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Resumen de ponencia
Sobre la construcción del ambiente social violento; el rol del espacio y las instituciones.

Grupo de Trabajo CLACSO: Violencias y subjetividad

*Emiliano Duering



En esta ponencia proponemos reflexionar sobre el sentido de ciertas prácticas sociales violentas desde las condiciones psicosociales y socioterritoriales que, a nuestro entender dificultan la posibilidad de modificar su escalada en México. A partir de varias investigaciones interdisciplinarias realizadas en campo en el Estado de Veracruz, colonias marginadas y violentas de la Ciudad de México y en el Bajío, se señalan algunos factores facilitadores de dichas prácticas. Encontramos que las modalidades coercitivas de relación humana en nuestro país implican a más actores sociales que los que en general se consideran. El desarrollo de nuestras investigaciones nos llevó a interrogarnos, siguiendo a Ignacio Lewkowicz (2008), sobre qué sucede cuando “El Estado no desaparece como cosa; [pero] se agota la capacidad que esa cosa tenía para instituir subjetividad y organizar el pensamiento”. Se plantea que ante el agotamiento de la concepción del Estado Benefactor existe la necesidad de analizar el rol que cumplen las instituciones sociales encargadas de la protección de los ciudadanos en situación de riesgo o daño. Encontramos también que otro elemento central que incide en el incremento de las violencias es la manipulación política del espacio público (físico y virtual) que ha propiciado repliegues hacia lo privado que afectan el tejido social y favorecen el aislamiento, así como promueven un “clima” de violencias que las naturaliza.
Llevamos varios años investigando diversos tipos de violencias en zonas marginadas y violentas del Estado de Veracruz, de la Ciudad de México y del Bajío, desde una perspectiva interdisciplinaria. Han trascurrido dos décadas de estrategias y acciones gubernamentales cuyos resultados nos llevan a preguntarnos si han logrado detenerlas o si por el contrario, las prácticas sociales violentas se siguen incrementando. Por otra parte, más allá de las evidencias empíricas y de las estadísticas, el clima de violencia que vivimos cotidianamente nos cuestiona hasta dónde captamos el problema en nuestros trabajos académicos, o cuán fuerte es la escisión entre quienes estudian problemas sociales y quienes toman decisiones. Vamos a iniciar esta reflexión comentando las dificultades de abordar un tema que, por su naturaleza, es altamente implicante; ya que pone en crisis toda pretensión objetivista.
Una de las primeras dificultades que enfrentamos es que la magnitud y trascendencia del problema excede en mucho a su cuantificación y, sin embargo, las informaciones provenientes de fuentes oficiales o no, académicas o periodísticas, son casi exclusivamente, datos numéricos. A nuestro alcance tenemos cuantificaciones y descripciones estadísticas, casi siempre presentadas junto a grandes dudas relacionadas con la producción de esos mismos datos. Se supone que existe una muy alta proporción de cifra negra, es decir que no se denuncian, (más del 80%) y que, de los casos registrados, sólo una pequeña proporción se conoce realmente y se le da seguimiento. Resulta bastante obvia la necesidad de conocer y precisar este fenómeno si pretendemos incidir eficazmente en él. Los datos numéricos no alcanzan y resulta difícil ir más allá de ellos si categorizamos las violencias como el sin-sentido, o cuando las situamos en esa zona de lo que resulta innombrable o indecible. Tratamos de compartir las reflexiones de nuestro equipo cuya base empírica fueron los registros del trabajo en campo, a partir de los cuales analizamos las modalidades de relación entre humanos caracterizadas por el uso preponderante de la coerción, así como la incidencia que sobre esa modalidad de vínculo tienen ciertos “climas o ambientes sociales.” También incorporamos el estudio de algunos efectos de las prácticas sociales violentas que nos aportaron información sobre ellas, como es el caso de las afectaciones al lazo social que modelan el “clima” y por lo tanto, deberían considerarse al elegir estrategias aplicables en el mediano plazo. No podríamos pensar en obtener resultados en el corto plazo ya que nos interesan las elaboraciones colectivas con el protagonismo de la comunidad.




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* Duering
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Autónoma de Querétaro, . Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.. Universidad Autónoma de Querétaro, - UAQ. Querétaro, México