“…lo que ocupa el centro del actual litigio político e intelectual en Latinoamérica es la cuestión de la igualdad (cuyo significado no es sólo económico sino también filosófico, jurídico, sexual, simbólico y social). La cuestión de la igualdad es hoy, como en el pasado, convertible con la cuestión democrática”, afirma Diego Tatián en su reciente libro “Lo interrumpido” (2017, p. 25). Coincidimos con este planteo en que la igualdad no demanda únicamente una redistribución más justa de los bienes sino un reconocimiento más amplio e incluyente de ciudadanías otras, como las denominamos en nuestra perspectiva de trabajo, que llevan adelante sus luchas por la redefinición de los criterios de inclusión/exclusión en términos de gramáticas de poder específicas, que intersectan territorialidad, identidad/identificaciones y pertenencia.
Repensar la cuestión democrática para nuestra región en el actual contexto de gobiernos conservadores nos desafía a reposicionar en primer plano el conflicto originario planteado por el demos en su emergencia, el desarreglo que supone para el orden establecido de las diferencias naturalizadas la demanda de la parte de los que no tienen parte (Rancière, 1996). Pero las luchas de nuestro demos regional y la reflexión teórico-crítica que las fundamenta reconocen una extensa praxis conjunta en la historia de nuestros países, que en las recientes décadas ha incorporado y contribuido en la gestación de cambios paradigmáticos en tres tópicos fundamentales estrechamente vinculados entre sí: ciudadanías, derechos humanos y desarrollo.
Como equipo que nuclea investigadores de diversos países centro y latinoamericanos procuramos aportar a las transformaciones teórico-prácticas en curso, una perspectiva enfocada en la centralidad que la categoría “espacio” ha ido adquiriendo progresivamente en acción y pensamiento, poniendo en discusión los paradigmas epistémicos modernos anclados en la categoría “tiempo”, con todas sus dicotomías asociadas, sobre los cuales se configuró una antropología alocrónica que otorgó legitimidad al diseño geopolítico de un sistema-mundo gestado a la medida del autodenominado “occidente” (Mignolo, 2003; Wallerstein, 1984).
Observamos que la narrativa lineal sobre el desarrollo y las transformaciones sociales originada en las grandes organizaciones mundiales, y reproducida en gran medida por las Ciencias Sociales, es extremadamente disonante con la multiplicidad de temporalidades y espacialidades que conviven en el Sur Global. Se trata de la necesidad de cuestionar los formatos que las categorías “tiempo” y “espacio” asumen en las narrativas de diversos actantes, para debatir cuáles alternativas pueden ser adoptadas en el proceso de construcción de saber a partir de un espacio periférico/subalterno.
Proponemos un debate que contribuya al fortalecimiento de un abordaje que busca romper con los principios cronocéntricos del discurso hegemónico, incorporando conceptos como “espacialidad crítica” (Rosales, Garay Reyna, Pedrazzani, edits., 2016) y “difusión y flujo” (Milton Santos, 1999), entre otros. Argumentaremos que por la adopción de estrategias espacializantes se tornan más perceptibles los movimientos de transformación del Sur Global inducidos por los actantes del norte para combatir la pobreza, así como también el difícil diálogo entre lo local y lo global (Gimenes Giugliano, 2016 y 2017).
Por otra parte, en relación al modelo hegemónico de desarrollo es preciso señalar que las explicaciones latinoamericanas acerca del llamado “extractivismo” han sido efectivas para captar la atención pública y denunciar los daños sociales, políticos y ambientalmente injustos. Sin embargo, tales explicaciones deben ser re-imaginadas para evitar argumentos simplistas que podrían ser engañosos, ya que tienden a retratar un fenómeno complejo y espacialmente multifacético como un proceso centrado económicamente, simple y unívoco. Además, tal comprensión mecánica puede resultar en la pérdida del potencial de esta crítica, con implicaciones perjudiciales para la disputa política. El mantenimiento de una comprensión westfaliana y desarrollista del extractivismo y el descuido de las implicaciones espaciales relevantes plantean serias dificultades para asertivamente explicar los fenómenos complejos que estamos investigando (Martín, 2016 y 2017).
Estas consideraciones epistémico-metodológicas también pueden ser proyectadas al estudio y reflexión sobre las nuevas prácticas ciudadanas de participación directa, a través de las cuales han ido emergiendo paulatinamente ciudadanías que son críticas respecto a las representaciones “normalizadas” del espacio público ligadas al poder estatal (como mapas y estadísticas por ejemplo), y además éticamente exigentes respecto de las reglas jurídicas y prácticas de convivencia social -que siempre se fundan sobre determinadas concepciones imperantes del tiempo y del espacio. Ciudadanías que comprenden que la subjetividad -identidad o identificaciones-, la pertenencia y el reconocimiento de derechos también se constituyen espacial y temporalmente (Rosales, 2016 y 2017).
En el presente trabajo colectivo para el Foro de Pensamiento Crítico propuesto por CLACSO, buscamos hacer confluir nuestras investigaciones individuales y grupales, conjugando lecturas pertinentes y publicaciones previas sobre geografía crítica, sociología, ciencia política y filosofía -áreas específicas de trabajo de los tres ponentes-operando una redefinición de conceptos, haciendo foco en las nociones de “ciudadanía”, “derechos” y “desarrollo”, desde una perspectiva heterotópica de la democracia. Nuestra mirada, que rastrea y reconoce una larga tradición en el pensamiento crítico latinoamericano, ahonda en las transformaciones contemporáneas que atraviesan nuestros Estados con sus endebles regímenes democráticos frente a las contradicciones históricas que mantienen hasta nuestros días en relación a sus constituciones republicanas.
Diego Tatián sostiene en el libro citado que la dirección asumida por los gobiernos progresistas en las últimas décadas ha sido interrumpida, no clausurada, y nos invita a interrogarnos por la cuestión del “porvenir del presente”, en clave de desinterrupción, concibiendo al tiempo como fuerza productiva que religa lo actual y lo inactual. Nosotros pensamos que la producción inmanente del deseo de los cuerpos -de los pueblos- gesta su porvenir en su (re)apropiación “espacial” de lo común.