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Resumen de ponencia
El Arte como herramienta de transformación. Fortalecimiento de las prácticas socio-educativas en la Escuela Popular de Artes.

*Paulina Alejandra Mora Lara



Esta ponencia presenta la revisión de una experiencia socio-educativa de formación artística-musical en contextos de pobreza, el cual busca identificar las brechas existentes entre la propuesta socio-educativa transformadora y las practicas actuales de la Escuela Popular de Artes. Con el propósito de diseñar propuesta de estrategias de fortalecimiento de las prácticas institucionales, pedagógico-curriculares y socio-comunitarias que permita alinearlas al proyecto socio-educativo de la Escuela. Para ello, se utilizó una metodología cualitativa de estudio de caso único con enfoque etnográfico, considerando para su análisis, tanto elementos en el ámbito educativo como artístico – musical, bajo los enfoques de la Educación Popular, las categorías expuestas por Grundy basada en la teoría de los «intereses constitutivos del conocimiento» de Habermas, y elementos del arte como transformación en el contexto latinoamericano.
En ese sentido, diversas experiencias demuestran el potencial del arte como herramienta de intervención y acción socioeducativa en contextos de pobreza (Mundet, Beltrán y Moreno, 2015; Elisondo, Donolo y Rinaudo, 2012; Cabedo, 2014; Barragán y Moreno, 2004; Holguín y Shifres, 2015), donde la enseñanza del arte se ha utilizado en proyectos pedagógicos políticos, especialmente los dedicados a la promoción de los derechos fundamentales de los niños y adolescentes en situación de pobreza (Carvalho, 2005).
Una de ellas es la Escuela Popular de Artes (EPA), una experiencia socio-educativa ubicada en el sector de Villa Independencia en la comuna de Viña del Mar, lugar de alta presencia de tomas de terreno, con familias en situación de pobreza y con carencias de oportunidades para el desarrollo artístico y cultural, cuya oferta formativa de los últimos años se ha centrado principalmente en la formación musical. Es una organización no gubernamental que no cuenta con aportes del Estado para su funcionamiento, definida como un proyecto artístico, social y comunitario de tipo educativo, que tiene como propósito acercar la música y otras expresiones artísticas a los niños, niñas y jóvenes de sectores populares, aportando a una mayor justicia social e integración, y así promover una transformación cultural y social, mediante el desarrollo de destrezas artísticas.
La EPA desde su ideario considera a la comunidad como actor social y constructor de su propia realidad, con un fuerte énfasis práctico, relacionado concretamente con las prácticas sociales y políticas, y con un compromiso con el cambio social (Montero, 2004).
El carácter socio-histórico de la EPA y su compromiso por la transformación de identidades y la apuesta por generar espacios de transformación social, se sustenta en una definición del arte desde la integralidad, el cual el Manifiesto por un arte revolucionario independiente lo explicita bastante bien, entendiendo que el verdadero arte, es aquel que no se satisface con las variaciones sobre modelos establecidos, sino que se esfuerza por expresar las necesidades íntimas del hombre y de la humanidad actuales, no puede dejar de ser revolucionario, es decir, no puede sino aspirar a una reconstrucción completa y radical de la sociedad, aunque sólo sea para liberar la creación intelectual de las cadenas que la atan y permitir a la humanidad entera elevarse a las alturas que sólo genios solitarios habían alcanzado en el pasado (…) (…) únicamente una revolución social puede abrir el camino a una nueva cultura (Breton, Trotsky y Rivera, 1938)
En ese sentido, la acción socio-educativa de la EPA se centra en principios de integración, fomento a la creatividad y acción socio-comunitaria, situados en un contexto local-territorial. Asimismo, desde sus inicios la EPA ha identificado como relevante la incorporación de lo latinoamericano como eje esencial en su proceso formativo.
Una de las experiencias importantes en esta línea, es el trabajo que viene realizando el Fórum Latinoamericano de Educación Musical FLADEM, institución autónoma e independiente que reúne educadores musicales de dieciocho países de Latinoamérica, que busca el fortalecimiento de la educación musical latinoamericana y el desarrollo de propuestas pedagógico musicales en sintonía con las realidades de los países, bajo una idea de educación musical al servicio de la integración sociocultural y la solidaridad, siendo portadora de elementos fundamentales de la cultura de los diferentes pueblos latinoamericanos, lo que se hace prioritario en la formación de identidades locales y con ello la consolidación de la propia identidad latinoamericana (Alencar, 2012).
En ese sentido la EPA comparte estas ideas, las cuales ha buscado fortalecer en sus 21 años de historia, permitiendo resignificar y repensar continuamente las propias prácticas a lo largo de su historia. Lo que ha significado instalar un proceso reflexivo- crítico en la construcción del proyecto, asumiendo, como lo plantea Freire, que el educador o la educadora críticos, exigentes, coherentes, en ejercicio de su reflexión sobre la práctica educativa o en el ejercicio de la propia práctica, siempre la entienden en su totalidad (Freire, 1993).
La EPA durante el año 2014, comenzó a gestar un trabajo de que permitió identificar falencias y necesidades en el ámbito pedagógico. En el 2015, con este pre-diagnóstico de base se comenzaron a realizar acciones orientadas a fortalecer el proyecto socio-educativo, tal como, la membresía a la Corporación de Orquestas Latinoamericanas de Chile (COLCHI), el desarrollo de una orquesta latinoamericana, a cargo de Félix Cárdenas, el fundador de la Orquesta Andina, la construcción de un montaje interdisciplinario que buscó hacer dialogar las artes escénicas con las musicales para enriquecer la formación de sus estudiantes, y el desarrollo de un proyecto de re-estructuración de la malla curricular, que contemplara los intereses y expectativas de los actores, el componente socio-comunitario como eje trasversal y uno crítico como propósito formativo.
Con este último proyecto surgió la necesidad de re-pensar la propia práctica y con ello resolver ésta problemática entre lo que queremos y lo que realmente estamos haciendo. En ese sentido, Luis Bustos plantea bastante bien esta problemática, el cual indica que: Es fácil expresar que la educación debe tomar en cuenta los intereses y necesidades de los educandos; que la sabiduría popular debe entrar en contacto y síntesis con el saber autorizado; que los procesos educativos deben partir de los conocimientos y experiencias de las personas; que deben respetar la cultura popular, etc. Pero ¿cómo se hace todo eso...? (Bustos, 1996).
Considerando aquella interrogante y tratando de resolver esta gran contradicción entre lo que se sabe, se expresa y lo que realmente se hace, se apostó a la realización un trabajo reflexivo con la comunidad educativa, en su lógica de “democratizar el poder” (Freire, 1993), en torno a sus procesos formativos relacionados con la enseñanza de la música y cómo la escuela orienta el quehacer en los distintos espacios contemplados para el desarrollo musical y social de sus alumnos. Esto condujo a plantearse la necesidad de revisar estas prácticas, redefinir los lineamientos que permitan enlazar el proyecto educativo con el quehacer de la institución.




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* Mora Lara
Universidad de Valparaíso UV. Valparaíso, Chile