Resumen de ponencia
El envejecimiento de la población de la Ciudad de Buenos Aires ¿se trasladó a su población activa?
Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Sociales. Instituto de Investigaciones Gino Germani - IIGG/UBA (Argentina)
*Fabiana Bocchicchio
*Victoria Mazzeo
Resumen
El envejecimiento en las sociedades desarrolladas fue lento permitiendo adaptaciones sociales y económicas. En los países en desarrollo este proceso está ocurriendo relativamente más rápido, y surgen como consecuencia problemas críticos de pobreza y desigualdad (Ham-Chande et. al., 2009). Se ha demostrado que el aumento de la esperanza de vida no siempre va acompañado por un aumento en la calidad de vida de los mayores; una parte de ellos envejece en graves condiciones de vulnerabilidad económica y social (Formiga et. al., 2008). Como consecuencia, el envejecimiento demográfico ha pasado a ser una temática relevante en la investigación sociodemográfica de América Latina.
La edad cronológica a partir de la cual se considera que la población es adulta mayor aún es un tema sin consenso generalizado a nivel internacional. Villa y Rivadeneira (2000) sostienen que las poblaciones envejecen por el aumento de la participación de las cohortes que alcanzan edades avanzadas, mientras que Laslett (1996) señala que el establecimiento de una edad para la vejez es una construcción social, que sólo parcialmente está determinada por factores biológicos o psicológicos. Neugarten (1976) citado en Tout (1989) supone la existencia de dos fases de la vejez: la primera abarcaría aproximadamente desde los 60 hasta los 79 años de edad y la segunda de 80 en adelante, que se refiere a la etapa de mayor dependencia, por deterioro de las condiciones físicas o mentales y que se distingue de la etapa de retiro de la actividad económica que se sitúa en los 65 años. La tradición estadística y demográfica utilizada en la Argentina (INDEC, 1997; Recchini de Lattes, 2000) considera como población adulta mayor a las personas con edad de 65 años y más.
Por su parte, en el campo de la gerontología existe una amplia discusión acerca de la definición de vejez; es decir, si se adopta la edad cronológica o si se la considera una característica que comparten algunas personas. Tampoco existe acuerdo entre los especialistas en que se trate de un grupo muy heterogéneo. Para algunos esa heterogeneidad se debe a los procesos sociales que generan desigualdad en el curso de la vida y para otros es una expresión de la individualidad (Oddone, 2012).
El número de personas mayores está aumentando en todo el mundo. El efecto de este crecimiento implica un cambio en la oferta de mano de obra, por lo tanto, numerosos sectores tendrán que realizar un ajuste en sus plantillas, ya sea mediante la incorporación de más jóvenes o atrayendo a un mayor número de trabajadores del segmento de población de más edad. Esta situación hace necesario indagar acerca de las consecuencias del envejecimiento poblacional, cuando se traslada a su población activa y las derivaciones que tiene para el desarrollo socioeconómico y global de una sociedad.
La Ciudad de Buenos Aires presenta población envejecida desde 1960. En ese momento, la población de 65 años y más representaba ya 9,1% y el proceso fue tan importante que a partir de 1991, la sexta parte de su población se ubica en ese estrato. A partir del siglo XXI, los adultos mayores ya superan a los niños.
En tal sentido, se consideró interesante analizar la evolución del envejecimiento de la población en los últimos años y sus efectos en el mercado laboral de la ciudad. A partir de un abordaje cuantitativo, se indaga el crecimiento de los adultos mayores en la Ciudad de Buenos Aires en los últimos años, tanto en la población total como en la económicamente activa. El objetivo de la ponencia es responder la pregunta ¿El envejecimiento de la población de la Ciudad se trasladó a su población activa?
Las fuentes de datos son los últimos cuatro censos nacionales de población (1980, 1991, 2001 y 2010) y la Encuesta Anual de Hogares de la Ciudad para el período 2004-2016. Se examina el envejecimiento por grupos de edad y sexo de la población total, en edad de trabajar y la población activa.
Asimismo, para el último año, se comparan para dos universos (adultos mayores y resto) las tasas de actividad, de ocupación y otras características laborales: calificación, tecnología, rama de actividad, precarización, horas semanales trabajadas e ingresos individuales. Estos indicadores recogen las recomendaciones de las Naciones Unidas, a saber: desagregación de los datos de las personas de 65 años y más por grupos de edades, con el fin de identificar la diferenciación interna de la población adulta mayor y la incorporación de indicadores con sensibilidad de género en mediciones sobre el envejecimiento.