Al momento de abordar la llamada “ola de gobiernos progresistas” que ha marcado la realidad política latinoamericana desde los años 2000, el caso chileno se presenta de gran interés para la politólogos, sociólogos o historiadores. En efecto, si una parte de los países de la región dio un “giro” hacia gobiernos de izquierda con un discurso contrario a las políticas de ajuste neoliberal implementadas en los años 80 y 90, Chile se caracteriza al contrario por un proceso donde la centroizquierda legitimó las reformas de mercado de la dictadura y les dio continuidad durante veinte años. Un “modelo chileno” que ha sido señalado como un progresismo “limitado” o “transformista” en términos de proyecto político y como un neoliberalismo “corregido” o “maduro” como proyecto socio-económico (Garretón, 2012; Gaudichaud, 2015).
Sobre este punto, terminada la dictadura en marzo de 1990, la llegada de P. Aylwin al poder dio inicio al ciclo político de los gobiernos de la Concertación. Durante veinte años, cuatro presidentes de la coalición implementaron un modelo que continuó en muchos aspectos con la matriz sociopolítica de la dictadura. Por una parte, para enfrentar el sistema político heredado, el que producía entre sus efectos una sobrerrepresentación de la derecha en el Parlamento, la Concertación implementó una “política de los acuerdos”. Bajo esta dinámica, para poder avanzar en ciertas reformas tuvo que negociar con las imposiciones de la derecha, limitando la propuesta progresista de la Coalición de gobierno. Por otra, a nivel económico, la Concertación aplicó en gran parte el “ideario neoliberal” propuesto por organismos como el FMI y el Banco Mundial: liberalización del comercio, privatización de empresas públicas y reducción del Estado mediante subvenciones e incentivos al sector privado, entre otras (Hidalgo, 2011).
Bajo este enfoque, cabe destacar el discurso “modernizador” que justificó el proyecto social y político de la centro-izquierda chilena. Muchos de los miembros de los sucesivos gobiernos conformaron una elite que relacionaba una racionalidad técnica de la acción del Estado con la clase política y el sector empresarial. Mediante este diálogo entre lo político y lo técnico (Joignant, 2011), a partir de los años 90, la Concertación intentó desarrollar un “progresismo modernizador” basado en prácticas tecnocráticas del Estado y en la inserción de Chile en la economía global. Ejemplo de esto es la adopción de elementos del New Public Management para reformar el Estado, una política macroeconómica acorde a las indicaciones de los organismos internacionales, la firma de múltiples acuerdos de libre comercio o la participación en rankings de políticas públicas; un proyecto de desarrollo que se vio coronado con la entrada de Chile a la OCDE a finales de los años 2000.
Sin embargo, a pesar de los avances producidos por el modelo chileno, tanto a nivel de desarrollo económico como de políticas sociales, los veinte años de los gobiernos de la Concertación no estuvieron exentos de importantes muestras de descontento social. Ya a finales de los años 90 se detectaba que un malestar comenzaba a desarrollarse en la sociedad chilena: las llamadas “paradojas de la modernización” (PNUD, 1998). Estas se manifestaron durante los años 2000 principalmente en dos áreas. Por una parte, se observa un rechazo de la ciudadanía a la clase política, expresada en la baja continua de los niveles de participación electoral y de militancia partidista. Por otra, comienza un cuestionamiento a los efectos de posicionar al mercado como el principal regulador de los servicios sociales (Moulián, 2002). Los logros económicos del país se veían reducidos frente a los importantes niveles de desigualdad que el modelo de “mercado corregido” producía en diferentes ámbitos: salud, jubilaciones, vivienda, entre otros, convirtiéndose la educación el principal foco de conflicto entre el modelo social post-Pinochet y la ciudadanía.
En efecto, a pesar de las reformas educacionales implementadas desde el retorno a la democracia -políticas orientadas hacia la igualdad de oportunidades y el mejoramiento de la calidad educacional-, diferentes movilizaciones demostraron el descontento de los estudiantes con las políticas implementadas a nivel secundario y universitario. Si bien el problema educacional ya se había presentado en las agenda académicas y políticas a inicios de los años 2000, dado que diversos estudios indicaron que el nivel participación del sector público es atípicamente bajo en el sistema educacional chileno, así como la existencia de una marcada segmentación de los establecimientos por grupos socioeconómico (OCDE, 2004), es a partir del año 2006 -momento en que un masivo movimiento de estudiantes de educación secundaria denuncia la desigualdad presente en el modelo de educación- que el rol educacional del Estado emerge como un problema público, cuestionándose el sistema de mercado educacional de la dictadura y las reformas educacionales de la Concertación. Este proceso de contestación fue profundizado durante el año 2011, cuando una nueva movilización de estudiantes universitarios y secundarios exigió una mayor participación del Estado en el sistema educacional, así como el fin de las instituciones privadas que lucran con la educación. Dada su duración y convocatoria este movimiento estudiantil se convirtió en la movilización social de mayor importancia desde el retorno de la democracia en Chile, abriendo las puertas a una nueva etapa en el debate sobre el Estado, las políticas de educación y el modelo post-Pinochet.
En este contexto, y en el marco de los resultados del proyecto Fondecyt N°3170570 “Emergencia y construcción del problema educacional en Chile: de las controversias institucionales a la agenda política, (2000-2010)”, esta ponencia reflexiona sobre las transformaciones y límites del proyecto educacional de los gobiernos de la Concertación en relación a las movilizaciones que ha vivido la sociedad chilena durante los últimos años; esto considerando una mayor participación del Estado en educación como la principal reivindicación manifestada en las movilizaciones sociales de los años 2006 y 2011. En primer lugar presentamos los gobiernos de la Concertación como un proyecto progresista "limitado" que se adaptó al modelo educacional heredado de la dictadura y desarrolló su visión "corregida" de las políticas de mercado en educación. En segundo lugar, se aborda de qué manera este modelo de mercado educacional fue contestado por las movilizaciones estudiantiles de los años 2006 y 2011. Finalmente se aborda la movilización del año 2011 en Chile, un proceso político en el cual el gobierno de derecha de S. Piñera y el movimiento estudiantil hicieron explícito el conflicto ideológico entre sus visiones sobre el rol del mercado y del Estado en materia educacional. Se concluye que el proyecto educacional post-Pinochet, planificado principalmente en términos técnicos y bajo los principios neoliberales en educación, no ha podido reducir los efectos del mercado educacional en la equidad y la calidad del sistema, lo que ha movilizado a diferentes actores para cuestionar los principios y efectos del modelo post-Pinochet en educación, así como en otros ámbitos: el sistema de salud, el sistema de jubilaciones, entre otros.
Referencias
Garretón, Manuel Antonio, Neoliberalismo corregido y progresismo limitado: los gobiernos de la Concertación en Chile 1990-2010, Santiago, Editorial ARCIS-CLACSO, 2012.
Gaudichaud, Franck, Las fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la “democracia tutelada” y conflictos de clases, Santiago, 2015, Editorial Quimantú-Tiempo robado editoras.
Hidalgo, Paulo, El ciclo político de la Concertación (1990-2010), Santiago, Uqbar Editores, 2011.
Joignant, Alfredo, “Tecnócratas, technopols y dirigentes de partido: tipos de agentes y especies de capital en las elites gubernamentales de la Concertación (1990-2010)”, en A. Joignant y P. Güell (comps.), Notables, tecnócratas y mandarines: Elementos de sociología de las elites en Chile (1990-2010), Santiago, Ediciones UDP, 2011, pp. 49-75.
Moulián, Tomás, Chile actual. Anatomía de un mito, Santiago, Lom Ediciones, 2002, 3ª ed.
OCDE, Examens des politiques nationales d'éducation Examens des politiques nationales d'éducation : Chili, París, OCDE Publisher, 2004.
PNUD, Informe de Desarrollo Humano en Chile. 1998. Las paradojas de la modernización, Santiago, PNUD, 1998.