El proyecto “Gestión Asociada Barrio Minuto de Dios” se constituye en abril de 2014, y logro diseminarse hacia la UPZ 29 de Engativa durante el año 2017; a la fecha persisten dos plenarios de Gestión Asociada como escenarios de articulación y gestión conjunta entre actores sociales, cada uno con plan de acción a partir de visiones conjuntas cuyo desarrollo ha permitido ir transformando aquello que “no gusta”, y desarrollar acciones colectivamente como solución a situaciones problemáticas identificadas, reconociendo que debe hacer cada actor social para lograrlo. Luego formular conjuntamente el mapa decisional en cada plenario (2014 para Minuto de dios y 2017 para UPZ 29) se puede argumentar que ha sido una experiencia formativa que entiende la Gestión Asociada como un enfoque y herramienta metodológica que posibilita el encuentro de varios actores, el movimiento ciudadano frente a problemáticas sentidas y cuya misma acción se convierte en oportunidad para construir un nosotros y planificar-gestionar colaborativamente nuevas situaciones que van apareciendo.
Al proyecto se vincularon: Juntas de Acción Comunal, Corporación Universitaria Minuto de Dios-UNIMINUTO, Alcaldía Local de Engativa, Habitantes y comerciantes, Secretaria Distrital Seguridad y convivencia, Secretaria de Movilidad, Policía Nacional y esporádicamente IDU, Defensoría del pueblo, Asociación de vendedores informarles, Instituto Para La Economía Social, la Corporación Minuto de Dios y el Colegio Minuto de Dios. Así, se convierte en un escenario donde se constituyen practicas intersectoriales y de participación extendida donde las diferencias de poder, formación e información son tratadas prioritariamente para favorecer a los actores más débiles de forma que puedan formalizar su acción y participación al hora de llegar a consensos (Poggiese, 2011).
La transformación social y la memoria barrial: Una sociedad como la actual con rasgos cambiantes, hace igualmente cambiantes las propuestas que suponen la incorporación de nuevas y adecuadas formas de relacionarse con el conocimiento y, por consiguiente, con el aprendizaje y la enseñanza (Echeverry, 2009), igualmente con la apropiación del conocimiento frente a su propia historia y la de su entorno barrial. Al plantearnos reflexiones sobre cuales serían esas condiciones, o con que aspectos están relacionadas, podemos perfectamente remitirnos a argumentos frente a la calidad de vida de los habitantes expresados como bienestar general de la persona (interno espiritual y psicológico y externo como relación con los demás), Bienestar ambiental (relación armónica con el entorno), bienestar sociopolítico (participación social, seguridad personal y jurídica) y bienestar psicosocial como satisfacción individual (Rueda (1998) citado por Zulaica y Celemín 2008). Y lógicamente retomar con Beltrán (2012) el hecho que la realidad social es muy compleja por estar impregnada de sentido, por ser histórica y cambiante, quien adicionalmente afirma, que el conocimiento de dicha realidad está ligado a valores, prejuicios e ideologías de los mismos investigadores, adicionando otro nivel de complejidad.
En ese marco es fácil comprender como en las ciudades, en sus barrios, se plantean y se amplían los principales problemas sociales, y al mismo tiempo pueden ser escenarios de cambio creativo, en cada una de ellas se cristalizan los conflictos y transformaciones sociales de diferente índole que producen efectos profundos en las ciudades y sus pobladores (Sachs-Jeantet, 1995), por eso mismo deben ser observadas y estudiadas. Idea similar la plantea Altabef (2003) para quien habitar involucra acciones y prácticas sociales, innatas a la naturaleza humana, así el vivir genera hábitos, usos y costumbres en el ámbito individual y colectivo.
Desde estos ámbitos, los procesos y conflictos han de estar mediados y condicionados no sólo por los requerimientos actuales (sociales, culturales y de conocimiento) que demanda la nueva sociedad, sino, también, por las concepciones que los actores del proceso tienen sobre ésta y por la necesidad de generar conocimiento científico y aplicado que contribuya al desarrollo y la transformación social. El conocimiento puede estar relacionado con estudios referidos a tipos de hogar y posible evolución de los hogares, costumbres y tradiciones, rutinas, rituales y uso del espacio así como requerimientos espaciales según necesidades de uso y transformación del espacio de sus dimensiones y su equipamiento. Lo anterior sumado a temas referidos al compartir en comunidad y sus posibilidades de interacción en ese espacio barrial, interacciones que para el caso del barrio Minuto de Dios, de acuerdo con resultados del proceso de investigación previo ( Juliao y otros, 2016) se han venido disminuyendo.
Durante el año 2015 se evidenció la importancia de una propuesta para abordar las transformaciones sociales del barrio como un factor que debía retomarse para mejorar la interacción e integración barrial y visibilizar en función del reconocimiento de los cambios a nivel urbano, social y económico de las familias y del barrio como eje de servicios educativos, culturales y religiosos en la localidad, dada su historia y proceso de desarrollo.
En el barrio Minuto de Dios se han desarrollado investigaciones relacionadas con la memoria histórica desde ámbitos eclesiales, académicos y artísticos. Esto ha permitido develar aspectos históricos del territorio según los intereses del investigador. En esa medida la reconstrucción comunitaria de la memoria histórica de los habitantes del barrio pretende valorar sus saberes y experiencias alrededor del proyecto García-Herreriano. Es importante mencionar que en este proceso reconstructivo se evidencian vivencias personales, familiares y comunitarias que han confluido en el territorio desde su fundación como proyecto de comunidad barrial a la actualidad.
En ese marco entendemos que la recuperación de la memoria histórica apunta a la reconstrucción del pasado desde una mirada presente, generando procesos de identidad y apropiación en el territorio que permiten orientar el accionar hacia el futuro. Para ello, la toma de conciencia histórica es esencial en el desarrollo del proceso, pues “somos seres históricos que nos vamos realizando en el tiempo y el espacio, y que somos no sólo seres pasivos condicionados por las circunstancias, sino que somos protagonistas, gestores, sujetos de la historia” (Salesianos Don Bosco [SDB], s.f). Lo anterior permite comprender que en la medida que el sujeto interioriza y apropia su historia personal y colectiva se encuentra en la disposición de incidir de forma efectiva en su vida y por ende en su entorno social. Es importante tener en cuenta que la recuperación de la historia da protagonismo a las personas involucradas en los procesos sociales y culturales en el tiempo, dado que a cada una le pertenece un contexto subjetivo de la historia pero que a su vez constituye una historia común, es decir, el entramado de subjetividades configura una identidad compartida.
Por otra parte, se retoma la trasformación social como proceso relativo al cambio demandado por las personas y para las personas, normalmente frente a contexto de desigualdades o injusticia, asumido algunas veces como de falta de recursos o acceso a los mismos, en esta medida se puede asociar a la eliminación de las barreras que frenan el acceso de los sectores débiles a las oportunidades de progreso y a los beneficios de las políticas públicas. Desde las ciencias sociales la trasformación social se refiere a la existencia de alteraciones en las estructuras sociales como respuesta a factores culturales, políticos, éticos, económicos y epistemológicos ligados al conocimiento y la investigación sobre la realidad social (Cubides y Duran,).
El barrio Minuto de Dios y sus transformaciones sociales: La historia del barrio estuvo ligada a la construcción por sectores, de viviendas para familias de escasos recursos, y favoreció en su momento no solo el trabajo comunitario sino la integración social y cultural de sus habitantes; hasta hace unos 4 años ese trabajo comunitario se consideró perdido u olvidado por parte de la misma población del barrio (Entrevista a pobladores y grupos focales) al punto de mencionar reiteradamente que solo está en la evocación y los recuerdos individuales y familiares como motivo de encuentro y remembranza después del almuerzo dominguero. De alguna forma se recuerdan y recrean las palabras de su fundador: El Minuto de Dios debe ser una comunidad cohesionada y altamente dinámica. Todos debemos ser solidarios y fraternales. Entre nosotros no debe haber ninguno que sufra necesidades sin que se sienta acompañado y ayudado eficazmente. Por eso quiero invitaros a despertar al espíritu de comunidad, de forma que el sufrimiento de cualquier miembro afecte todo el cuerpo. (Rafael Garcia Herreros "Palabras del pastor" Vol 1, pag 35). El barrio ha sufrido grandes modificaciones que sus habitantes cuestionan como concepción de modelo ejemplar de ciudad, pues desde sus inicios se concibió como un barrio residencial, de acuerdo con los recuerdos de sus habitantes originarios (Entrevista o grupo focal) no se permitía el establecimiento de comercios, tiendas ni almacenes, ha sufrido en los últimos años una serie de transformaciones en materia de uso y aprovechamiento de los predios e inmuebles en ellos ubicados. Se han generado corredores comerciales asociados a las vías principales, por donde diariamente innumerables vehículos atraviesan el barrio con destino a otros barrios de la UPZ 29 y la localidad de Engativa. Las entidades de la Organización Minuto de Dios, ampliaron su radio de acción compraron inmuebles, para instalar oficinas y espacios de servicio. Aquí surge la necesidad de plantear acciones, estrategia y proyectos que atiendan de manera colectiva y articulada esos posibles situaciones de conflicto vecinal y barrial y que medie diversas apuestas.