En los últimos tiempos asistimos a un incremento del negativismo (Mayer 1996), que puede tener su origen tanto en los actores políticos como mediáticos (Ansolabehere e Iyengar 1995) y que es particularmente notable en los períodos electorales. Esta tendencia mediática se hace más presente en sistemas mediáticos (Hallin y Mancini 2004) con las características de Ecuador (Chavero y Oller, 2017) y en contextos de gran polarización como los vividos durante los últimos años en distintos países de América Latina.
Por otro lado, los medios han mostrado en las últimas décadas una creciente tendencia a mostrar la información electoral siguiendo un encuadre de carrea de caballos “horse race”(Cappella and Jamieson 1997), en el que prima el carácter de competencia individual y la evolución de las encuestas que las propuestas en sí.
En el caso de Ecuador, la presidencia de Rafael Correa (2007/2017) supuso una modificación sustancial del panorama mediático y de las relaciones entre el gobierno y los medios de comunicación privados del país, que se convirtieron en actores políticos. Consecuencia de esta relación conflictiva entre el presidente de la República y los medios de comunicación (privados). La Ley Orgánica de Comunicación (2013) vino a profundizar el conflicto entre el gobierno de Rafael Correa y los medios de comunicación privados, quienes mantuvieron una disputa –al menos pública– permanente y aparentemente irreconciliable. Esta conflictividad se acentúa en la medida en que los medios de comunicación privados se convierten en actores políticos y entran a disputar la campaña electoral presidencial de 2017. En esta cita electoral estaba en juego la supuesta continuidad del modelo de la “Revolución Ciudadana”, impulsado por Rafael Correa durante los últimos 10 años, frente a un modelo conservador liderado por el banquero Guillermo Lasso.
En este paper realizamos un trabajo sobre la campaña electoral de Ecuador (2017); en concreto, estudiamos la cobertura que realizaron los medios de comunicación ecuatorianos durante la campaña electoral (enero-abril 2017) a fin de identificar a) el tratamiento dado a los diferentes actores y a los temas de la campaña b) si hay rasgos de negativismo mediático en período electoral y en qué medida se puede hablar de campaña sucia para el caso de estudio y c) las diferencias entre un medio público y uno privado en este tratamiento. Asimismo, realizamos un acercamiento al papel de las encuestas en la cobertura mediática de la campaña electoral, a fin de comprobar si los resultados de las encuestas modifican y en qué medida el tratamiento que los diferentes medios de comunicación dan a los distintos actores en campaña.
Para ello, realizamos un análisis de contenido a los principales diarios: El Telégrafo (diario público) y El Comercio (diario privado), durante los más de tres meses que duró la campaña electoral (3 de enero 2017 a 7 de abril de 2017) con un manual de codificación construido para este estudio. Para ello, se trabaja con variables específicas para el análisis de cada una de las dimensiones propuestas: temas, actores, relación entre ellos, referencias al pasado, publicación de encuestas, etc. A estos resultados les aplicamos técnicas estadísticas y lo ponemos en relación con las encuestas que se fueron publicando durante este período.
Los resultados más significativos apuntan a una exacerbación del negativismo mediático, muy próximo a la propuesta de “campaña sucia” que protagonizaron los diferentes líderes, que responde a una participación activa de los medios de comunicación en la campaña electoral para apoyar a los diferentes candidatos. Asimismo, se observan algunas relaciones entre la publicación de las encuestas y la modificación en el comportamiento mediático en función de los datos demoscópicos. Por último, es interesante destacar cómo ya en la campaña electoral se vislumbraban algunos comportamientos de los líderes políticos en los que se podría inferir el desarrollo posterior del ahora presidente de la República.