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Resumen de ponencia
El Pensamiento crítico desde una discusión epistemológica y teórica. Reflexiones contemporáneas desde Latinoamérica.

*Ramón Alejandro Bastías Sandoval



La invocación al pensamiento crítico es parte del “sentido común” en la formación de los estudiantes de educación superior, en general, y la es en particular de aquellos de las ciencias sociales. Todo el edificio intelectual de las Humanidades en menor o mayor medida hacen eco de ese llamado. Sin embargo, ¿Qué estamos planteando al hablar de Pensamiento crítico? ¿A qué autores -e ideas fuerza- hacemos referencia cuando invocamos a la “¿Critica” en las Ciencias Sociales? ¿Y qué significado tiene ello en Latinoamérica?
Desde que Karl Marx redactara sus celebres Tesis de Feuerbach en 1845 mucha agua ha corrido bajo el puente, tanto en las ciencias sociales como en el mundo en general. El marxismo entendido como una teoría social y también como una doctrina política avanzó desde la vieja Europa por todos los rincones del planeta influyendo en los procesos revolucionarios más importantes del siglo XX y en el principal conflicto armado de la segunda mitad del siglo pasado, la denominada “Guerra Fría”.
La crítica así quedara engarzada al pensamiento de Marx y sus seguidores, e iba a tener que soportar los vaivenes que sufrieron sus ideas. Con la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, el marxismo vivió una fuerte decadencia, debido a la asociación de sus teorías con el Stalinismo y sus costos humanitarios que fueron identificados por el neoliberalismo como el mal máximo junto al nazismo. ¿Es necesario luego de tanto tiempo y tantas amarguras reeditar el pensamiento de Marx? ¿Volver a levantar banderas por la justicia social y la equidad desde la ciencia social y desde un fundamento critico? ¿Es Marx el único piso para construir teoría critica?
Para poder responder esas y otras preguntas, hay que comprender el complejo entramado en que vivimos hoy. Estamos en un mundo globalizado basado en un sistema económico neoliberal de corte financiero y extractivista, que de ninguna forma ha resuelto los problemas sociales que generó la modernidad, sino que más bien los agudizó. El mundo global, ha llevado las prácticas consumistas al límite de los recursos naturales para satisfacer la ambición por más mercancías y las ganancias. El consumidor, ayer ciudadano, ha construido de la autoexplotación la imagen de autosuperación personal, sin percatarse en la enajenación en que vive.
No, los problemas sociales del mundo moderno siguen en pie y ni el capitalismo ni la democracia de tipo liberal representativa han podido resolverlos. ¿Entonces, que nos queda? Anthony Giddens señalaba hace décadas que el rechazo al pensamiento de Marx había sido muy prematuro, dado que las condiciones de producción y reproducción social seguían indicando que su análisis teórico en lo central seguía vigente.
Actualmente, existen una relectura del marxismo especialmente desde un público joven, especialmente estas nuevas lecturas están despojadas de las doctrinas totalitaristas del Stalinismo, Maoismo, etc y de los prejuicios generados por la satanización del comunismo. Sin la urgencia de la revolución a la vuelta de la esquina, podemos retomar las ideas del pensamiento critico y contextualizarlas no sólo al siglo XXI, sino a Latinoamérica. Varios autores como Mignolo, Dos Santos y tantos otros, han ido avanzando en la construcción del pensamiento crítico regional. Desde el “Sur”, partiendo por cuestionarse las bases de lo que hemos aceptado tradicionalmente por “critica” y despojándose de las pesadas cadenas de girar en torno al eurocentrismo.
Se hace necesario entonces, que estas relecturas busquen reflexionar con un pensamiento situado, desde Latinoamérica, y desde la parte que les toca participar a nuestras sociedades en el peligroso juego del Capitalismo y la globalización. No olvidando las lecciones aprendidas del trabajo realizado por las generaciones pasadas en los debates sobre de la dependencia y el colonialismo.
Un dialogo reflexivo y sin espejismos con las corrientes tradicionales y emergentes del pensamiento crítico, acompañado de herramientas provenientes de la fenomenología nos pueden permitir volver sobre la realidad actual con otra óptica, ver con malos ojos y escuchar con malos oídos como diría Nietzsche en “El crepúsculo de los dioses”, para estudiar cuestiones en relación a las condiciones materiales de producción y reproducción de la sociedad, la vida activa, lo que hoy es denominado “Sujeto de rendimiento” de Byung Chul Han, o la Aceleración Social y Enajenación de Hartmut Rosa.
En síntesis, la experiencia del capitalismo en las practicas diarias de los ciudadanos comunes y corrientes de los países de nuestra región, en sus extensas jornadas laborales, y como ello va consumiendo sus proyectos de vida al verse sometidos como Sísifo en la mitología griega a una extenuante tarea reiterativa y sin sentido. Estas problemáticas existenciales parecieran no tener un sentido político en el sentido clásico, sin embargo es la política encarnada en los cuerpos de los excluidos y marginales del proyecto moderno occidental, al final la critica apunta siempre a darnos a través de la razón una esperanza para transformar la realidad social, cuando ella es solo irracionalidad e injusticia.




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* Bastías Sandoval
Universidad Tecnológica de Chile - INACAP UTC INACAP. Chillán, Chile