El modelo de ciudad desarrollado en todos nuestros países tiende a promover el desarrollo económico, la transformación del medio, etc., con consecuencias profundas que incentivan la exclusión social, la desigualdad cada vez mayor entre pobres y ricos, la inseguridad, el fomento al individualismo, así como la degradación del medioambiente. Ante una globalización que excluye a las personas, así como a los territorios que no producen o aportan algún valor para la economía mundial.
En el caso de las personas la exclusión se pude dar por razones económicas, por género, por grupo etario, etc., es oportuno señalar en concordancia con lo expuesto por M. Balbo, que se puede formar parte de estos grupos sin ser excluido, por que se puede estar inserto en un sistema de redes sociales, pero también puede ser excluido aún perteneciendo algún grupo. En el caso de la exclusión urbana, sobre todo en las ciudades de países en desarrollo, según menciona la Observación General No. 4 de la ONU, resulta necesario cumplir con ocho dimensiones, para no sufrir dicha exclusión.
• Seguridad Jurídica en la Tenencia, Bienes y servicios urbanos básicos, Gastos soportables, Condiciones de habitabilidad, Asequibilidad, Lugar, Representación política y de la toma de decisiones, Adecuación cultural.
Si no se cuenta con alguna de estas dimensiones, la ciudad se excluye por un proceso que se produce en el contexto del mercado global en el cual se coloca el crecimiento y la transformación urbana.
Ante la desigualdad que produce la globalización, como medida se debe reforzar las estrategias locales para fomentar la equidad, con la finalidad de mejorar el bienestar de sus ciudadanos y por consecuencia los ciudadanos del resto del mundo. Estas estrategias, debiesen ser una demanda al derecho a la ciudad, es decir, una exigencia al espacio colectivo que pueda ser disfrutado por cualquier grupo etario, sobre todo los más vulnerables, es decir los niños y los ancianos. El derecho a la ciudad debe garantizar los derechos humanos en la ciudad.
Por lo que desde los planteamientos de la habitabilidad integral resulta viable el considerar las posibilidades de transformación de nuestras ciudades hacia ciudades armónicas, justas y sustentables, bajo principios que dan prioridad a los satisfactores de las necesidades humanas, descartando una visión racional e incentivado una perspectiva integral y compleja.
En la que la prioridad es definida a partir de la satisfacción del ser humano, un ser humano colectivo, solidario, capaz de construir elementos para una relación armónica y justa entre sus habitantes, de equilibrio de las condiciones de vida, desde un análisis multifactorial, que otorgue posibilidades reales de acceso a oportunidades como respuesta a los derechos humanos fundamentales universales.
Bajo una relación entre sociedad, entorno y ciudad, que vincule el entorno físico y social y nos lleve a consolidar espacios de integración social que impulsen una mejora calidad de vida.
Desde una actitud del ser humano que propicie la percepción del mundo real en términos totalitarios, para su análisis y comprensión en consideración a un ser complejo, una realidad compleja y en un entorno urbano complejo.
Por lo cual resulta necesario la realización de espacios proyectados desde la construcción de una habitabilidad en directa relación con el hombre, vinculados de igual manera a su relación directa con lo físico, en donde el planteamiento multifactorial, se enfoque en una relación de análisis de un hombre integral con el contexto material y edificado que lo contiene.
En el que se determine la generación de espacios con base en las actividades humanas y sus expresiones culturales, que definen el modo de habitar, el respeto a la vida, tradiciones, costumbres, desde de su dimensionamiento, al vincular longitudes, superficies y sobre todo volúmenes en los que se plantean atmosferas habitables con el mobiliario adecuado; determinados por sus niveles de satisfacción, comodidad, iluminación, ventilación, funcionalidad, soporte, estética, que ofrezca a los habitantes seguridad, comodidad y disfrute desde su definición a partir de un plan o programa con base en condiciones de adaptabilidad a las condiciones del lugar, que incite desde condiciones de pertenencia hasta la valorización de los espacios que permitan su retroalimentación que demuestre sus aciertos y sus errores con la búsqueda de estrategias para el la generación nuevas propuestas.