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Resumen de ponencia
Sindicalismo regional: las estrategias de la CCSCS frente al MERCOSUR

Grupo de Trabajo CLACSO: Derecho, clases y reconfiguración de capital

*Tania Rodríguez



Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la experiencia de los procesos de integración regional profundizó los debates en torno a la inserción internacional de las economías periféricas y acerca de los posicionamientos que debían tener las organizaciones de trabajadores ante dicho fenómeno. La ampliación de las fronteras comerciales que supuso la creación del Mercado Común del Sur (MERCOSUR, 1991) consolidó los efectos de las reformas neoliberales en los mercados de trabajo de los países miembros y alertó a los sindicatos sobre el alcance de sus acciones ante un escenario regional que se institucionalizaba. Veintisiete años después, los debates sobre las estrategias sindicales para consolidar un proyecto de región que contemple derechos laborales, continúan vigentes. Los vaivenes institucionales en el MERCOSUR y los recientes cambios de gobierno, actualizan históricas tensiones entre la lógica económica y la dimensión social de la integración.
En este trabajo, proponemos un recorrido por las etapas de integración del bloque mercosureño con eje en la dimensión sociolaboral y la experiencia de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) como actor regional protagónico. A partir de este análisis, proponemos una categorización de las estrategias sindicales frente al MERCOSUR y postulamos algunos interrogantes sobre la dinámica política regional en los años más recientes.
El MERCOSUR se creó en 1991 con la firma del Tratado de Asunción mediante el que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay definieron avanzar hacia un proceso de integración económica que culminaría en la conformación de un mercado común. Si bien no se alcanzó el estatus de mercado único en el que se establecen aranceles comunes para evitar la competencia comercial interna, en los hechos el MERCOSUR funciona como una unión aduanera imperfecta, es decir, un mercado en el que se define un arancel externo común para determinados bienes y en el que, en teoría, los factores productivos (fuerza de trabajo y medios de producción) pueden circular con libertad. Actualmente, a los cuatro Estados parte fundadores se le suman Bolivia (en proceso de adhesión) y Venezuela (que se encuentra suspendida en todos los derechos y obligaciones inherentes a su condición de Estado parte).
La estructura del MERCOSUR se edificó a partir de la diplomacia presidencial y su funcionalidad se caracterizó por un marcado presidencialismo que le ha otorgado tantos límites como capacidades transformadoras en un recorrido que evitó emular el mimetismo institucional de otras experiencias de integración sudamericanas, como la Comunidad Andina de Naciones (CAN). La experiencia mercosureña suele ser definida a partir de propiedades y atributos locales de un proceso integracionista en despegue, es decir, atributos dados por la geografía y características institucionales reflejo de los estilos de gobierno de los países miembros en cada etapa. El desafío metodológico para una comprensión histórica del bloque regional está en considerar dichas condiciones como elementos estructurales.
La creación del MERCOSUR consolidó las tendencias que estaban en curso hacia fines de la década de los ochenta y principios de los noventa en las economías de la región y en los mercados de trabajo nacionales: liberalización de las fronteras económicas, competencia entre trabajadores y disputa por inversiones. Los efectos sobre el mercado de trabajo fueron semejantes en los cuatro países: crecimiento del desempleo y la informalidad, flexibilización de derechos, pérdidas salariales, desarticulación de las políticas de empleo.
Ante estas transformaciones, las centrales sindicales definieron posicionamientos y estrategias de acción con el propósito de incidir en las definiciones de política pública sobre la agenda regional de trabajo y sostener sus capacidades de supervivencia y preservación de poder ante la inminencia de la transnacionalización de los procesos económico-productivos.
El sindicalismo de la región consolidó una amplia agenda de temas vinculados a la llamada dimensión social de la integración regional que contempló fundamentalmente aquellas iniciativas y políticas comunes de los Estados miembros del bloque relativas a las condiciones de trabajo dentro del bloque (conformación de espacios tripartitos de discusión sobre condiciones de empleo, migraciones laborales, erradicación del trabajo infantil, formación profesional, seguridad social, entre otros temas).
¿En qué medida pudieron las organizaciones sindicales hacerse oír dentro de la estructura del MERCOSUR? ¿Cuál fue la dinámica en la etapa posneoliberal? ¿Cuáles son las discusiones actuales ante el ocaso de la ola rosa en América del Sur? En este trabajo proponemos abordar la dimensión sociolaboral del MERCOSUR a partir de la dinámica entre estructura institucional y sujeto sindical, en este caso, la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS). En la primera parte, introducimos algunos debates teóricos sobre las experiencias integracionistas y describimos la dinámica del proceso de integración del MERCOSUR. En la segunda parte, analizamos las estrategias y posicionamientos de la CCSCS en el MERCOSUR desde la creación del bloque hasta la actualidad y planteamos algunas consideraciones e interrogantes a la luz de los debates sobre el futuro de la región.




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* Rodríguez
Universidad de Buenos Aires UBA. Buenos Aires, Argentina