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Resumen de ponencia
Crisis de la negatividad y denegación del exceso. Miradas interdisciplinarias sobre la humanización de la cultura.

*Benoit Mathot



La presente comunicación se inscribe en el marco del proyecto de investigación Fondecyt Iniciación n°11170307 que tiene por título: “La negatividad al servicio de la humanización. Lecturas teológicas”. Este proyecto tiene como finalidad mostrar cómo las apuestas de humanización de la cultura exigen (re-)pensar y (re-)valorizar la categoría de "negatividad", en una época que tiene más bien la tendencia a borrarla de sus mayores transformaciones. Como teólogo, analizando el devenir del catolicismo (su crisis, su caída, sus transformaciones), no solamente en Europa, sino también a Chile, me parece que es a partir de este foco sobre la negatividad (tematizada a través la noción de exceso) y su borradura de la cultura que podemos afinar mejor el diagnóstico sobre la crisis que conoce hoy esta confesión. Sin embargo, me parece importante ir más allá, mostrando cómo la crisis de la negatividad concierne también otros sectores del conocimiento que la teología católica, como por ejemplo el psicoanálisis. En efecto, diagnosticando "el pasaje de una sociedad jerárquica (consistente pero incompleta) a una organización social pretendiendo a la completud, pero inconsistente", algunas corrientes psicoanalíticas afirman la tesis según la cual "los neo-sujetos de esta nueva sociedad serían construidos individualmente y colectivamente alrededor de un desmentido de la negatividad y de la castración simbólica" (Thierry de Rochegonde), lo que obligaría los psicoanalistas a reintroducir la negatividad en los discursos sociales. Por esto, la presente comunicación pretende hacer dialogar dos miradas - psicoanalítica y teológica - sobre esta crisis de la negatividad, para mostrar cómo estas dos disciplinas (que trabajaremos respectivamente a partir de Jean-Pierre Lebrun y de Pierre Gisel) desarrollan, cada una a partir de sus propios presupuestos epistemológicos, una preocupación común por la humanización de la sociedad y de la cultura.

El psicoanalista belga Jean-Pierre Lebrun moviliza la categoría de “negatividad” cuando trata del devenir del sujeto humano en el corazón de las transformaciones contemporáneas de la cultura y de lo social. En esta ocasión, el término “negatividad” está acompañando una serie de otros términos (la distancia, el hiato, la falla, el intersticio, etc.) y expresiones (“lo que no pega”, “lo que escapa”, “lo que resiste”, “lo que desborda”) formando con ellos, según el diagnóstico clínico de Lebrun, el lugar de una verdadera borradura. Lebrun escribe: “la existencia misma de esta falla, de "lo que no pega", de este real, nos aparece hoy como incongruente, una ofensa a nuestras competencias, traumatismo a sanar, herida de la cual hay que curarse, enfermedad vergonzosa, déficit a colmar”. Situándose en una perspectiva teórica lacaniana que relaciona el devenir subjetivo del sujeto a la falta constitutiva de su lenguaje, no es anormal constatar que Lebrun asocie la crisis contemporánea de la negatividad a una crisis de la humanización de este mismo sujeto. Así, Lebrun hace el diagnóstico clínico que algo del sujeto humano está amenazado por la borradura postmoderna y neoliberal de esta dimensión de negatividad, de la cual depende, según él, una dinámica de humanización del sujeto.

Por su parte, en un contexto teológico distinto del contexto psicoanalítico de Jean-Pierre Lebrun, el teólogo suizo Pierre Gisel, preguntándose sobre la distinción que existe entre las posturas del “creer” y del “saber”, hace la constatación siguiente: “En nuestra sociedad contemporánea, todo establecimiento diferenciado de lo que se puede entender por creer y saber parece roto”. Gisel precisa: “Que nuestra sociedad esté en problemas en cuanto a lo que puede y debe específicamente comprenderse por creer, lo atestiguan las recomposiciones contemporáneas de lo religioso: en efecto, éstas se presentan, y se piensan a sí mismas, como saberes, saberes de tipo sectario, o saberes antiguos y desconocidos (…), pero saberes al fin y al cabo”. Entonces, después de haber tematizado la idea de un “exceso” que debía ser relacionado a la instancia del creer”, Gisel ha desarrollado la idea de una “denegación [contemporánea] del exceso”, justamente en razón de las transformaciones sociales y culturales que lo debilitan: “Al horizonte de lo contemporáneo aflora una inquietud: ¿no habremos entrados en un tiempo en el que no solamente el exceso está camuflado, recusado o normalizado (…), sino también un tiempo en el que, además, este exceso no es más buscado, ni tampoco plausible?”.

A través de esta doble mirada, el objetivo de esta comunicación es ensayar un trabajo interdisciplinario sobre las nociones de “negatividad” y de “exceso”, haciendo dialogar dos lugares del saber – el psicoanálisis y la teología cristiana – en vista de un esfuerzo para pensar una mejor humanización de las dinámicas de transformación que afectan en nuestra época los registros de la cultura y de lo social.




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* Mathot
Universidad Católica del Maule UCM. Talca, Chile