El retorno de la historia y de la dialéctica.
El texto se propone indagar acerca de la conveniencia de la dimensión histórica y del método dialéctico para elaborar una teoría social que plantee los conflictos fundamentales en América Latina. Decimos conveniencia desde un interés emancipatorio y liberador que aliente un accionar transformador en la región. Los momentos que la teoría social o el pensamiento que se define como crítico ha abandonado la historia y la dialéctica, coincide con avances de los sectores corporativos concentrados de la economía por sobre los intereses de las mayorías populares.
Nos interesa identificar y analizar los autores y perspectivas que discuten la inclusión o no de la dialéctica y de la historia en la construcción de teorías sociales. Para esto vamos a distinguir los tópicos en disciplinas diferentes pero posibles de ser vinculadas entre sí. Con respecto a la dialéctica nos detenemos en expresiones cercanas o pertenecientes a la teoría de la dependencia, o que la discuten. Con respecto a la historia utilizamos un registro próximo a la filosofía latinoamericana o al pensamiento latinoamericano crítico
En referencia a la dialéctica y por motivos de espacio optamos por tres perspectivas diferentes: Franz Hinkelammert en Dialéctica del desarrollo desigual (1970), Faletto y Cardozo en Dependencia y desarrollo en América Latina (1969) y Ruy Mauro Marini Dialéctica de la dependencia (1973). Nuestro objetivo es identificar los usos de la dialéctica en estas tres obras, sus limitaciones y potencialidades. Procederemos desde los textos producidos en Latinoamérica para bucear sus influencias en el pensamiento moderno europeo.
Con respecto a la historia y la conveniencia de la conciencia histórica utilizamos como registro la obra de Arturo Andrés Roig Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano (1984). El filósofo mendocino propone la valoración del nosotros como un a priori antropológico que se constituye desde la revisión y toma de conciencia de la propia historia. La propia historia de Latinoamérica proporciona una historicidad que, de no contar con un sujeto que la enuncie, corre el riesgo de ser definida desde una exterioridad que prescribe el ser. El sujeto capaz de negarse a tal prescripción, emerge del propio acontecer histórico en tanto se sitúa como valiosos a sí mismo. Por tanto si obturamos el registro histórico abandonamos el lugar factible de emergencia de un sujeto. El esfuerzo de Roig ha sido acompañado por pensadores de la talla de Leopoldo Zea y Arturo Ardao, por ejemplo.
Esta perspectiva supone contar con la categoría sujeto, la cual ha sido cuestionada desde perspectivas post en general. En este sentido nos ocupamos de las críticas que Castro Gómez en su obra Crítica de la razón latinoamericana (1996) dispara contra la filosofía latinoamericana demasiada cercana a las posturas historicistas que, a su juicio, debería ser desplazada por perspectivas genealógicas. En la reconstrucción genealógica de las prácticas discursivas, Castro Gómez busca identificar la racionalidad de las técnicas del poder ejercidas en esas prácticas, en los dispositivos de los modos de lucha; en tanto los sujetos que luchan pasan a ocupar un lugar secundario.
Con el inicio de las dictaduras, la implementación del neoliberalismo y ciertas continuidades en los procesos democráticos las teorías sociales alimentadas por la historia y pensadas desde la dialéctica han sido duramente cuestionadas. Algunos de los cuestionamientos parten de postular el abandono de la crítica, el olvido de la historia y un ser humano entendido como agente proactivo. Creemos que frente a la persistencia del neoliberalismo como lógica económica y cultural, se debe oponer un pensar y una teoría social que recupere una historicidad latinoamericana –claro, plural y diversa- y un retorno a la dialéctica, quizás no solamente centrada en el conflicto económico y admitiendo la existencia de otras oposiciones, posible de potenciar movimientos emancipadores y de explicar mecanismos de dominación.