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Resumen de ponencia
El genocídio de la Juventud negra en Brasil

Grupo de Trabajo CLACSO: Juventudes e infancias

*Marisa Feffermann



La propuesta de este trabajo es buscar contraponerse al discurso hegemónico
y «espectacularizar» la construcción del discurso legitimador de la
violencia contra la juventud y su criminalización.
Así, a partir de una amalgama de escenas que apuntan para una realidad
que el status quo busca escamotear, serán presentados algunos indicios de la
construcción de estos estigmas, que marcaron los cuerpos y las «mentes»
jóvenes, pobres, en su mayoría negras. De esta forma, entra en escena: el número
de muertes que evidencian el genocidio de la juventud negra; el historial
de las discriminaciones y racismo en Brasil y la desconstrucción del mito
de la democracia racial; a la violencia legitimada del Estado, que mata como
forma de violencia legítima; las masacres, que muestran que la línea divisora
entre lo legal y lo ilegal, es cada vez más tenue en una sociedad donde el sistema
de Estado de derecho está vigente; el encarcelamiento en masa, hoy Brasil
es el tercer país que más encarcela en el mundo, que saca de la circulación
a innumerables jóvenes. Pero el espectáculo no acaba, cuando la audiencia
inmovilizada por tanto terror y barbarie se enfría, aparecen en escena otros
actores, los mejores, los jóvenes, pero ahora ya no estigmatizados por los medios
de comunicación hegemónicos, y sí buscando formas de liberarse de las
amarras. ¿Qué eco hacen las voces de estos jóvenes?
La estigmatización deja marcas en la constitución de la juventud pobre y negra
brasileña. Considerando que la concepción de juventud debe ser pensada
en su historicidad y que cada época y sociedad atribuye papeles particulares
a los jóvenes, es urgente pensar en estos jóvenes que traen grabados en sus
cuerpos y memoria las huellas de las violencias espectacularizadas en este
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Nedediciones
Genocidio de la Juventud Negra: deconstruyendo mitos
trabajo. Marcas de palizas, humillaciones, torturas, agresiones psicológicas,
descrédito, que apuntan a otra forma de ser joven con vivencia de dolor, miedo,
violencia, pero también de coraje, resistencia y persistencia.
Las últimas manifestaciones ocurridas en Brasil (2013 y 2014), no significan
necesariamente que el «Gigante Despertó»,32 pero sí que la juventud
en sus diversos sectores y regiones del país ha desenmascarado los mitos que
impregnan la realidad y el imaginario del pueblo brasileño. Mitos que han
servido durante todos estos años para mantener el status quo.
En 2013,33 el movimiento MPL (Movimento Passe Livre) inicia una lucha
por el derecho al transporte y levanta una discusión sobre la movilidad en las
grandes ciudades. Millares de jóvenes de varias ciudades del país ocupan
las calles. La respuesta del Estado fue violenta y truculenta. Después de la fuerte
represión policial las manifestaciones aumentaron. La brutalidad de la policía
militar que sólo aparecía en las periferias de las grandes ciudades fue
presenciada, vivida y televisada por una clase social que desconocía esta barbarie.
Mientras que los medios de comunicación «burguesa» denunciaban
la presencia de «vándalos»,34 los medios de comunicación alternativos y las
redes sociales, desenmascararon este discurso. En 2014, las manifestaciones
contra la Copa Mundial de futbol y las Olimpiadas ocurrieron en las diferentes
ciudades sede del Mundial. Los jóvenes salieron a las calles35 contra las inversiones
hechas para la realización de la Copa, las políticas de seguridad pública
implementadas por los estados para garantizar la realización de estos
eventos, así como contra las políticas de remociones que ocurrieron en las
comunidades empobrecidas para dar lugar a los eventos de la Copa. La represión
fue grande, pero esto no impidió la continuidad de las manifestaciones,
existía en estos jóvenes una lucha más explícita contra el poder económico y
la criminalización de los pobres. Estas manifestaciones tuvieron algo en común,
la represión brutal del Estado y la construcción de un discurso mediático
contra estos jóvenes. Las muertes disimuladas en las favelas ahora comenzaron
a tener visibilidad a partir de los medios de comunicación alternativos,
de esta forma los «autos de resistencia», brutalidades y abusos fueron denunciados.
Caso ejemplar fue la desaparición de Amarildo, habitante de la favela
Rocinha, que pasó a simbolizar la opresión del Estado contra los favelados.
Estos jóvenes pobres negros habitantes de territorios empobrecidos
pueden ser considerados, de cierta forma, aquéllos de las «nuda vida» (Bauman,
2005), pero que cuando se manifiestan, resisten, gritan, buscan hacer
eco de su dolor y de sus hermanos. El dolor en la carne que marca, hiere y
mata. Y el dolor en el «alma», que estigmatiza, discrimina y que a través del
prejuicio disfrazado y/o explícito destruye sueños, fantasías y expectativas de
vida. Reviven la historia y las luchas de los quilombos, formas de resistencia
de los negros durante la esclavitud, que funcionaban como comunidades de
negros prófugos que conseguían escapar del control de sus propietarios.
El movimiento negro tiene una histórica de resistencia, el gran objetivo
es desenmascarar el mito de la «democracia racial». Una lucha ardua contra
el Estado, contra los medios de comunicación que buscan de forma incansable
reforzar este mito y estigmatizar a todo joven negro y pobre como criminal
a través de un discurso racista y discriminatorio. Son diversas las formas
de lucha, marchas, ocupaciones de órganos públicos, denuncias de racismo
en los medios alternativos y la ocupación de centros comerciales para denunciar
el racismo.36 Estas luchas son encubiertas, este espectáculo no puede
aparecer. Hoy el genocidio contra la juventud pobre y habitante de los barrios
de las periferias es la gran bandera de lucha-muerte de sus hermanos.
Denunciar al Estado de Guerra que se vive en Brasil, una guerra que es confirmada
por los datos oficiales.
Entra en escena otra historia que no es nueva, considerando que la lucha
del movimiento negro es larga, son jóvenes negros y blancos que no soportan más ser silenciados




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* Feffermann
Faculdade Latinoamericana de Ciências Sociais, Brasil - FLACSO. Rio de Janeiro, Brasil