Nuestra ponencia reflexiona sobre las bases conceptuales, políticas, metodológicas y pedagógicas que sustentan nuestras prácticas de formación- investigación- acción en el marco del Proyecto CREES (Construyendo Redes Emprendedoras en Economía Social) de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), Buenos Aires, Argentina.
La construcción del campo de la economía social y solidaria (ESS) y los desafíos en ello implicados requieren profundizar en lo conceptual, metodológico y práctico, desde un enfoque complejo y multidimensional que nos permita multiplicar los aprendizajes mutuos y la construcción social de conocimiento útil, emancipatorio y transformador.
Dichas estrategias y prácticas de formación-investigación-acción son realizadas desde un diálogo de saberes que busca recuperar las experiencias vitales, comunitarias o étnicas aportadas por los/as participantes, así como los saberes que de ellas se desprenden, de manera des-jerarquizada respecto de los conocimientos académicos formalizados. Esto es, una perspectiva de ecología de saberes (Sousa Santos, 2006 y otros), en la que cobran voz diversos conocimientos que la modernidad occidental desterró, oscureció o subalternizó, incluyendo allí los enfoques dominantes del desarrollo (Pastore y Altschuler, 2015). En esa ecología nos referimos a los saberes de los pueblos originarios (Delgado B. F., 2013), pero también a los de las culturas populares, a los sentidos y saberes originados en la vida cotidiana de diversas comunidades. Entendemos que este diálogo de saberes y construcción compartida de aprendizajes, debe incluir decididamente los conocimientos para la vida y no sólo para la producción, desde las necesidades integrales de las personas y los vínculos interpersonales y colectivos, fundamentales para la construcción de cualquier organización social (Pastore y Altschuler, 2015 a).
Desde un punto de vista metodológico, además de la educación popular y las comunidades de aprendizaje con la que venimos trabajando distintos grupos involucrados en la promoción y desarrollo de la ESS (Sena y Marciano, 2013; Gallo y Mendy, 2013, entre otros), nos parece importante destacar otros aportes significativos de enfoques conceptuales que se encuentran en estrecha vinculación con estos. En primer lugar, el enfoque de la complejidad, el cual nos propone abordar la unidad en la diversidad, la multidimensionalidad de la vida biológica y social, desde el trabajo interdisciplinario (Morin, E., 1977, 1984 y 1994; García, R., 2007) y la co-construcción con otros como sujetos de aprendizaje, conocimiento y acción socioeconómica, política y simbólica en las comunidades y territorios. Ello requiere avanzar en prácticas interdisciplinarias y deconstrucción de puentes epistemológicos de diálogo y enriquecimiento mutuo entre diversas disciplinas y ciencias sociales, naturales, tecnológicas, de la salud, ambientales, etc. Otro tipo de enfoques y herramientas que rescatamos son los avances realizados en términos de sistematización de prácticas (Jara, O., 1994; Núñez Hurtado, 1986) y de la investigación-acción-participativa, las cuales resultan fundamentales para avanzar en las líneas antes propuestas. Dichas estrategias y prácticas de formación-investigación-acción son realizadas desde un diálogo de saberes que busca recuperar las experiencias vitales, comunitarias o étnicas aportadas por los participantes, así como los saberes que de ellas se desprenden, de manera des-jerarquizada respecto de los conocimientos académicos formalizados.
Partimos también desde lo sentipensante. Ello refiere a una alegoría tomada del sociólogo colombiano Orlando Fals Borda, quien relata parte de sus estudios sobre la cultura ribereña en la costa del Mar Caribe. La alegoría a que nos referimos es la del “hombre icotea”, en base a las características de la tortuga homónima (Hicotea o Jicotea) que habita dichas regiones ribereñas y que está fuertemente arraigada en la cotidianidad y en representaciones sociales de esas comunidades. Icotea en el sentido de que, por su condición anfibia, tiene la posibilidad de adaptarse a dos mundos, agua/tierra, abundancia/escasez, saben nadar y caminar (Petit, Berón, García, Sena, Sansón, 2016).
Tomamos esta metáfora porque entendemos que es así como nos movemos en la ESS: hay que tener destrezas para desarrollar actividades económicas con objetivos sociales, y actividades sociales con objetivos económicos. Asimismo, la persona “hicotea” no sólo es un ser sentipensante (que pasa sus ideas por el corazón y razona sus sentires), sino que también sabe ser resistente, aguantadora, para poder enfrentar y superar los reveses de la vida; desarrolla la capacidad de saber esperar su momento, protegiéndose ante la adversidad con su caparazón para luego volver a la existencia con la misma energía de antes; pero además no pierde su capacidad de disfrute y alegría (ibídem).
En nuestros espacios de formación los destinatarios son personas adultas, en su gran mayoría sin experiencia sistemática reciente en la educación formal, trabajadorxs con vasta experiencia territorial, integrantes de organizaciones y movimientos sociales, culturales y políticos, así como agentes del sector público y privado con experiencias en cooperativas, mutuales, asociaciones, fundaciones. De allí que la propuesta pedagógica plantea un acompañamiento docente sistemático, para garantizar mayores niveles de permanencia, regularidad y terminalidad.
Se propone el trabajo áulico en Comunidad de Aprendizaje (CA), entendiéndola como proyecto educativo que se asume colectivamente y que reconoce los saberes, las experiencias y las prácticas de quienes la conformamos: estudiantes, docentes, territorios de la ESS y de la Universidad. Es una CA abierta a la transformación y resulta pertinente con la especificidad del campo de la ESS. Se conforma como un horizonte constante en nuestras prácticas áulicas y territoriales. Por su parte, la forma de trabajo docente se asume en parejas pedagógicas, conformadas por un docente curricular y un docente tutor que acompaña el trayecto del grupo lo largo de todas las materias, enfatizando el acompañamiento en este nuevo ser sujeto universitario (ibídem).
Esta experiencia ha plasmado una metodología educativa universitaria inspirada en la educación popular y social desde el vínculo con las organizaciones y los movimientos sociales y sus experiencias en educación popular. En tanto proyecto de educación popular, buscamos dar respuesta a las necesidades de las organizaciones en problemáticas vinculadas a la gestión, coordinación de acciones, la orientación a cooperativas de trabajo y organizaciones autogestivas y/o asociativas de acuerdo a los principios y valores de la ESS. En este sentido, asumimos en esta experiencia una educación para la transformación, que intenta no reproducir relaciones de subordinación y que valoriza la igualdad, la singularidad y la condición colectiva del sujeto. Principalmente, apelamos a la potencialidad del diálogo, y a la incorporación a nuestro proyecto formativo de las propuestas políticas y pedagógicas de estas organizaciones y movimientos sociales, sus prácticas, su construcción amplia de saberes en encuentros y formas organizativas, sus relaciones con los distintos niveles del Estado. Esto redunda en un equipo docente, un estudiantado y organizaciones con prácticas mutuamente enriquecedoras y procesos de formación que se plantean, desde su mismo diseño, la operacionalización del diálogo con los actores territoriales y la organización de respuestas pertinentes, en términos metodológicos y curriculares.
Se visualizan al menos dos niveles de utilidad: 1) En la formación como Técnicos/as de la Economía Social y Solidaria: de la comunidad de aprendizaje a la comunidad de práctica en su rol como actor territorial para el desarrollo de circuitos de valor e innovación socio-técnica en clave de ESS. 2) En la contribución a fortalecer la vinculación como Técnicos/as de la Economía Social y Solidaria en sus territorios y organizaciones de pertenencia, potenciando acciones estratégicas de ESS que resulten útiles a las comunidades donde ellos/as participan, profundizando la validación social y legitimación de su rol profesional en ESS. Desarrollo del rol del/a técnico/a en clave de ESS en su territorio (comunicador, mediador, etc.)
Trabajar desde este paradigma en la universidad nos propone desafíos constantes y al mismo tiempo potencia la construcción de nuevas tramas sociales en las cuales poder habitar dichos desafíos.
Se pretende fortalecer el desarrollo del campo de la ESS, generando espacios de formación/ aprendizajes y construcción social de conocimientos que aporten a profundizar y ampliar los procesos asociativos, solidarios y sustentables de producción, circulación y consumo de bienes y servicios orientados a la reproducción ampliada de la vida. De allí que se reflexione desde las propias prácticas territoriales, en un diálogo de saberes con los aportes conceptuales y metodológicos, con la finalidad de fortalecer, mejorar y generar nuevas prácticas reflexionadas. En ese andar, vamos transformando también nuestra subjetividad como comunidad de aprendizajes y de prácticas sociales intersubjetivas (Petit, Berón, García, Sena, Sansón, 2016).
El recorrido y la reflexión sobre lo realizado en estos años, nos lleva a reafirmar la dimensión práctica educativa, como una estrategia de aprendizaje transversal e integral a todos los espacios de formación, ya que desde dichas prácticas educativas aprendemos interactivamente y buscamos construir colectivamente conocimientos de utilidad social para el desarrollo de la ESS.
Es así cómo los espacios de extensión, formación e incubadoras dialogan con la investigación, a la cual concebimos como sistematización y análisis de conocimientos construidos colectivamente.