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Resumen de ponencia
Prefigurar nuevas rutas de la relación estado-sociedad a partir de la praxis frenteamplista chilena

*Tamara Ortega



Desde este año liderarán la política en clave de centroderecha 6 de los 10 gobiernos de Sudamérica. Junto a ello, se ha debatido últimamente sobre el supuesto fin del ciclo de los gobiernos progresistas en el continente, mientras que los mismos demuestran altas capacidades para re-imaginar la política y mantener una permanente actualización de las utopías. Las oleadas de derechización o polarización política que se aprecia en América Latina y en el mundo responden a reconfiguraciones en las formas de ejercer la política en contextos de extrema neoliberalización de las relaciones sociales, que a su vez, están asociadas con el curso que adquiere el proceso de acumulación de capital y su antítesis, las luchas subalternas.

La irrupción del Frente Amplio chileno ha significado ante todo un desafío creciente para la práctica política y el ejercicio de nuevas formas de ejercicio del poder tanto desde los espacios estatales como en la movilización “fuera” del Estado. A poco más de un año de emergencia de este movimiento social y político ya es posible hablar desde la lógica estatal, a partir de la presencia en el parlamento, en alcaldías y concejalías , pero también desde espacios territoriales y movimientos sociales. No obstante, tal presencia incipiente no garantiza la realización misma de una nueva política, al contrario se ve interpelada por el escenario adverso de triunfo electoral y –a veces- valórico de la derecha.

Es así que la pregunta por las izquierdas hoy llama a actuar con urgencia y responsabilidad, adecuando el pensamiento a la realidad concreta, a leer la realidad para intervenir en ella, sin perder el sentido de totalidad, puesto que no es el fin de las utopías lo que acontece, sino una invitación renovada por actualizar la utopía y con esto rediseñar un proyecto y programa político que sea capaz de implementarse al tiempo que se trabaja por su acumulación. Si es efectivo que lograremos protagonizar un nuevo salto de acumulación política para las izquierdas en Chile, esto será posible solo mediante un salto histórico con capacidad de ofensiva ideológica y audacia concreta para aprovechar esta apertura contingente.

Pues bien, este ejercicio concreto de praxis política demanda la exploración de nuevos cuerpos orgánicos, experimentar diferentes formatos para ampliar, diversificar y acercar la política a los pueblos mediante las restringidas salidas que permite el desgastado sistema democrático chileno. Es preciso agilizar definiciones políticas frente a los espacios estatales y extraestatales, para otorgar sustento estratégico e ideológico a los marcos de cambio que se avecinan.

¿Cuáles serán en concreto estos espacios de innovación política que exploraremos? Ciertamente, en nuestro programa político para las elecciones presidenciales abordamos el tema de la democracia, asumiendo que no basta con caracterizarla solamente como participativa, popular, de derechos sociales, sino que requiere subvertirla a partir de los propios códigos, intereses y narrativas comunes a los pueblos subalternos. Lo mismo con el Estado, si éste responde a una comunidad ilusoria, una relación social contradictoria, ¿cómo lograremos crear nuevos pensamientos y propuestas en torno al rol del Estado para la izquierda? Dicha interrogante se mantiene en tensión si consideramos visiones que desde el ejercicio de poder real, como ocurre hoy en Bolivia, esgrimen que el desafío de los próximos años para la izquierda latinoamericana es fortalecer a los Estados de la arremetida del capital, mientras que desde nuestro contexto nacional, donde aún no logramos ser alternativa de poder real, se comprende que el modelo neoliberal ha hecho “crecer” al Estado en virtud de su rol como garante de la acumulación privada (Ruiz, 2017).

Es necesario hoy problematizar tanto teóricamente como en acciones concretas cuáles serán las fórmulas novedosas para radicalizar (y no necesariamente democratizar) la política desde los espacios estatales. A partir de una investigación en curso, indagamos este y otros interrogantes, basados en una revisión de las estrategias desarrolladas por la experiencia boliviana y la política frenteamplista uruguaya a la luz de las posibilidades que recién se abren en Chile. En esta oportunidad, interesa problematizar de manera colectiva algunos de estos antecedentes para aportar en el desafío que enfrentamos en este lado del continente, confiando en que el pensamiento crítico y la reflexión colectiva son fuentes fundamentales de cualquier proceso emancipador.




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* Ortega
Universidad de Playa Ancha, Fundación Emerge, Movimiento Nueva Democracia UPLA. Santiago, Chile