El siguiente resumen, corresponde a un avance de la tesis que realizo actualmente en el marco del programa de Magíster en Antropología, del Departamento de Investigación y postgrado de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano en Santiago de Chile:
La historiografía del siglo XX en Chile ha podido documentar con significativa claridad, como los movimientos sociales y la organización política en general de distintos grupos de la sociedad, alcanzaron un grado de desarrollo (“madurez”) sustantivo para instalar en la identidad popular, el orgullo de ser poblador, obrero o campesino, principalmente en la década de los 70. Lo anterior, se debió en gran medida gracias a los logros alcanzados por medio del trabajo colaborativo y también a la construcción de una reflexión política respecto a su lugar en la sociedad, en un país que comenzaba a construirse desde una perspectiva socialista. Bien es sabido también, que dichos logros y conquistas, fueron aplastados por la dictadura militar en 1973 y desde entonces, aún con el retorno de la “democracia” y el inicio del proceso de transición política de la década de los 90, estos grupos junto con los movimientos sociales, han ido tendencialmente desapareciendo, perdiendo fuerza, "congelándose" y/o siendo cooptados por las distintas instituciones que se fueron gestando en un país que apostó por la social-democracia y el neoliberalismo, y que se encuentra aún en vías de desarrollo. Así, el mundo popular adormecido por el exceso de subsidios, bonos y “ortopedia social” de todo tipo ofrecida por el Estado y las ONGs, difícilmente ha podido oponerse (o plantear alternativas) a la comprensión y aplicación de políticas sociales “de arriba hacia abajo”, así como tampoco se ha podido construir un relato contundente y un hacer distinto en torno a lo que se conoce como participación ciudadana. Esta ha sido la lógica de operar por parte del Estado y, salvo contadísimas excepciones, nos encontramos en general, con el hecho de que se ha consolidado esta particular manera de funcionar cuando se trata de focalizar recursos y gestión en territorios altamente vulnerados, conocidos también como barrios críticos.
A pesar del diagnóstico, en la Población La Legua de la comuna de San Joaquín, una de las más estigmatizadas de Santiago, y en el contexto de una nueva intervención estatal (a partir del año 2011), se ha establecido un modo de trabajo distinto entre organizaciones sociales y la institucionalidad del nivel local y central: un modo colaborativo y articulado, respetuoso la mayor parte del tiempo, otras veces muy tensionado, pero donde los pobladores se han transformado en gran medida en los protagonistas de los procesos de cambio y desarrollo comunitario que ocurren en su territorio. Dicho intento por transformar la lógica dominante en la relación del Estado con los barrios críticos, ha tenido como principal motor en esta población al Consejo de Organizaciones Sociales y Culturales de La Legua, y a los distintos dirigentes, actores comunitarios y vecinos/as que han empujado una reflexión y un quehacer particularmente llamativo. Dentro de ellos, se encuentra Gustavo “Lulo” Arias, poblador inquieto que a lo largo de su trayectoria como artista, gestor cultural, dirigente social y ahora como concejal comunal de San Joaquín, ha contribuido de manera vital para lograr esta labor articulada entre el trabajo político comunitario y el trabajo político institucional. Cuestión que a nuestro juicio, aparece como una oportunidad para reconstruir las dinámicas comunitarias de trabajo político y a propósito del aprendizaje de años, poder vincularse con el Estado desde un lugar distinto al configurado desde la dictadura, lo cual abre la posibilidad para imaginar un nuevo tipo de ciudadanía y de la participación de ésta en la sociedad actual. Apostando a que desde lo popular se puede aportar a la construcción de políticas sociales desde un conocimiento situado, acompañando de manera directa la correcta aplicación de las mismas y, por qué no, evaluando junto a “expertos” los resultados propuestos.
En este sentido, la investigación busca poder conocer en profundidad estos procesos de articulación entre el trabajo político comunitario y el trabajo político institucional, que se ha venido sosteniendo en la población La Legua, en el marco de una nueva intervención del Estado. Todo esto, a partir de un ejercicio metodológico que combinó etnografía y una breve historia de vida de Gustavo “Lulo” Arias.
Finalmente y en relación a las referencias teóricas, las reflexiones de la investigación están cruzadas por algunas cuestiones de antropología urbana, los planteamientos de la "política clientelar" que aborda Javier Auyero y el modo de hacer política "desde abajo" de algunos grupos en India, tal como lo trabaja Partha Chatterjee, elementos todos que nos posibilitan complejizar lo que se teje en esta población desde hace algunos años y que al mismo tiempo, nos permiten proponer un análisis y una reflexión que podrían servir de piso para futuras intervenciones sociales y acciones comunitarias autogestionadas inclusive, en contextos similares; siendo el punto de partida, el encuentro de saberes populares y/o experticia comunitaria junto con el trabajo institucional, principalmente de los gobiernos locales (Municipios) y el Estado central.