El trabajo ilumina las relaciones coactivas que existen en y entre el movimiento LTGBI y la genealogía que hace parte del lesbofeminismo antirracista descolonial latinoamericano. Dicha iluminación, expone dos cuestiones de importancia: la existencia de prácticas neocoloniales que con base en el protagonismo de las agendas de género y derechos sexuales reactualizan imaginarios racistas a nivel mundial y el desarrollo de algunas claves metodológicas puestas en juego por el lesbofeminismo antirracista descolonial que colaboran con la ampliación de los sistemas de representación y significación de la realidad. Lo indicado es un aporte a la lucha de todos los movimientos sociales, en tanto, moviliza un proyecto de coalición contrahegemónica crítica, ya que cuestiona los términos impuestos por la matriz de poder colonial. De esta forma, aportar a un proceso de descolonización que propicie hacer comunidad en la gran casa de las diferencias latinoamericanas, identificando la forma en que se reactualiza y desestabiliza la operación de dicha matriz de poder -objetivo general del estudio -está cumplido. Su logro implicó describir las relaciones coactivas entre los movimientos señalados; identificar cómo esta coacción sostiene nuevas formas de neocolonialismo mundial que se extienden mucho más allá de las fronteras de estos grupos y reconocer aquellas claves feministas antirracistas descoloniales que intentan superar los límites expuestos y que se exponen como semilla metodológica de la puesta en práctica de ejercicios de traducción transcultural. Con un carácter cualitativo vinculado a la investigación documental (libros, revistas, material audiovisual, otros) y de investigación secundaria (revisión bibliográfica, narrativas, de evidencias, otros) y un nivel de profundidad explicativo el trabajo construyó un relato no lineal que asido a los aportes de los estudios de Modernidad/Colonialidad; Epistemología del Sur de Boaventura de Sousa Santos y del Feminismo y lesbofeminismo antirracista descolonial, obtuvo resultados, tales como: que estos grupos producen un sujeto subalterno que transgrede las denuncias sobre el sujeto político hegemónico feminista y LTGBI, para instalarse en los propios grupos que denunciaron dicho carácter, como lo es la autonomía feminista y lesbofeminista. De esta manera se perfiló la existencia de un sedimento racista que produce sujetos con base en la operación de lógicas de inexistencia que refuerzan las condiciones de alegalidad y sin razón de los mismos, preservando las categorías “no humanas” instaladas en la colonia. Todo este proceso, produce resistencias que han devenido en un debate álgido y complejo que se realiza al interior del movimiento lesbofeminista no institucional. La incidencia de voces fundamentales, como las de María Lugones, Yuderkys Espinosa, Ochy Curiel, entre otras, han orquestado un espacio en donde se construyen condiciones simétricas de encuentro basadas en una escucha que realiza una inflexión en la raza y la clase, para percibir y afrontar la incompletud del saber, ampliar las versiones culturales y nutrir las estrategias de transformación cultural con los saberes desechados por la modernidad. En este marco, algunas conclusiones del trabajo aluden a: la importancia de las agendas políticas del movimiento feminista institucional y LTGBI como herramientas de neocolonialismo mundial que afectan a todo el orbe; la producción de Colonialidad orquestada por los conocimientos científico y legal, reactualizan una cartografía de violencia que produce la alegalidad y la sinrazón de los sujetos para negar su posibilidad de copresencia en el territorio visible de la Modernidad; la necesidad de un pensamiento que es capaz de imbricar la opresión, entre otros, para verse adentro y afuera de las relaciones de opresión, de tal manera, que socaven las relaciones asimétricas de poder entre movimientos y al interior de los mismos que niegan la co-constitución de la Otredad, como base de la construcción de condiciones de encuentro simétricas. Éstas asumen el desafío de traducir las preocupaciones comunes en estrategias que releven los saberes desperdiciados por la Modernidad. Para ello, la inflexión en las luchas antirracistas y anticapitalistas es fundamental, lo que mantiene al lesbofeminismo antirracista decolonial en un debate complejo que esboza alternativas, no sin conflictos, que ametrallan los marcos y los términos modernos que sostienen que la Modernidad produzca activamente la Colonialidad y sus formas de expresarse, que aún encarcelan a nuestros movimientos sociales.