundamentales.
Los cortes de ruta, las asambleas y las demandas de trabajo al Estado como métodos piqueteros, fueron los primeros rasgos identitarios de un movimiento social que en poco tiempo comenzó a coordinar y generar acciones de conjunto en las distintas provincias consolidándose como un movimiento de alcance nacional.
En Río Negro, lejos de mantenerse al margen, los movimientos buscaron dar respuesta a la necesidad más básica: tierra en la que vivir. Así nacieron, entre otros, los barrios Auca Liwen y Los Sauces en la localidad de Cipolletti. Estos procesos de tomas de tierra son tenidos en cuenta para analizar la relación conflictiva que expuse anteriormente.
A partir de las nuevas formas de intervención estatal, se procura analizar qué lugar ocupa el Trabajo Social, contribuyendo a dar respuestas a los interrogantes que surgen frente a las transformaciones en políticas territoriales: ¿se han logrado recrear las intervenciones de los trabajadores y trabajadoras sociales?, ¿cómo se manifiestan las políticas sociales territoriales en los espacios socio-ocupacionales?, ¿cuál es la relación que se establece entre el trabajo social y trabajo territorial? Por último, la propuesta de investigación pretende indagar cómo es concebido el territorio desde las clases dominantes y cómo es concebido desde las clases subalternas.
El territorio se nos aparece, en apariencia, como portador de una vida propia; rápidamente su aspecto nos remite a su morfología, a sus formas, regularidades e irregularidades. Si se corre ese “velo”, se visualiza cómo se despliega su configuración y organización de un espacio social, producido por la articulación de relaciones económicas y sociales. Así, el territorio de comportarse como un objeto pasa a transformase en el espacio donde se expresan las luchas materiales y simbólicas, las cuales le otorgan su razón de ser. “Puede pensarse que el territorio es un hecho y un espacio social, y por lo tanto, un campo de batallas físicas y simbólicas” (Stratta: 2009 pág. 20). Esas luchas son las que las clases subalternas libran contra las clases dominantes para lograr un espacio vital que les permita garantizar las condiciones materiales de existencia.