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Resumen de ponencia
Smartphones como aparato cognitivo: Una revisión psico-social

*Heidi Figueroa Sarriera



El tiempo parece pasar más rápido cuando nos divertimos y muy lento cuando nos abate el tedio del aburrimiento. Esta ponencia reflexiona sobre el lugar del teléfono inteligente o smartphone como aparato cognitivo tomando en consideración la experiencia espacio/temporal. Para esto se desarrolla una revisión de literatura psicológica y sociológica relativas a la percepción de tiempo en la vida cotidiana que emerge a partir del uso del smartphone. En este texto se parte de la premisa de que los smartphones pueden ser considerados como aparatos cognitivos en el sentido de Hutchins (1999) y otros autores que son herederos de la teoría de la actividad de Vygotsky. Se trata de aparatos que intervienen activamente en el proceso cognitivo y por ende, no solo son objetos sino que median activamente el proceso de construcción de la realidad social e intervienen orgánicamente en la experiencia perceptual del sujeto. El texto propone una intersección entre las implicaciones del teléfono celular como aparato cognitivo y las acciones del sujeto en la vida cotidiana; de aquí la importancia de la revisión en el ámbito psicológico y sociológico.

La automatización hace que desaparezca a nivel de la conciencia la mediación de los aparatos en la construcción del espacio social afectando los procesos cognitivos asociados a la estimación o percepción del tiempo. El rol de la investigación es entonces demostrar esta mediación. He seleccionado el smartphone por su vinculación cada vez más íntima con el cuerpo y su rol en la transformación del mundo social por su capacidad para comprimir espacio y tiempo en la experiencia subjetiva . La tasa de penetración de teléfonos inteligentes ha sobrepasado a otros dispositivos de comunicación en nuestras sociedades. Las estadísticas revelan que las personas gastan más tiempo del que creen utilizando sus smartphones. Si tomamos como ejemplo a los Estados Unidos, el informe de Pew del 2015 (Anderson, 2015), señala que el 68% de los adultos en los Estados Unidos tienen un smartphone. Este estudio divulga que la cantidad existente de smartphones está a punto de la saturación en ciertos grupos de edad. Por ejemplo, el 86% de los que tienen un smartphone son en el grupo de edad de 18-29. Entre las personas de edad 30-49, 83% informa tener un smartphone y en los hogares con ingresos sobre $75.000, es el 87%. Incluso en países con una profunda crisis financiera, el mercado de teléfonos inteligentes parece robusto. Puerto Rico -un país inmerso en una crisis financiera y que ha llegado al punto de la bancarrota (con más $ 79 billones de la deuda pública) es uno de los mercados de telecomunicaciones más avanzados en América Latina, con uno de los mayores índices de teledensidad y penetración móvil (citados en Dutta, Geiger y Lanvin, 2015).

La incorporación de los teléfonos celulares como una herramienta de comunicación e interacción ha sido estudiada durante este siglo XXI. No obstante, las particularidades de las formas de interacción de los usuarios con sus smartphones -a partir de la proliferación de las redes sociales, juegos y posibilidades de transacciones financieras y compras junto a la gran variedad de aplicaciones existentes para funciones y servicios específicos- requieren más investigación. Transformaciones importantes en la relación tiempo y espacio han sido analizadas por autores como Harvey en su libro sobre la condición de la posmodernidad. Argumenta que la desestabilización del fordismo nos trajo un nuevo sistema de orden político y social basado en la flexibilidad. Este nuevo modo de acumulación exige flexibilidad con respecto a los procesos de trabajo, mercados, formas de producción y patrones de consumo (Harvey, 1989). La forma de producción flexible, que pone énfasis en procesos de innovación y la exploración de nuevos mercados, ha sido apoyado por los desarrollos de las tecnologías digitales en una variedad de campos: tele-informática, ingeniería genética, robótica, tecnologías visuales, y tecnologías emergentes genera una sociedad cyborg (Gray, Mentor y Figueroa Sarriera, 1995). Esta es una sociedad que constantemente produce y se reproduce en una matriz compleja de tecnología digital de información y comunicación. Este fenómeno se traduce en la compresión acelerada de la matriz de espacio/tiempo (Harvey, 1989), cuyas consecuencias para la transformación de los procesos cognitivos a penas se atisban.

Desde el campo sociológico las relaciones de tiempo/espacio en la vida cotidiana moderna han sido orientadas por el legado teórico de Lefebvre (1958/2008 1961/2008, 1974/1991, 1992/2013). Teóricos recientes, como Castells et al. (2006), Urry (2000), y Virilio (2009,Virilio & Bratton, 1977/2006) han tratado de pensar la relación tiempo/espacio en el contexto de las nuevas tecnologías. Los conceptos de "flujo" y "tiempo atemporal" en la sociedad digital en red de Castells, las ideas de Urry sobre tiempo instantáneo y simultáneo y la reflexión de Virilio sobre velocidad y fuga son pistas teóricas importantes para pensar y analizar cultura contemporánea. A pesar de sus diferencias, estos trabajos coinciden en la necesidad de ubicar el tiempo en el centro de pensamiento social contemporáneo. Aún reconociendo el valor de estas aportaciones, Wajcman (2008) ha llamado la atención sobre la necesidad de conectar la teoría social con estudios empíricos detallados.

La preocupación de Wajcman es sobre todo sociológica, centrada en áreas importantes donde la tecnología móvil está cambiando la vida diaria. Como ejemplos de estas áreas menciona: la difuminación de trabajo y vida familiar: "Como más gente adopta e incorporar las TIC en su vida cotidiana, puede ser que la organización espacial e incluso la frontera psicológica entre el tiempo de inicio y tiempo de trabajo pierde su prominencia." (p. 69, traducción libre). Su llamado es a añadir más investigación empírica sobre cuestiones importantes, como por ejemplo, investigar si las tecnologías móviles tienen el potencial de aumentar el control sobre el tiempo en lugar de rendirse a los destinos atareados y acelerados de la vida contemporánea. Utilizando la llamada micro-coordinación de la vida cotidiana (Ling, 2004) como un estudio de caso, Wajcman propone la posibilidad de que dispositivos móviles podrían permitir nuevas técnicas de gestión de tiempo de suavizar las sensaciones de la presión del tiempo o la escasez de tiempo. Llama para más investigación sobre las prácticas detalladas de planificación de tiempo, así como el estudio detallado de las estrategias utilizadas incluso a partir de las propias herramientas que las tecnologías permiten.

Desde el punto de vista psico-social, el argumento de Wajcman para la investigación empírica también es relevante, especialmente en relación con el estudio del uso del smartphone. Esta tecnología tiene una característica distintiva: movilidad combinada con una multiplicidad de formas de interacción dentro de un entorno multimediático muy rico. Sin embargo, la mayoría de la investigación de tecnología de información relacionados con psicología e impacto social se ha hecho dentro del campo de la comunicación mediada por computadora (CMC). Algunas compilaciones han hecho un esfuerzo combinados ordenadores, internet y celulares (Kraut, Brynin y Kilesler, 2006), pero esto no es la norma. Por otra parte, las investigaciones pioneras en el área de uso de teléfono móvil (Ling, 2004; Ling y Peders, 2005; Agar, 2003; Nyíri, 2005; Katz y Aakus, 2002; Hamill y Lasen, 2005; Goggin y Hjorth, 2007, Ito, Okabe y Matsuda, 2005, entre otros) se ha basado sobre todo en generaciones de teléfonos celulares existentes antes de rápida penetración de los smartphones en la vida diaria. Finalmente, como es habitual en psicología, hay un gran énfasis en la exploración de los teléfonos celulares y el comportamiento adictivo. Como es de esperarse no existe un consenso sobre la existencia de la adicción a celulares, aunque los criterios y definiciones utilizadas en estos estudios varía (De Sola, Rodríguez y Rubio, 2016).

El smartphone es un entorno multimediático, una variedad de interfaces demandan la atención la persona. Su uso se ha extendido más allá de lo que provee una simple conversación telefónica de voz como en el pasado. El smartphone es una pequeña computadora con la capacidad de sumergir al sujeto en una multiplicad de espacios y temporalidades. Mientras que abordar el aspecto "adictivo" es muy común en psicología, también son posibles otros abordajes. Desde una perspectiva psico-social la teoría de la "flow" o flujo de Csikszentmihalyi (1990) resulta pertinente. Dimensiones de “flujo” incluyen una concentración intensa, un sentido de estar en control, una pérdida de la autoconciencia y una transformación del tiempo. En el contexto de la tecnología de la información (IT) Trevino y Webster (1992) describen cuatro dimensiones de la experiencia de flujo: 1) una dimensión de control, captura la percepción del individuo en torno al control del sujeto sobre la interacción con la tecnología, 2) foco de atención, 3) una dimensión de curiosidad, sugiriendo que durante una experiencia de flujo hay mayor curiosidad sensorial y cognitiva, y 4) una dimensión de interés intrínseco, donde la interacción del individuo con la tecnología se extiende más allá de la mera instrumentalidad, llega a ser placentero y agradable como un fin en sí mismo. En esta ponencia exploramos las posibilidades que provee esta teoría para el análisis del smartphones como aparato cognitivo asumiendo el cruce entre el proceso cognitivo individual en la dimensión social.





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* Figueroa Sarriera
Centro de Investigaciones Sociales, Puerto Rico. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Puerto Rico - CIS/UPR. San Juan, Puerto Rico