Resumen de ponencia
La liberación de la violencia policial en el capitalismo criminal
Grupo de Trabajo CLACSO: Derecho, clases y reconfiguración de capital
*Esteban Rodríguez
Marx decía en El capital que todas las fuerzas económicas de reproducción del capitalismo están en la legalidad. No estudió la ilegalidad del capitalismo que hoy es una de las fuerzas más importantes del capitalismo financiero. No hay capitalismo sin ilegalidad. El capitalismo está por encima de la ley, de la Constitución, de la policía. El capitalismo crece y reproduce en las tramas informales e ilegales, produciendo ilegalidad. Pero también esas tramas policiales informales y las zonas de ilegalidad, crean nuevas oportunidades para aumentar la rentabilidad. No hay capitalismo sin paraísos fiscales, sin fraudes financieros, evasión impositiva, y la circulación y lavado de gigantescos flujos financieros provenientes de actividades delictivas. Y no hay capitalismo criminal sin corrupción política, o controles blandos, estructuras institucionales precarias, despresupuestadas y desarticuladas.
El capitalismo contemporáneo ya no se valoriza –centralmente- en la apropiación de la fuerza de trabajo material al interior de las fábricas, sino en la velocidad de rotación del dinero, en las apuestas oportunas sobre los activos empresariales en los mercados bursátiles; y en el trabajo inmaterial al interior de la sociedad. Más aún, se valoriza optimizando sus costos laborales y financieros a través de la expansión de los mercados informales que pendulan entre la legalidad y la ilegalidad, y en el desarrollo de los mercados ilegales. No se trata de mundos paralelos, sino esferas que tienen puntos de confluencia. Hay profundas relaciones de continuidad o intersección entre esas tres esferas. Los mercados formales necesitan tanto de los mercados informales como estos de los mercados ilegales. Es decir, no basta con la ley, se necesita del crimen y la producción de ilegalismos. El capitalismo necesita de la justicia formal, pero también de los “cheques grises” que periódicamente imparte a las policías u otros grupos satélites a las policías (parapoliciales). Necesita de reglas de juego transparentes (“seguridad jurídica”), pero también de otras reglas, no tan claras que digamos, para regular los mercados ilegales e informales. Tanto los mercados ilegales como los informales, pero sobre todo los ilegales, necesitan de marcos de previsibilidad ara encarar sus negocios pero también de distintas formas de violencia para resolver las contradicciones que no podrán encuadrarse apelando en los tribunales formales. Acá es donde la violencia entra en juego, cuando se convierte en un factor paradójico de producción de certidumbre. Cuando el capitalismo se valoriza en la criminalidad o en sus bordes, necesita que se libere la violencia que alguna vez monopolizó el estado para agregarle previsibilidad y marcos de resolución de los conflictos que eventualmente puedan allí suscitarse. La violencia desmonopolizada es la mano invisible de las economías ilegales e informales.
Uno de los rasgos que definen al estado moderno ha sido la monopolización de la violencia, un proceso de larga duración que transformó la agresión en la sociedad civil. El estado fue monopolizando la violencia a medida que expropiaba algunos conflictos sociales. En las últimas décadas asistimos a un nuevo ciclo de transformación de la agresión, caracterizada por dos procesos, la desmonopolización y liberación de la violencia. Nos interesa explorar el papel que tiene la violencia del estado en los procesos de acumulación capitalista en el neoliberalismo. En efecto, cuando el capital para valorizarse necesita de la expansión y desarrollo de las economías informales e ilegales, necesita además liberar la violencia policial para agregarle certidumbre a los negocios y marcos para resolver las contradicciones que eventualmente tengan lugar en estos mercados. En este trabajo nos vamos a detener a explorar una serie de tesis vinculada a la liberación de la violencia, el papel que tiene la fuerza letal o la amenaza de la fuera letal policial para la composición de una suerte de ejército lumpen de reserva y para vincular esa fuerza de trabajo bruta a las economías criminales. La violencia policial como una forma de gestionar los ilegalismos en una etapa que algunos autores han llamado “acumulación permanente” o “capitalismo por desposesión”. Una violencia alegal organizada a través del sistema de cheques grises.
El presente trabajo forma parte de una investigación teórica que vengo desarrollando en el marco de la tesis doctoral, “Crimen y capital: La desmonopolización de la violencia”, bajo la dirección del Dr. Marcelo Sain en el Doctorado en Ciencias Sociales de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata.